Menú Portada
El heredero de la Corona celebra hoy su cumpleaños

El temple del príncipe Felipe a sus 46 años: los desencuentros y dificultades de su matrimonio con doña Letizia

Enero 29, 2014

800×600

A la princesa nada parece interesarle de ese círculo tan singular que es la realeza europea en el que, todo hay que decirlo, es bien posible que se haya topado con reiteradas manifestaciones de esnobismo del corte más clásico

Ella parece haberse enrocado en torno a su grupo más cercano de amigas, todas ellas profesionales como ella, con las que mantiene una relación muy fluida mientras que don Felipe parece derivar cada día más hacia su grupo de amigos de siempre con los que comparte otros valores

Normal
0

21

false
false
false

ES
X-NONE
X-NONE

MicrosoftInternetExplorer4

/* Style Definitions */
table.MsoNormalTable
{mso-style-name:”Tabla normal”;
mso-style-parent:””;
font-size:10.0pt;”Times New Roman”,”serif”;}


Con todos los elementos que conforman la crisis actual de la corona y de la familia real cayendo sobre sus espaldas, el príncipe Felipe cumple hoy jueves 46 años dando muestras continuadas de temple frente a la fuerte tormenta que gira alrededor suyo. Por una parte el próximo desenlace final del Caso Nóos que ya ha destruido a la infanta Cristina a quien todos esperamos ver asistir a declarar como imputada el próximo 8 de febrero, por otra los extendidos rumores en la prensa de una posible y grave crisis en su matrimonio con la princesa de Asturias, por una tercera el vacilante estado de salud del rey que continúa siendo la gran figura que rige los destinos del palacio de la Zarzuela, y por una cuarta, una quinta y una sexta partes, por solo citar algunas más.

Toda una cola de cuestiones de difícil manejo que requieren de una gran solidez de personalidad: los comentarios inoportunos de Henar Ortiz, la tía de la princesa; las frías relaciones entre los miembros de la familia real que vienen de muy antiguo; una agenda apretada y fatigosa que le lleva con gran frecuencia a tierras americanas (casi veinte actos y tres viajes sólo en enero); la amenaza posible de un segundo libro de su en otro tiempo íntimo David Rocasolano; un Airbus repetidamente averiado, etcétera, etcétera.

Renace la imagen de Eva Sannum

Dicen algunos que en poco tiempo le han caído muchos años encima y que parece avejentado. Otros, no se sabe con que intenciones, llaman con añoranza al recuerdo de Eva Sannum o se lamentan de aquel manido discurso de hace años en torno a las deseables bodas por amor, y también está presente toda esa legión de enemigos de doña Letizia que no pierden ocasión para lanzarle las críticas mas envenenadas. A ello se suma la prensa que día a día nos regala con nuevas informaciones no siempre veraces o fundadas, pues nos cuentan de buena fuente que nada hay de cierto en esa historia de hace unas semanas según la cual el servicio de seguridad de los príncipes habría obligado a borrar fotografías a las personas que coincidieron con ellos una noche en la que cenaban en un restaurante de Pozuelo.

Es bien cierto que doña Letizia no entró con buen pie en Zarzuela, y que desde entonces su clara disidencia frente todo cuanto toca a las formas y el hacer propios de la realeza se ha ido acrecentando de forma evidente. Las pruebas son sobradas, pues a la princesa nada parece interesarle de ese círculo tan singular que es la realeza europea en el que, todo hay que decirlo, es bien posible que se haya topado con reiteradas manifestaciones es esnobismo del corte más clásico (nos cuentan que a un primo de doña Sofía no le gustó ya en un primer momento). Un mundo de valores y de patrones de pensamiento y de comportamiento radicalmente distintos a los suyos tanto por formación como por educación; un circuito de difícil entrada cuyas actitudes a momentos clasistas ya padecieron otras jóvenes procedentes de la burguesía y del pueblo llano que contrajeron matrimonio con otras familias reales como la de Gran Bretaña (la princesa Miguel de Kent ha calificado de tediosos a los viejos miembros de la familia real), la del Japón (la histórica depresión de la princesa Masako), o la de Luxemburgo (la vieja gran duquesa Carlota se refería a su nuera María Teresa como “la pequeña cubana”).

Cada uno por su lado

De ahí que la princesa parezca haberse enrocado en torno a su grupo más cercano de amigas, todas ellas profesionales como ella, con las que mantiene una relación muy fluida mientras que don Felipe parece derivar cada día más hacia su grupo de amigos de siempre con los que comparte otros valores, como es el caso de Pedro López-Quesada con quien en días pasados compartió las pistas de esquí de Formigal y que es el esposo de su prima la princesa Cristina de Borbón-Dos Sicilias.

Desencuentros y dificultades en la pareja de los herederos, que por otra parte se ven obligados a repartirse sus muchos actos oficiales por la gran carencia de miembros de la familia real que a día de hoy se limita, por la propia salud del rey, a ellos dos y a doña Sofía con el ocasional apoyo de la infanta Elena. Poca gente para representar una institución que demanda mucha altura de comportamiento para sostener un aparato bastante desnudo, pues desde 1975 no se puso atención en vestir un poco a esta monarquía de nuevo cuño que por temores lógicos siempre quiso huir de todo cuanto oliera al pasado. Embates y presiones sobre los príncipes de Asturias, tanto desde dentro como desde fuera, que pocas parejas podrían resistir y que es probable que pudieran dar al traste con lo que en principio fue una historia de amor.

Doña Letizia no es el cordero de Dios dispuesto a ofrecerse en sacrificio apartando sus necesidades personales para entregarse a una institución de naturaleza esencialmente representativa y simbólica, y parece funcionar mejor desde esa figura de funcionaria de alto nivel y de buena gestora que nos muestra a diario, que desde esa otra de princesa heredera que muchos esperarían y que si reconocen en otras princesas europeas. Y de nuevo todo recae sobre los anchos hombros de don Felipe, que educado en otros prados manifiesta una actitud prudente y templada incluso en esas situaciones más incómodas de las que todos hemos podido ser testigos, y que es la que está en la base de la buena valoración que recibe de  amplios sectores de la población. Una posición en absoluto envidiable.

Ricardo Mateos