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El crecimiento del PIB de la economía española llegará en la segunda mitad del año

El Servicio de Estudios de “la Caixa” plantea la necesidad de normalizar la política monetaria

Marzo 8, 2010

Según el último Informe Mensual, los caminos de la recuperación pasan por encontrar un compromiso entre la vuelta a la normalidad monetaria y el ritmo de avance de la consolidación fiscal.

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Ahora que son claras las señales de que lo peor de la crisis global va quedando atrás, el Servicio de Estudios de “la Caixa”, en su Informe Mensual de marzo, centra sus reflexiones en las “estrategias de salida”, es decir, cómo y cuándo retirar los estímulos –no sólo monetarios, sino también fiscales– que han servido para frenar la caída.

En este sentido, la actuación de algunos bancos centrales, que expandieron de forma notable su balance para inyectar liquidez y recortaron los tipos de interés oficiales hasta mínimos históricos, ha evitado la deflación y ha sentado las bases de la recuperación. No obstante, de mantenerse esta situación a medio plazo, se correrían elevados riesgos inflacionistas. Por ello, según el Servicio de Estudios de “la Caixa”, sería recomendable retirar la liquidez excesiva y normalizar los tipos de interés, pero cuidando que los sistemas bancarios puedan asumir el nuevo marco sin contratiempos, que no se deterioren las condiciones financieras del sector privado, y que no se perturbe la financiación de la creciente deuda del sector público.

Por lo tanto, aunque la interacción entre las autoridades monetarias y fiscales ha sido relativamente fácil mientras ambas alentaban políticas expansivas, en 2010 podrían surgir los conflictos, como advierte el Servicio de Estudios.

La prioridad de los bancos centrales es evitar la aparición de presiones inflacionistas. En este momento, su preocupación está centrada en iniciar el camino hacia la normalización de las políticas monetarias. Todo esto sería más fácil si el ajuste fiscal se llevara a cabo con premura, pero no se puede ignorar el tremendo coste político de la retirada de los estímulos y de los otros ajustes necesarios para equilibrar las cuentas públicas. Por todo ello, es improbable que la consolidación fiscal sea tan rápida como desearía la autoridad monetaria. El resultado de esta difícil interacción entre la autoridad fiscal y la monetaria vendrá determinado y, a su vez, pondrá a prueba, la independencia de los bancos centrales.

Los caminos de la recuperación serán muchos y variados, pero todos pasan por encontrar un compromiso entre la vuelta a la normalidad monetaria y el ritmo de avance de la consolidación fiscal. Las tensiones inflacionistas no han aflorado, pero esto podría cambiar en los próximos meses.


El BCE podría subir sus tipos de interés antes de final de año


Durante 2009 todos los países necesitaron una política monetaria extraordinariamente expansiva, ya que todos entraron en recesión. Sin embargo, las sendas de salida están siendo dispares. Según señala el Informe Mensual, el conjunto de la eurozona necesitará, probablemente, que los tipos empiecen a subir entre finales de 2010 y principios de 2011, pero ello podría mermar el frágil proceso de recuperación de los países más rezagados. La tónica de recuperación a distintas velocidades ha sido confirmada por los datos de crecimiento del cuarto trimestre.

El BCE sigue manteniendo que el nivel del tipo de interés de referencia es el adecuado. Éste ya lleva diez meses en el 1%, todo un récord histórico. Pero dado que la recuperación está siendo bastante anémica, que los riesgos a la baja aún son considerables y que la inflación se mantiene estable de momento no hay motivos para poner en marcha la subida de tipos. Este escenario, sin embargo, podría cambiar en los próximos meses. Es de esperar que la recuperación gane fuerza a partir del segundo semestre de 2010, cuando el consumo y la inversión empiecen a contribuir positivamente al crecimiento.

Si esto sucede, aflorarán las discrepancias sobre cuál debe ser la política a seguir por el BCE. Las economías que liderarán el crecimiento de la eurozona podrían sufrir un aumento de las presiones inflacionistas y, en ese caso, requerirían una subida del tipo de interés. Pero los países que aún se encuentren en recesión, o justo empiecen a salir de ella, necesitarán que los tipos se mantengan bajos.

A este debate se le añadirá un condicionante adicional. Si el BCE empieza a subir el tipo de interés de referencia a finales de este año, los países que todavía necesiten algún estímulo para reanimar la actividad no podrán recurrir a la política fiscal expansiva.

La disyuntiva en la que se encontrarán las instituciones comunitarias puede acabar siendo muy difícil. Aun así, si se diera el caso, no estarían en un callejón sin salida. La receta existe y es sencilla técnicamente, pero compleja políticamente: mantener una política monetaria relativamente laxa y que aquellos países que lideren la recuperación aceleren la retirada de su política fiscal expansiva si su inflación repunta.
De esta forma, no se dañaría el proceso de recuperación de los países más rezagados y, al mismo tiempo, tampoco habría problemas de sobrecalentamiento en los países cuya recuperación esté más avanzada.


La recuperación presenta luces y sombras


Los datos del cuarto trimestre de 2009 confirman la mejora de la actividad económica, la salida de la recesión en la mayor parte de economías desarrolladas y el buen ritmo de expansión de las emergentes. A pesar de ello, subsisten dudas sobre las perspectivas inmediatas en los países desarrollados. Los elevados niveles de desempleo y de deuda pública, junto con el todavía incompleto desapalancamiento del sector privado, lastran el crecimiento.

El grupo de países al que le está costando más dejar atrás la recesión está formado, fundamentalmente, por los integrantes de la Unión Europea. El Servicio de Estudios de “la Caixa” mantiene la previsión de crecimiento en la eurozona para 2010 en el 1,2%, pero los riesgos a la baja están aumentando, especialmente el relativo a la retirada de la política fiscal expansiva, si se hace antes de lo previsto y de forma más rápida de lo deseado.

Como se ha comentado anteriormente, en este escenario la posición que acabe tomando el Banco Central Europeo cobra una especial relevancia. El Servicio de Estudios prevé que el tipo de interés de referencia se mantendrá en el nivel actual hasta el cuarto trimestre, pero si algunos países se ven obligados a retirar sus medidas fiscales expansivas antes de lo previsto, ello podría obligar al BCE a posponer el inicio de la subida de tipos hasta el año próximo.

En cuanto a la economía española, los datos correspondientes al cuarto trimestre de 2009 muestran una mejora de la coyuntura, si bien ésta no ha conseguido todavía el empuje suficiente como para presentar tasas positivas, que se harán esperar hasta esta primera mitad de 2010.

Las perspectivas, sin embargo, son de recuperación muy contenida del gasto de consumo, puesto que hay que tener en cuenta que en 2010 se retirarán algunas medidas de impulso fiscal que han beneficiado el gasto familiar (subvenciones a la compra de vehículos, reducción de impuestos directos) y, además, a mediados de año se aplicará un aumento del impuesto sobre el valor añadido (IVA). La evolución del empleo tampoco va a favorecer la situación económica de las familias, puesto que el Servicio de Estudios espera que en 2010 se van a seguir perdiendo puestos de trabajo, si bien a un ritmo muy inferior a los 1,2 millones del pasado año.