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El Sistema Andaluz de Salud, regido por la presidenta de la Junta Susana Díaz, posee un plan de atención al ictus obsoleto y que no cuenta con los tratamientos más novedosos y eficaces

Febrero 26, 2016

Este accidente cerebrovascular ya se ha convertido en la segunda causa de mortalidad en los países desarrollados. Según el Plan de Atención al Ictus, la atención hospitalaria se configura en tres niveles -equipos de ictus, unidades de ictus y unidades de referencia-, que todavía no han sido implantados en el Sistema Sanitario Público de Andalucía.

susana diaz

Actuación rápida y música. Las últimas investigaciones internacionales y nacionales apuntan hacia estas dos medidas como el protocolo a llevar a cabo cuando un paciente sufre un acceso morboso que se manifiesta de modo súbito y violento, como producido por un golpe. O lo que es lo mismo, el accidente cerebrovascular que ya se ha convertido en la segunda causa de mortalidad en los países desarrollados: el temible y temido ictus. El ictus es un trastorno brusco del flujo sanguíneo cerebral que altera de forma transitoria o permanente la función de una determinada región del cerebro y por ello representa uno de los motivos más frecuentes de asistencia neurológica urgente. En eso es en lo que ha insistido últimamente el recientemente ingresado en la Real Academia de Medicina, Pedro Vega, neurorradiólogo del Hospital Universitario  Central de Asturias: Con el ictus hay que actuar rápido, lo ideal es que no pasen más de dos horas”.

Por el otro lado, está lo de la música. La investigación cursada en Barcelona por Antoni Rodríguez, ha arrojado que escuchar las canciones preferidas o música agradable se ha mostrado eficiente en la recuperación de la movilidad de personas que han sufrido un ictus. La Fiscalización del Plan Andaluz de Atención al Ictus (2011-2014), realizada por la Cámara de Cuentas de Andalucía ha destapado varios asuntos escabrosos en la gestión de este trastorno que en 2013 secó la vida del 0,067% de la población andaluza y del 0,06% española. De las conclusiones de este Informe se colige, que en Andalucía estas dos premisas que salen a la luz ahora no se cumplen. El tratamiento del ictus no se hace ni de forma rápida ni efectiva y de adjudicarle una banda sonora, sería cuanto menos, tétrica y lúgubre.

El ictus agudo, no reconocido en el catálogo del Servicio Andaluz de Salud

Un Plan, el andaluz, que nace en 2012 y no es revisado hasta tres años después (2015), por lo que los tratamientos más novedosos y eficaces, como los intraarteriales, no se encuentran en la clínica a seguir. Pero no son los únicos procesos de los que carece el Plan. La trombectomía mecánica, también considerada como la más efectiva en casos de ictus agudo, no se encuentra reconocida en el catálogo del Servicio Andaluz de Salud. Por si esto fuera poco, la tele asistencia -que permite la evaluación y tratamiento urgente por un neurólogo especialista y que es un requisito para ser considerado equipo de ictus-, solo existe en dos de los hospitales del Sistema Sanitario Público de Andalucía (Hospital de San Juan de Dios y Riotinto).

De los hospitales que posee el SSPA, solo cinco disponen de una unidad física destinada a la atención al ictus en fase aguda, siendo 16 las recomendadas por el número de habitantes. Además de los cuatro hospitales que se consideran unidad de referencia, solo uno (Reina Sofía) dispone de nerorradiología intervencionista las 24 horas todos los días del año, siendo este un requisito indispensable para ser unidad de referencia.

Según el Plan de Atención al Ictus, la atención hospitalaria se configura en tres niveles: equipos de ictus, unidades de ictus y unidades de referencia. Estos niveles asistenciales previstos, todavía no han sido implantados en el Sistema Sanitario Público de Andalucía.

Descoordinación que mata

La descoordinación y la falta de sistemas de información adecuados, así como de un seguimiento inter niveles hacen que sea imposible evaluar el desarrollo y puesta en funcionamiento de la red estructural definida en el plan. Del mismo modo resulta inviable evaluar la dotación a los recursos a los hospitales, según el nivel de complejidad y cartera de servicios, para garantizar el adecuado tratamiento de los pacientes.

La falta de desarrollo propicio del Plan y de la estructura contra el ictus tiene una clara víctima: el paciente. Los más perjudicados son los que residen más alejados de los grandes núcleos urbanos, ya que carecen de una accesibilidad en igualdad de derechos con los que se encuentran mejor localizados. Los tratamientos más complejos se concentran en dos hospitales (Reina Sofía Y Virgen del Rocío), por lo que a veces, como decíamos al principio del artículo, la inmediatez de la intervención se desvanece por no contar con la infraestructura adecuada. Además, en los hospitales de menor nivel, los facultativos no disponen de la formación y experiencia recomendada para garantizar el éxito de los tratamientos.

Situaciones, todas ellas, que dejan en clara inferioridad a un tipo de paciente con ciertos status contra aquellos que disfrutan de mejores posiciones geográficas o económicas. Una situación vergonzosa y endémica que amenaza un campo médico tan importante como el del ictus, que en España supone el 4% del gasto sanitario. Demasiado dinero, para encontrar tales irregularidades.

Doinel Castro