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Ninguna impide que sus clientes sean víctimas de estos engaños

El timo de las descargas, consentido por las compañías de telefonía móvil

Julio 29, 2009

El tema de la descarga de tonos, juegos, videos y demás temas relacionados con los móviles se ha convertido en el gran negocio del momento para las empresas del sector y de paso también para las compañías de telefonía que operan en nuestro país. Seis de cada diez anuncios en televisión corresponden a empresas relacionadas con este negocio. Algo limpio, salvo porque muchas de estas empresas son un auténtico timo, que actúan con falsedad, y que lo pueden hacer porque las empresas telefónicas no ponen coto a los desmanes.

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Quién no se ha tratado de bajar un tono, un juego, una carátula, una canción… marcando los cuatro números que anuncian el producto. Y quién no ha comprobado a posteriori que lo que compró por dos euros en realidad le costó seis. O lo que es peor, ha pagado por servicios fallidos que no se pudieron descargar. Las asociaciones de consumidores y las oficinas de defensa del consumidor de las comunidades autónomas están almacenando este tipo de denuncias a diario. Y lo peor es que sabiendo que se trata de un timo, nadie pone remedio.

Ejemplifiquemos. Uno desea descargase una melodía para su teléfono móvil mandando un mensaje SMS a un número de 4 cifras. La descarga cuesta 1,20 euros por minuto; la descarga dura dos minutos, pues serán entonces 2,40 euros lo que aparezca en nuestra factura, sea de la compañía telefónica que sea. La sorpresa llega cuando en la factura mensual el servicio de 2,40 asciende de repente a 100 euros. ¿Qué ha pasado? Resulta que al decir “alta” a lo que deseas descargarte –la melodía–, te estás dando también de alta sin tu saberlo a una serie de contratos para que te manden continuos mensajes SMS de publicidad a tu número. Lo peor de todo es que todos y cada uno de estos mensajes son a cobro revertido, y se cargan a tu cuenta aunque tú no abras ninguno y los destruyas sin abrir. Es decir que si te mandan diez SMS al día, a razón de 0,30 céntimos cada uno, estás pagando tres euros diarios por una cosa que no necesitas, que no has pedido y que no sabes de dónde sale. Multipliquemos por los 30 días y tenemos los cien euros del ala.

El timo está completado, pero falta lo peor. Cuando te dirijas a tu compañía de telefonía a pedirles que bloqueen un servicio no deseado, te responden que no pueden hacer nada, que es un problema tuyo con el proveedor. Aunque las compañías saben que estás siendo víctima de un robo.

Y más problemas. ¿Puedes tu darte de baja del servicio? Sí, muy fácil, simplemente mandando un SMS al número donde fuiste a comprar la melodía, indicando la palabra “baja”. Desde ese número ya no recibirás nada más. Pero, sorpresa, al mes siguiente el mismo timador te vuelve a mandar otro montón de SMS a tu costa pero ahora desde un número diferente. Y así sucesivamente. La gracia es que no puedes demandar a nadie, porque no hay nadie que figure como titular de los mencionados números.
La llave de evitar el timo está en manos de las compañías telefónicas, pero ninguna se esfuerza en impedirlo porque a ellas, como intermediarias que son en el tráfico telefónico que facturan, el timo les proporciona unas magníficas ganancias.

La única solución que tiene el usuario a su alcance es darse de baja de su número de teléfono y darse de alta en otro nuevo. Como venganza contra tu compañía, en una de la competencia.

Lo mejor es olvidarse de las descargas, no participar en concursos, ni aceptar ofertas gratis, porque todo es caro, muy caro. Incluso eso tan inocuo que aparece en la pantalla de la tv en pleno partido de fútbol diciendo “Manda antes del final del encuentro un mensaje de móvil al número… diciendo tal y tal cosa y ganarás un…”, no es más que la nueva fórmula de las televisiones de financiarse, con el dinero del incauto que les quiere regalar su dinero.