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Mientras ING pide que se prorroguen

El Santander reclama el fin de las ayudas públicas a los bancos

Octubre 5, 2010
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El Banco Santander, que no ha recibido ayudas públicas durante la crisis, ha reclamado durante una audiencia ante la comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara que la UE decrete el fin del apoyo estatal a los bancos para evitar distorsiones de competencia. En contraste, ING, entidad que fue rescatada por el Gobierno holandés, ha pedido que se prorrogue el respaldo público al sector financiero porque la recuperación económica todavía es frágil.

Durante la audiencia, el vicepresidente de la Comisión y responsable de Competencia, Joaquín Almunia, ha anunciado que permitirá a los Gobiernos seguir ayudando al sector financiero hasta 2012, un año más de lo previsto, aunque impondrá condiciones más estrictas. Así, todos los bancos que reciban apoyo público el año que viene deberán presentar un plan de viabilidad o de reestructuración.

“Aunque reconocemos la necesidad de ayudas públicas para la estabilidad financiera, ahora es el momento de estudiar seriamente las estrategias de salida y de diseñar planes para el retorno a la normalidad, o a lo que algunos han denominado tiempo de paz en el sistema financiero”, ha afirmado el director de Asesoría Jurídica del Santander, Jaime Pérez Renovales.

“Esto requiere la devolución de cualquier ayuda pública y el retorno de las entidades a manos privadas con reestructuraciones cuando sea necesario. Cuanto más tiempo se mantengan las ayudas estatales, mayores serán las posibilidades de que haya distorsiones de competencia”, ha avisado el representante del Santander.

Pérez Renovales ha denunciado además que, durante la crisis, en la mayoría de rescates bancarios el coste de devolver el dinero público inyectado ha sido inferior al precio de mercado y no se han impuesto plazos ni condiciones estrictas. Y sólo en pocos casos se ha limitado el dividendo a los accionistas o el aumento de la cuota de mercado de las entidades beneficiarias de ayudas públicas, lo que ha perjudicado a los bancos sanos que no han necesitado asistencia estatal.

A juicio del representante del Santander, cualquier ayuda pública a la banca debería limitarse a las entidades viables, cobrarse a precio de mercado, ser temporal, con incentivos para acelerar la devolución del dinero, y estar sujeta a requisitos estrictos.

En contraste, su homólogo de ING, Jan-Willen Vink, ha defendido que “teniendo en cuenta que la recuperación acaba de comenzar, es todavía frágil, y varía de país a país, convendría a todo el mundo prorrogar el marco temporal (de ayuda a la banca) durante algún tiempo”.

Vink se ha quejado además de las estrictas condiciones impuestas por el Ejecutivo comunitario a los bancos receptores de ayudas públicas, como ING. De hecho, la entidad financiera las ha recurrido ante el Tribunal de Justicia de Luxemburgo.

El representante de ING considera que Bruselas no ha garantizado la igualdad de trato entre los bancos porque no se ha puesto ninguna condición a las entidades que se han beneficiado de las inyecciones de liquidez del Banco Central Europeo (BCE). A su juicio, algunos de los requisitos impuestos por la Comisión a las entidades que recibieron capital público “pueden aumentar los costes y restringir indebidamente la competencia” y no benefician a los consumidores ni a la economía en general.

Además, la entidad holandesa ha denunciado que el Ejecutivo comunitario no ha tenido en cuenta la competencia de los bancos no europeos.