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El secretario general de CCOO, Fernández Toxo, también fue beneficiado con, al menos, un ático adjudicado por la Cooperativa del sindicato, Vitra, en una privilegiada zona residencial de Madrid

Diciembre 28, 2016
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La guerra abierta en Podemos por hacerse con el poder sigue sumando víctimas. La última: José Manuel López, el hasta el pasado viernes portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, destituido por el secretario General de la formación en Madrid, Ramón Espinar. “Orgulloso del trabajo hecho en la Asamblea de Madrid. La gente nos está pidiendo democracia y pluralidad. Este no es el camino para Podemos”, declaraba el destituido a través de Twitter a la vez que criticaba como era expulsado de su cargo por haber apoyado una lista electoral que recibió un 40% de los votos. Pablo Iglesias se impone a Iñigo Errejón. Todo ello parece importar poco a un Ramón Espinar acostumbrado a beneficiarse de las decisiones arbitrarias como, cuando con 23 años, siendo estudiante de un Master en la Universidad Complutense, recibió una Vivienda Protegida en Alcobendas valorada en 146.224 euros que vendió, a las pocas semanas, sin llegar a habitarla, obteniendo unas plusvalías de 30.000 euros.

Un escándalo que ha vuelto a sacar a la luz las prácticas de la promotora del inmueble, Vitra (Cooperativa de CCOO), una empresa que, cómo ha informado Extraconfidencial.com, cuenta actualmente con un patrimonio negativo y ha sido “rescatada” por cuantiosos créditos bancarios, buena parte de ellos provenientes del Instituto de Crédito Oficial (ICO), y que en su trayectoria ha destacado por entregar muchos de los pisos, todos en las mejores zonas, a dedo.

Así ocurrió con Ramón Espinar. Pese a que se trataba de una VPP (Vivienda de Protección Pública), construida en un terreno cedido en 2006 por el Ayuntamiento de Alcobendas a precio tasado (por debajo del precio de mercado), Espinar no tuvo que inscribirse en ningún registro municipal y ni siquiera estar empadronado en Alcobendas para acceder a ella. Vitra construyó 103 viviendas en esa finca, pero solo sacó a concurso el 85% de los pisos. Estos fueron sorteados por el Ayuntamiento de Alcobendas entre los jóvenes inscritos en la bolsa de vivienda del Consistorio. Sin embargo, el restante 15% de las viviendas fue vendido directamente por Vitra a clientes elegidos discrecionalmente, como fue el caso de Ramón Espinar.

Fernández Toxo y el hijo del Consejero Delegado de Vitra beneficiados en Montecarmelo

Pero este no es el caso más sangrante. El actual secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, consiguió, al menos, un ático en otra promoción de Vivienda de Protección Oficial de la Cooperativa de su sindicato. En concreto, en la Urbanización Parque Azorín, uno de los barrios más caros de la capital, el madrileño de Monte Carmelo. A Ignacio Fernández Toxo le “tocó” esta vivienda cuando era secretario general de la Federación Minerometalúrgica del sindicato y superaba claramente los 34.000 euros de ingresos anuales, tope máximo para acceder a este tipo de viviendas.

Allí tuvo otro ilustre vecino, Jorge Parra López, hijo del consejero delegado de GPS Gestión, la gestora de las promociones de Vitra, Pedro Parra Macía, que también recibió un ático de 90 metros cuadrados en la calle Monasterio de Guadalupe número 15. La vivienda -con un valor de mercado que hoy supera los 450.000 euros-, fue financiada con una hipoteca 104.250 euros a 28 años contratada con el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria. Para colmo de las “casualidades”, Jorge Parra López trabajaba en Dragados, constructora del Grupo ACS propiedad de Florentino Pérez que fue la encargada de levantar la promoción.

Viviendas a dedo cuando la promotora dejaba a cientos de inscritos sin vivienda, especialmente los apuntados a barrios del Norte de Madrid (Sanchinarro, Montecarmelo y Las Tablas), o de localidades como San Sebastián de los Reyes o Alcobendas. Precisamente donde Espinar, Toxo y Parra recibieron sus viviendas. Todo ello con un claro provecho económico, ya que, aunque no se les adjudicaba ningún inmueble, no se reembolsaba la cuota de inscripción que se pagaba por anticipado. Dinero que pierden muchos pero que permite que, por ejemplo, Ramón Espinar ganara 30.000 euros.