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Alberto Luis Longo Álvarez de Sotomayor, hermano de Soledad, la madre

El tío materno de Alejandro Agag es el supuesto principal testaferro de sus negocios en España

Septiembre 24, 2007

El "yernisimo" dirige todas las operaciones desde Lóndres
Las relaciones entre Alejandro y su tío Alberto vienen de lejos, desde que el primero fuera apoderado del Banco Central
Su primera gran empresa la denominó Titalbe S.A


Técnicamente hablando, Alberto Longo ejerce como testaferro de su sobrino Alejandro Agag. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española testaferro significa textualmente: “Persona que presta su nombre en un contrato o negocio que en realidad es de otra persona”. Aunque bien podría ser el apoderado de sus empresas en Londres. Apoderado significa -según el diccionario- “Persona que tiene poder o permiso de otra para representarla y actuar en su nombre”. Poca diferencia entre una cosa y otra.

Las vinculaciones societarias entre Alejandro Agag y su tío Alberto –abogado sevillano colegiado el 28 de octubre de 1985-, vienen de lejos, prácticamente desde que Agag, economista de profesión, entró en el mundo financiero siendo apoderado del Banco Central Hispano Americano hasta enero de 1996. Se podría decir que, más allá de sus primeros negocios abiertos en el Reino Unido para gestionar las inversiones de sus ricos amigos de la universidad, lo cierto es que su primera gran empresa se llamó TITALBE S.A., dedicada según epígrafe a actividades jurídicas y fiscales, relacionadas además con el sector inmobiliario.

Empresas familiares

Esta empresa está domiciliada en la calle Adolfo Rodríguez Jurado, 16, 2 derecha, de Sevilla, figurando como administrador único Alberto Luís Longo Álvarez de Sotomayor. Por esta empresa pasó Alejandro Agag, siendo nombrado apoderado de la misma el 28 de mayo de 2002, escasamente cuatro meses antes de contraer matrimonio con su actual esposa Ana Aznar. Pero poco tiempo duró en el empleo. Agag dimitió del cargo casi un año después, en la histórica fecha del 14 de abril de 2003, que rememora el 76 aniversario de la proclamación de la Segunda República Española, aunque a buen seguro que no dimitió por la efeméride.

Más parecía una manera de alejarse de la vida financiera y económica de un modo evidente. Centrado entonces en la vida política española, decidió marcharse al Reino Unida debido, según dijo, a la presión mediática y poder trabajar desde allí, en un tiempo en el que ejercía de presidente del PPE. Pero realmente nunca dejó los negocios y los puso en manos de alguien de absoluta confianza, su tío Alberto, quién mejor que él y con absolutas garantías profesionales y personales, basadas en cuestiones como el clan familiar muy enraizado en su vida personal al amparo del Opus Dei.

Garganta Profunda insistía a Bob Woobwar y a Carl Bernstein -en la investigación periodística del caso Watergate- que siguieran la pista del dinero. El informador aseguraba que, en esencia, sabiendo el destino de las donaciones para la campaña de Nixon, se sabría que se desviaban fondos para otros fines y, por tanto, sabiendo los beneficiarios se conocería la identidad de quienes planearon el asalto a las oficinas del Comité Demócrata Nacional, en Washington. El protagonismo también es un factor determinante. Pocas son las personas conocidas o populares que si bien muestran irritación por la presión de los medios de comunicación, manifiestan su ansiedad igualmente cuando nadie les hace caso o, en el peor de los casos, se olvidan de ellos.

Agag es de aquellos a los que les gusta trabajar en la sombra y resolver grandes negocios desayunando informalmente en una cafetería londinense, como hace con frecuencia acompañado de Flavio Briattore. Así que hace un año decidió abandonar por unos días su ostracismo londinense y dejarse caer por España de nuevo, haciéndose visible en los circuitos de Fórmula 1 para reivindicar su condición de capo del negocio junto a Ecclestone y Flavio. Y su aparición fue junto a Fernando Alonso, entonces en Renault, y Adrián Campos, metido de lleno en la GP 2.


Muy acaramelados en torno al circuito

Muy acaramelados se vio al ex piloto español afincado en Alzira y a Alejandro y todo hacia sospechar que
algo se estaba cociendo. No en vano días antes de esa cita Ecclestone y Briattore se habían reunido con el presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, y ya se planeaba traer la Fórmula 1 a Valencia, aunque no a un nuevo circuito, sino al de Cheste.Pocos días después Adrián Campos anunciaba que acababa de vender una parte muy importante de su empresa Team Campos Grand Prix a Alejandro Agag. Era el mes de mayo de 2007 y los medios de comunicación lanzaban la noticia, apuntando a la posibilidad de que en un futuro existiera un equipo en el Fórmula 1 netamente español o, al menos, capitaneado por españoles.

Aunque la noticia no había sido desmentida, lo cierto es que el propio Agag no soltaba prenda, dejando que la expectación fuera a más. Entonces a los expertos en cuestiones económicas les resultaba extraño que Agag personalmente se hubiera embarcado en esta operación, pero lo dejaron correr, aunque era una ocasión muy interesante para comprobar, de ser cierto, quién o quiénes están detrás de los negocios del ‘superyerno’ en España. Cuando se le sigue la pista al dinero pocas son las cosas que no se descubren.


Ampliación de capital

Tras indagar en las sociedades en las que figura Adrián Campos, tanto como administrador como apoderado, se descubre que en la sociedad mercantil CAMPOS GP 2 TEAM S.L. se produce el 8 de mayo de 2006 una ampliación de capital por importe de 996.929 €, pasando a disponer de un capital superior al millón de euros.

Ese mismo día era nombrado consejero de la empresa Alberto Longo Álvarez de Sotomayor, el tío de Alejandro Agag. Ahora, un año después el yerno del ex presidente del Gobierno del PP, José María Aznar, reconoce haber adquirido la mayoría del equipo de GP2 de Adrián Campos, aunque su nombre no figura en la sociedad, sólo el de su tío Alberto.