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Nos sitúa entre los países con mayores desigualdades de la Unión Europea

El salario mínimo en España tan sólo alcanza el 34% de las percepciones medias de los trabajadores

Julio 20, 2014

Mientras que el sueldo medio se situó en España en 26.027 euros, el mínimo apenas alcanzó los 9.034 euros
Sólo en Estonia, República Checa y el Reino Unido tienen diferencias mayores que en España, mientras que en Austria, Suecia, Finlandia, Alemania, Italia y Chipre no existe el concepto de percepción mínima
Con todo ello, el FMI acaba de sugerir bajarlo -a pesar de estar prácticamente congelado desde el 2011-, como medida para incentivar el empleo


Este próximo viernes 24 de julio el Instituto Nacional de Estadística (INE), hará públicas las cifras de empleo y paro correspondientes a la Encuesta de Población Activa (EPA), del segundo trimestre de 2014. A la espera de la confirmación oficial, parece claro que por fin marcarán un cambio de tendencia, con una recuperación de 327.000 puestos de trabajo, lo que supondría una cifra muy similar a la que se registró en el segundo trimestre de 2007, justo antes del estallido de la crisis. Con todo ello, la cifra de ocupados alcanzará los 17,28 millones con un incremento interanual del 1,2%.

El Ministerio de Empleo, encabezado por Fátima Báñez, ya avanzó en el mes de junio un importante crecimiento del volumen de contratos firmados, que ascendió a más de 1,5 millones, lo que supuso un incremento del 18,9% anual, con aumentos tanto de la contratación indefinida, como de la la temporal, especialmente esta segunda, que subió un 26,2%, casi un 10% más que el 16,7% anual de incremento de los contratos fijos.

El FMI y la bajada del salario mínimo interprofesional

Aunque parece que la mayor confianza en la recuperación aumenta la contratación indefinida, esta sigue siendo minoritaria; es más, del total de contratos fijos, un 44% son en jornadas a tiempo parciales cuando antes de la crisis representaban tan sólo un 24% del total, lo que irremediablemente genera salarios bajos.

Con estos cimientos tan débiles, el último en entrar en el debate sobre el empleo ha sido el Fondo Monetario Internacional</strong> (FMI), presidido por Christine Lagarde, que ha sugerido a los países de la zona euro que, además de reducir la carga fiscal de la contratación (reclamo habitual del FMI), que “reconsideren la política de salarios mínimos, que básicamente afectan a los más jóvenes“. Con ello busca que países como España, Portugal o Grecia  -donde el sueldo medio real no ha dejado de bajar en los últimos años por la pérdida de poder adquisitivo-, debería recortarse el salario mínimo para incentivar la contratación, especialmente la de los jóvenes. En España, el salario mínimo, 9.034,20 euros anuales, está casi congelado desde 2011 como pueden comprobar en el siguiente cuadro. Lo que significa que frente a la subida de precios de productos y servicios, el resultado ha sido una pérdida continua de poder adquisitivo con importantes consecuencias económicas.

 
Además, la sugerencia del FMI es similar a otra que hizo en España la patronal CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales), que planteó al Gobierno incorporar un contrato de formación para menores de 35 años vinculado a un salario mínimo, más bajo, específico para este colectivo.
 
El duro lastre de los salarios bajos
 
La realidad es que España ha amortiguado el final de la crisis y ha iniciado la recuperación basándose en dos sectores, las exportaciones y el turismo, pero si se quiere crecer y recuperar empleo es necesario que otros sectores de la economía crezcan, especialmente el consumo interno. Pero con poco empleo y salarios bajos la labor parece complicada, más cuando la crisis ha aumentado las desigualdades salariales y deja poco margen para que se incentive el consumo.

El panorama de los salarios es desolador como se muestra en el siguiente cuadro adjunto. Si el salario medio es de 26.027 euros anuales, más de dos tercios de los trabajadores están por debajo de los 12.000 euros anuales, muchos de ellos cobrando el salario mínimo. Todo ello convierte a España en uno de los países con mayor desigualdad salarial de toda la Unión Europea, ya que supone tan sólo el 34,7% respecto a las ganancias medias. ¿Qué significa? Unos pocos ganan mucho mientras que la inmensa mayoría tiene unos salarios bajos que difícilmente pueden trasladarse al crecimiento económico ya que apenas pueden cubrir las necesidades más básicas.

 
 
La situación es aún más susceptible de crítica si tenemos en cuenta que sólo en Estonia, República Checa y el Reino Unido tienen diferencias salariales mayores entre la percepción mínima y la media de ingresos de sus trabajadores y en otros países como Austria, Suecia, Finlandia, Alemania, Italia y Chipre ni siquiera existe el concepto del salario mínimo. Toda una radiografía que debería llevar a replantearse cualquier tentación de reducir aun más el salario mínimo, cuando debería ser lo contrario: subirlo para disminuir las desigualdades y ayudar al crecimiento económico.