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La Unión Ciclista Internacional tendrá que acatar la decisión del máximo organismo deportivo

El Tribunal de Arbitraje Deportivo dictaminará hoy que Valverde corra el Mundial

Septiembre 25, 2007

El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) decidirá hoy si el ciclista español Alejandro Valverde puede participar en los Mundiales de Ciclismo, cuya prueba principal se disputará en la localidad alemana de Stuttgart el próximo domingo. El TAS sólo puede tomar una decisión: que corra Valverde.

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El domingo es la carrera, los ciclistas ya están en Alemania, pero España no sabe si su mejor hombre, Alejandro Valverde, será de la partida. La cacicada de la UCI ha llegado hasta donde podía llegar, que es el TAS. Por una decisión caprichosa, sin apoyatura legal ni documental, el equipo español de ciclismo tendrá que esperar hasta hoy para saber si su mejor corredor podrá tomar la salida.
La Operación Puerto, arrumbada en los cajones de un tribunal, sigue haciendo daño y sin avanzar. A este paso me temo que nunca sabremos quiénes se dopaban, ni los índices de culpabilidad de los responsable, ni cuánto se lucraban los delincuentes. No sabremos nada, aunque varios ciclistas ya han perdido sus carreras, muchos equipos han desaparecido y muchos patrocinadores se han largado. Lo único que mantiene viva la causa es precisamente Valverde, alguien cuyo nombre no apareció en la investigación.
Pero la UCI insiste en la culpabilidad de Valverde, y de todo el deporte español. Hasta hoy están tratando de impedir que compita Valverde en su carrera, pero lo que no entiendo es por qué sí le han dejado correr en otras. Un capricho más. Hoy el TAS pondrá fin a esta cacicada, porque sin pruebas ningún tribunal condena a nadie y la UCI no ha aportado más que opinión.

¿Por qué calla Lissavetzky?

Sea cual fuere la decisión del TAS –si le consideran culpable es que hay pruebas que la Federación Española ha ocultado a todo el mundo-, lo que uno no entiende es la postura del secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, callado ante el tremendo ataque verbal lanzado por el presiente de la UCI, el irlandés Pat McQuaid, quien sostiene que el TAS le dará la razón porque Alejandro Valverde está implicado en la Operación Puerto.
Decía McQuaid en el diario francés Le Monde que “desgraciadamente la Federación Española se ha negado a acceder a nuestra petición de abrir un procedimiento disciplinario contra Valverde. No pedimos abrir un procedimiento contra Alberto Contador –ganador del Tour- porque el corredor puede responder que las iniciales A.C. no tienen nada que ver con él. En el caso de Valverde hay más elementos de prueba que muestran que está implicado y que nos han permitido pedir la apertura de un procedimiento disciplinario. La Federación Española siempre trata de proteger a sus corredores; son numerosos los casos donde los ciclistas son interrogados por la Federación, pero nunca son condenados. Después nosotros tenemos que recurrir al TAS y ganamos. Eso demuestra que los españoles no hacen su trabajo correctamente“. ¿Cuál ha sido la respuesta? Se ha ido por la tangente. A saber.

Porque no entrar cuando el presidente de la UCI habla de la Federación, puede ser admisible, pero cuando añade que “hay un verdadero problema de dopaje en España. Los parámetros de los corredores españoles presentan más anomalías, signos de manipulación que los de otros países europeos. La Operación Puerto lo ha demostrado: unos cuarenta corredores españoles están implicados. Y estoy decepcionado con el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, que ha apoyado a Valverde en lugar de a la UCI en su combate contra el dopaje. Todos estos elementos indican que algo está oculto“.
Y se va de rositas. Porque aún va más lejos: “El principal problema que tenemos en el dopaje y en el ciclismo viene de España. Parece que hay cierta reticencia a limpiar por completo el problema en España. Está bien sacar nuevas leyes, pero necesitas actuar después de eso. La evidencia de los valores sanguíneos que tomamos de los corredores nos indica que en España se manipula la sangre, y se hace más que en ningún otro país. Eso me demuestra que las autoridades no están persiguiendo estas maniobras con la dureza suficiente. El cambio cultural que está teniendo lugar en el resto de Europa no lo está teniendo en España“.
Estimado Lissavetzky, amante de las motos y el buen comer: responda o dimita. Porque decir que “el principio de tolerancia cero se está aplicando” y no decir nada, es lo mismo. Hechos.