Menú Portada
La novia de Antonio Puerta se embolsó 30.000 euros y no 72.000 como aseguran en otros medios

El trastorno mixto de Violeta Santander

Septiembre 14, 2008

Lo que en un principio parecía un suceso trágico y ciertamente descorazonador, ahora se ha convertido en un asunto más propio de las novelas venezolanas. Violeta Santander, novia de Puerta, saca tajada de la desgracia.

pq__Violeta-Santander.jpg

Resulta incomprensible que un suceso como el que abordo en este artículo se haya convertido en un auténtico culebrón novelesco que ha enganchado a toda una nación. Un asunto que, como es habitual en casos de semejante trascendencia mediática, no sólo se ha politizado, sino que ha dado paso a un batiburrillo de declaraciones y acusaciones que resultan abominables. Mientras Jesús Neira, el profesor y periodista que fue brutalmente golpeado por Antonio Puerta cuando medió para que éste no maltratara a su novia en plena vía pública, se debate entre la vida y la muerte en un hospital de Madrid, Violeta Santander, actual pareja de Puerta y supuestamente maltratada por él, llena sus arcas defendiendo lo indefendible. También lo hecho su progenitor, y está previsto que lo hagan otros miembros de esa caricaturesca familia. No es de extrañar que algunos proclamen que los Santander portan el estandarte del ¡todo por la pasta!
 
30.000 euros por sus primeras palabras
 
Mucho se ha especulado en torno a la salud mental de Violeta Santander. Rumores y cuchicheos que han llevado al despropósito a más de uno, quién sabe si por desinformar gratuitamente. Lo cierto es que, al parecer, Violeta sufre un trastorno mixto de la personalidad que, pese a que no la incapacita para realizar una vida dentro de los parámetros normales, indica que vive en un permanente estado de estrés que le impide actuar con la coherencia que se esperaría. Quizás por eso, el miércoles anterior a su aparición estelar, el psiquiatra que la trata le desaconsejó con fervor que compareciera ante las cámaras de una Noria que gira a más velocidad que nunca. Intervenir en televisión sólo podría afectar negativamente a su tratamiento y a agudizar una latente depresión que le aqueja desde hace tiempo. Sin embargo, la Santander hizo caso omiso a las recomendaciones de su terapeuta y aceptó la invitación para largar sobre la brutal agresión que su novio propinó a Neira. Insisten en que consiguió sorprender con su capacidad para renegociar la remuneración que percibió aquella noche. Caché tan o más elevado que el de esos estrellones del colorín que ventilan sus intimidades cuando la vida aprieta. Violeta se embolsó treinta mil euros –y no setenta y dos mil que aseguran en otros medios- por una entrevista que le costó mucho más cara: su imagen resultó tan perjudicada como su credibilidad. Me cuentan que ahora derrama lágrimas de sangre ante las feroces críticas de los que un día fueron sus amigos. Nadie entiende ese afán mercantilista que destila hedor, y esa imagen de bochornosa indiferencia ante tan dramática escena. A Violeta sólo le importa ponerse la pestaña y un tacón que le estilice la figura. Patético.
 
Por Saúl Ortiz