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El temple de don Felipe VI en su visita, sin doña Letizia, a Barcelona: Educación y buenas maneras sin signos de acercamiento entre el rey -que no se sabe dónde pernoctó-, y Puigdemont

Febrero 25, 2016
puigdemont felipe vi

En un contexto de reiteradas ofensas a la corona y a sus símbolos orquestadas desde el poder por las fuerzas independentistas que están gobiernan en las distintas instituciones catalanas, el pasado domingo don Felipe prefirió no asistir a la entrega de la Copa del Rey de Baloncesto en la Coruña y si personarse en Barcelona para, como ya ha venido haciendo en los últimos años, apoyar con su presencia el importante Mobile World Barcelona Congress que es la más importante de entre las Ferias que se celebran anualmente en la capital catalana. Un evento que mueve cientos de millones de euros para la ciudad y que en estos días se ha conseguido cerrar en beneficio de Barcelona no solo hasta el 2018, como hasta ahora estaba convenido, sino hasta el 2023 a pesar de la huelga de los trabajadores del Metro y de los Autobuses Urbanos que se ha hecho coincidir con esos mismos días generando gruesos problemas a la alcaldesa Ada Colau.

Don Felipe llegó en solitario la víspera de la inauguración echándose de menos a doña Letizia, al igual que en La Coruña se echó de menos alguna esperada representación de la familia real que por su escasez de miembros se ve continuamente obligada a dejar en vacío muchos actos en los que su presencia sería, además de útil, muy deseada. Pero lo que no se había conseguido hasta ahora por otras vías, que es el encuentro de la corona con los adalides del “procés” catalán, si lo consiguió la organización del MWBC que esa la noche ofreció una cena en el Teatro del Liceo. Un cóctel que tuvo lugar en el elegante y vistoso Salón de los Espejos del piso superior, cerrado a la prensa, al que siguió una cena ya en mesas en el mucho menos vistoso foyer situado en los bajos del edificio donde hubo que acomodar a los 160 comensales entre los que se encontraban grandes representantes de todo el mundo del ámbito de la tecnología más puntera. Allí estaban entre otros los presidentes de Telefónica y del Banco de Sabadell, correspondiendo a don Felipe tener en su mesa como comensales al presidente catalán Carles Puigdemont, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell,  la polémica alcaldesa Ada Colau, al ministro de Industria, José Manuel Soria, y el director general de GSMA (organización de operadores y compañías de móviles), Mats Granryd.

Educación y buenas maneras sin signos de acercamiento entre don Felipe y Puigdemont

Nada ha trascendido del tan tenso encuentro entre el rey y las cabezas del independentismo catalán, salvo que en el Salón de los Espejos, don Felipe mantuvo una bravísima conversación con Carles Puigdemont y Carme Forcadell -que el día antes había manifestado querer aprovechar la ocasión para hablar con él sobre la situación que vive Cataluña-, al tiempo que saludó a la alcaldesa, cuya abstención consiguió que Barcelona se sumase al procés, y a Raúl Romeva que dirige la incómoda y polémica nueva consejería de Asuntos Exteriores de la Generalitat, cuyas funciones han quedado suspendidas de forma cautelar por el Tribunal Constitucional. Quien allí estaba nos relata que a la llegada de don Felipe se escucharon tibios vítores a su persona en Las Ramblas generándose un cierto clima de apoyo a la corona, si bien su encuentro con la cúpula política catalana –Puigdemont es un viejo conocido de los tiempos en los que éste fue alcalde de Gerona-, estuvo marcado por una actitud correcta aunque fría por ambas partes. Hubo educación y buenas maneras sin signos de acercamiento, nos comentan, en ningún momento se habló de política, y se percibía un ambiente de contención en un acto bien, de carácter serio.

Pero todos escucharon el discurso de don Felipe, declamado en inglés, en castellano y en catalán y que giró en torno a una idea de aunar esfuerzos e inteligencias para promover la prosperidad de todos que queda patente en este importante emprendimiento empresarial que consigue sumar los esfuerzos del Ayuntamiento, la Generalitat, el Ministerio de Industria, la FIRA de Barcelona y también la corona. Por ello, es muy destacable la ausencia de gestos inadecuados hacia don Felipe, en una ciudad en la que Ada Colau ordenó retirar el busto de don Juan Carlos I del Salón de Plenos del Ayuntamiento el mismo día en el que el rey actual coincidió con ella por primera vez con ocasión de la entrega de despachos a los nuevos jueces el pasado 23 de julio. Un busto que hasta el momento no ha sido reemplazado por ninguna imagen de Felipe VI cuando ya se ha hecho público el claro deseo del consistorio de retirar de la ciudad todos los nombres de lugares públicos que hagan alguna referencia a la dinastía.

¿Dónde pernoctó don Felipe la noche del domingo en Barcelona?

Parece por tanto lógico que este año el encuentro y el ágape con los grandes empresarios asistentes al acto no se celebrase en el palacio de Pedralbes, como sucedió en 2014, ni tampoco en el palacete Albeniz, residencia oficial de la familia real durante sus estancias en Barcelona, como había sucedido en ocasiones anteriores. Un perfil sin duda alguna más bajo que el de otros años, con una cuidada escenografía que ha evitado cualquier signo que pueda vincular el evento al claro y firme apoyo de la corona, y que tuvo como colofón la ausencia de don Felipe en la inauguración del Congreso a la mañana siguiente. No nos ha sido posible saber si el rey pernoctó en Barcelona esa noche -lo hubiera hecho en el palacete Albeniz-, pues como en toda ocasión desde el gabinete de prensa de Zarzuela nos recuerdan que sólo informan de actos pero no de asuntos de orden privado, siendo más que probable que don Felipe regresase a Madrid esa misma noche pues el lunes por la mañana recibía en audiencia en palacio real a una representación de generales de División.

El rey no se desplazaba a Barcelona desde el pasado 13 de octubre cuando coincidió fugazmente con el entonces presidente catalán Artur Mas en las puertas del Hotel Majestic donde tenía lugar un foro iberoamericano, y cabe ahora preguntarte si él y doña Letizia, siempre bien recibida en Cataluña pero en esta ocasión extrañamente ausente, decidirán asistir en el mes de junio a la entrega de los Premios IMPULSA de la Fundación Princesa de Gerona en una ciudad en la que es posible que puedan exponerse a un recibimiento orquestadamente hostil

Ricardo Mateos