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LA CRISIS DE LAS INSTITUCIONES CULTURALES DEL ESTADO (I)
Graves deficiencias en ese ejercicio que contó con Miguel Muñiz y con Ignacio García Belenguer como directores

El Teatro Real consigue remontar económicamente tras cerrar el año 2012 con un déficit que hizo peligrar su viabilidad en “un futuro no lejano

Enero 6, 2015

La programación de grandes producciones causó un estrepitoso fracaso: “los ingresos fueron inferiores a los estimados en 3.050.047,23 euros y los gastos superaron a los previstos en 921.080.90 euros”

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La cultura y las principales instituciones que la sostienen no han pasado por su mejor momento en estos años de crisis. Algunos siguen sufriendo estas consecuencias, otras parecen haber salido airosamente, como es el Teatro Real. Hace unos días, el presidente de su patronato, Gregorio Marañón aseguró que contaría con un superávit de medio millón de euros en 2015.

Una situación que difiere mucho de la que cerró hace tres años cuando la viabilidad de la institución se puso en entredicho. Para superar el caos, el Teatro Real ha tenido que reestructurarse, reducir costes, depender menos de las aportaciones públicas y promover otras fuentes de ingresos. Según afirmó Gregorio Marañón en 2015 se ganará dinero con sólo un 30% de las retribuciones procedentes de aportaciones públicas. Todo un logro que pocos esperaban dada las duras conclusiones del informe de fiscalización del año 2012.

Graves deficiencias deficitarias

Durante el año 2012 el Teatro Real dispuso de dos directores generales: hasta abril estuvo regido por Miguel Muñiz y a partir de esa fecha, su dirección recayó en Ignacio García Belenguer. Ambos se encontraron con el principal talón de Aquiles del coliseo, su presupuesto. “Desde 2009 a 2012 la ejecución de este presupuesto registró importantes desviaciones, los ingresos fueron inferiores a los previstos, en más de un millón de euros en 2009 y 2011 y de casi cuatro millones y medio de euros en 2012”. La situación, según el Tribunal de Cuentas, es crítica: “se está descapitalizando a la Fundación y si no se corrige la tendencia puede llegar a poner en peligro la viabilidad del Teatro en un futuro no lejano”.

¿Cuál es el problema? El presupuesto para 2012 sufrió ciertas modificaciones en las que se ajustaron ingresos y gastos para reducir el déficit a cero. Sin embargo, las reducciones realizadas fueron poco realistas y el presupuesto equilibrado presentado carente de todo rigor. El desequilibrio fue mayor al producirse un claro aumento en los gastos de las producciones, que superaron en casi un millón (921.081,12 euros) a los presupuestados.

A la dejadez interna se le suma la externa. El Teatro Real adolecía de falta de subvenciones públicas. Éstas sufrieron una ostensible disminución desde el año 2009 a 20013 -un 53,59% menos- al haber pasado en este intervalo de 27.773.135 euros a 12.888.938 euros. Esta situación habla a las claras del poco interés suscitado por el Teatro Real entre las diferentes administraciones.

Errores en la programación

Es éste uno de los principales causantes de los malos resultados del Teatro Real en 2012. Una mala programación de producciones y sobre todo de las grandes producciones que llevaron a la sala a obtener unos resultados muy alejados de los esperados y muy por debajo de sus expectativas. Ni siquiera grandes títulos como ‘Iolanta y Persephone’, ‘Poppea e Nerone’, ‘Boris Godunov’, ‘Cyrano de Bergerac’, ‘Il Barbiere di Siviglia’ o ‘Macbeth’ salvaron la temporada. El plan de actuación para 2012 que recogía todas las producciones y número de representaciones preveía un superávit de 2.307.697,78 euros que se produciría compensando el déficit previsto para unas producciones con el superávit estimado de otras. No obstante, “la realidad fue bien distinta ya que los ingresos fueron inferiores a los estimados en 3.050.047,23 euros y los gastos superaron a los previstos en 921.080.90 euros”, obteniendo por lo tanto un déficit de 1.663.430,35 euros.

Venta de entradas y estado contable

En cuanto a las cuentas anuales, más de 170.000 euros sobrevaloraron las partidas de ingresos de ‘Ingresos de patrocinadores’ (37.276 euros), ‘Donaciones y legados aportaciones en efectivo’ (120.000 euros) e ‘Ingresos diversos’ (7.397,92 euros), lo que falsificaba los resultados anuales y resolvía unas cuentas más boyantes. Además, un sinfín de litigios que mantiene el Teatro Real con la Administración Tributaria hace que muchas de sus cuentas se encuentren en una situación de incerteza. Sin embargo, la sobreestimación más peligrosa es la que se hizo en las cuentas de caja -taquillas y visitas- por un total de 7.462,62 euros de más.

Es este punto, el de la venta de entradas, uno de los que concierne mayor interés del Tribunal de Cuentas. Y no es para menos. La venta de entradas ha registrado en los últimos años una tendencia a la baja especialmente pronunciada en 2012 al haberse registrado ingresos por 13.092.015,74 euros, o lo que es lo mismo, un descenso del 18,28% respecto a 2011. Los descuidos cometidos por el Teatro Real van más allá al disponer en caja de efectivo muy elevado: en determinados momentos de 2012 éste superaba los 200.000 euros, “situación que puede calificarse como peligrosa”. Allende las cifras registradas por la venta de billetes, la evolución conjunta de las inversiones financieras y de la tesorería ha sufrido también “un fuerte descenso en los últimos años, que pone de manifiesto la situación económica tan delicada que está atravesando la Fundación”.

Una contratación poco rigurosa 

El informe del Tribunal de Cuentas ha destapado errores en las fases de preparación, adjudicación y formalización de los contratos. El dato que más chirría es que “la Fundación, como regla general, no ha elaborado, con carácter previo a la preparación del expediente contractual, documentos que acrediten que existía suficiente crédito para llevar a cabo las operaciones económico-financieras objeto de la contratación analizada”. Esto es, se han aprobado convenios sin conocer las posibilidades reales de que se llevasen a cabo.

En líneas generales, los contratos establecidos por el Teatro Real han ocasionado un gran número de incidencias como no constar la existencia de la memoria justificativa, procedimientos negociados sin publicidad, sobrepasar el importe de adjudicación por gastos no previstos, no elaborar documentos de recepción o reducir parte del personal auxiliar a través de la cancelación de servicios.