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A QUIÉN CORRESPONDA

A QUIÉN CORRESPONDA

El servicio de traslado de personal de Correos para los empleados de Madrid le sale rana a Javier Cuesta Nuin: “La empresa concesionaria no tiene o no quiere utilizar una flota de autobuses suficiente para prestar el servicio”

Agosto 7, 2017

Un escrito incendiario de CCOO arremete contra la decisión: “Estos cambios, por más que supongan ventajas económicas para la empresa, no pueden derivar en modo alguno en perjuicios a las personas que hacen uso de los mismos, en la precarización de los mismos o incluso, en poner en riesgo la integridad física de sus usuarios”

correos cuesta nuin

A finales del mes de febrero del presente año, Extraconfidencial.com daba la noticia de cómo el presidente de la Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos, Javier Cuesta Nuin, ordenaba publicar en la Plataforma de Contratación del Estado, la licitación del contrato que regiría el servicio de traslado de personal de la susodicha Sociedad para Madrid”. Para ello la empresa de capital 100% público dispuso de un total de 376.200 euros. El contrato, adjudicado a través de la Subdirección de Compras de la Sociedad Estatal, cuenta con un plazo de ejecución de 18 meses. Según el pliego de condiciones técnicas, el contrato beneficiaría a un total de 2.120 trabajadores gracias a la puesta en marcha de unos 475 viajes de autobús al mes que llevarán a los empleados a los distintos centros de trabajo de Correos en Madrid.

Escasos días después, el contrato era adjudicado por un importe de 328.234,50 euros a la empresa RJ Autocares, denominada ahora Jiménez Dorado como ellos mismos explicitan en su página y como se puede ver en este texto rescatado de su web:  “el cliente se compromete a aceptar todas las disposiciones y condiciones recogidas en las presentes Condiciones Generales de Contratación entendiendo que recogen la mejor voluntad de servicio posible para el tipo de actividad que desarrollamos RJ Autocares SL (de ahora en adelante Jiménez Dorado)”.

En aquel momento el contrato fue adjudicado a esta empresa “por ser la oferta más económica y reunir todas las condiciones del Pliego”, de un total de seis ofertas recibidas. Pero lo barato (y no tan barato) muchas veces, sale caro.

Trabajadores en pie de guerra

Desde aquel día no han tenido que pasar ni tres meses para que los trabajadores de Correos ya se hayan levantado en pie de guerra contra este servicio, que a todas luces parecía una prebenda para sus intereses y que le ha costado un potosí al erario público español. Ha sido el sindicato de Fernández Toxo, Comisiones Obreras, el que ha solicitado formalmente a la Jefatura de Relaciones Laborales “que se solucionen todas las deficiencias detectadas en la empresa concesionaria, Jiménez Dorado S.A., para que cumpla con sus compromisos estipulados por contrato, para que cese en sus intentos por realizar el servicio con los medios materiales mínimos y para que en ningún caso, permita a sus conductores cometer infracciones en contra de la seguridad vial”. Y continúa la misiva: “en caso de que estas irregularidades e infracciones se sucedan en el tiempo, llamamos a la ruptura contractual con dicha empresa, puesto que el no cumplimiento de las condiciones mínimas de la prestación del servicio es motivo más que suficiente para buscar y contratar a una empresa que cumpla con el servicio de una manera más seria y eficiente”.

Esas son las principales quejas de los empleados de Correos que traslada CCOO, unas quejas sobre irregularidades e infracciones “en contra de la seguridad de los propios usuarios”. El sindicato liderado por Fernández Toxo denuncia la “mala organización y gestión” de la empresa concesionaria que “no tiene preparada, o no quiere utilizar una flota de autobuses suficiente para prestar el servicio”.

Cúmulo de irregularidades

Este sinfín de irregularidades van desde la incorrecta identificación de los autobuses, la prestación del servicio con el menor número de vehículos posible y en la ruta más corta, hasta obviar las paradas pactadas. Esta situación genera que, muchas veces, “los compañeros se queden sin plaza y que por tanto no puedan llegar a tiempo a sus centros de trabajo”; y lo que es peor, que “muchas de las personas que utilizan este servicio en la ida, se quedan en tierra en el regreso, siendo un problema importante de este tipo de centros situados en lugares que no disfrutan de unas comunicaciones en transporte público fluidas, más a esas horas de la noche”.

Para más inri, “varios trabajadores afirman que en algunas ocasiones estos autobuses realizan sus trayectos con personas ubicadas a pie en los pasillos, lo cual supone una infracción en este tipo de vehículos no adaptados para transportar personas de este modo”. Pese a ello, dicen desde CCOO, los propios conductores “están dispuestos a circular cometiendo estas temeridades”.

La última pulla arrojada desde CCOO parece definitiva al valorar el criterio seguido por Correos para adjudicar el contrato: “estos cambios, por más que supongan ventajas económicas para la empresa, no pueden derivar en modo alguno en perjuicios a las personas que hacían y hacen uso de los mismos, en la precarización de los mismos o incluso, en poner en riesgo la integridad física de sus usuarios”.

Doinel Castro