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Hasta el 28 de junio fecha límite de aceptación de bajas voluntarias ya se han disparado los despidos en las filiales del Grupo

El sindicato CGT denuncia un ERE encubierto del Banco Santander de hasta 300 trabajadores

Junio 30, 2013
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Hace apenas dos meses Javier Marín era nombrado Consejero Delegado del Banco Santander en sustitución del polémico Alfredo Sáenz. La elección de Javier Marín coincide en un momento delicado para la entidad presidida por Emilio Botín, con informes y valoraciones negativas por parte de analistas y con un mercado nacional estancado en el que se ha puesto demasiado carne en el asador con la integración de Banif y Banesto y un ahorro en costes que casi todos los especialistas no ven tan claras. Uno de los ahorros más importantes está en la partida de personal, que tras el acuerdo entre empresas y sindicatos se iba a realizar con prejubilaciones (a partir de los 58 años de forma general, 55 años para los trabajadores en Madrid) y bajas voluntarias en las que se abonaría 50 días por año trabajado. Pero especialmente en este punto el fracaso era anunciado, con una destrucción de empleo enorme en líneas generales y mayor en el sector financiero, son muy pocos los que se han apuntado a estas bajas incentivadas y ante esto la respuesta del Santander ha sido iniciar una serie de despidos indiscriminados iniciándose en muchas empresas del Grupo Santander antes del 28 de junio, fecha límite de aceptación de las bajas voluntarias.

Con la mirada cómplice de los principales sindicatos

Según ha denunciado el sindicato CGT, y ha podido comprobar extraconfidencial.com, estas bajas para nada “voluntarias” se están centrando en “los trabajadores y trabajadoras que no son de su agrado” a los que se les llama desde Recursos Humanos. Según CGT estas llamadas se están ajustado en su mayoría en trabajadoras, “más concretamente de madres con reducciones de jornada por cuidado de menores, sostenedoras de familias monoparentales e incluso compañeras cuyas parejas son igualmente empleados. Una execrable política de recursos humanos que choca frontalmente con la política de comunicación que el Banco Santander pretende difundir ante la sociedad”. El número final de despidos rondarían los 300 trabajadores, cifra objetiva de las utópicas bajas incentivadas.

Según CGT todo ello se ha realizado ante un “vergonzante pacto de silencio que algunos han pretendido imponer” y han acatado los sindicatos mayoritarios, FITC, UGT y CCOO pero finalmente la situación ha llevado a que Recursos Humanos convoque a los sindicatos convocaran a los representantes sindicales para iniciar a partir del 3 de julio “el periodo de consultas que establece la ley para todo proceso de despidos colectivos”, y con ello desmontar “definitivamente todo lo afirmado hasta ahora por los sindicatos firmantes del acuerdo de fusión que no podrán decir que este proceso de despidos que ampararon con su firma no es un ERE”. Según CGT, “el hecho de firmar un ERE en una empresa que lejos de tener pérdidas, tiene beneficios multimillonarios trimestre a trimestre es una renuncia total a la defensa de los intereses de los trabajadores

Aligerando plantilla antes de la reunión

Con la oposición de partida por parte de CGT, antes de la reunión del 3 de julio se han acelerado los despidos en los lugares donde precisamente tiene un menor control sindical como es el caso de filiales informáticas o de servicios. En muchos de estos casos como ha sido el caso de Santander Backoffices Globales Mayoristas (SBGM) empresa que tiene sus oficinas en el parque empresarial La Finca, en Pozuelo de Alarcón, muy teledirigidos a personas “poco afines” a la dirección, lo que algunos han denominado como “vendettas” y utilizando en la mayoría de los casos como excusa evaluaciones parciales de su puesto de trabajo. Esta práctica parece que se han extendido a otras sociedades en un proceso que parece que sólo acaba de empezar. Mientras en poco más de dos semanas se presentarán los resultados correspondientes al segundo semestre que volverán a ser millonarios y posiblemente superarán los del primer semestre del año, toda una ironía para los empleados que se van a la calle.