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El salario anual de Mariano Rajoy subirá en 2016 casi 9 veces más que el salario mínimo interprofesional y 35 veces más que la pensión contributiva mínima

Enero 15, 2016

La nómina mensual del presidente del Gobierno (6.580 euros), será más de 10 veces superior al salario mínimo de cualquier trabajador (655 euros). Los porcentajes ciegos del 1% esconden grandes desigualdades entre los incrementos de los salarios de los empleados públicos, altos cargos y unas pensiones que tan solo aumentan un 0,25%, el mínimo marcado por ley

rajoy transparencia

Muchas han sido las fórmulas barruntadas por líderes políticos y gurús financieros para lograr el status quo económico mundial. En cada territorio, los responsables de su administración han buscado medidas que lograran mantener la riqueza de cada nación con una correcta distribución entre sus habitantes. Una de las opciones que fue acogida con mayor júbilo fue la de establecer impuestos progresivos. Ya en 1629, en tiempos de Carlos I, existía un mandato real que ordenaba gravar a los individuos de acuerdo con su posición y recursos. Un impuesto progresivo es aquel cuyo porcentaje es mayor sobre la base cuando mayor ganancia o renta presenta el declarante. Esto es, los impuestos progresivos reducen el agobio sobre personas de ingresos menores, ya que pagan un menor porcentaje sobre sus ganancias, debido a que éstas son también menores. Parece una estrategia coherente: al que menos tiene se le pide menos y se le concede más, al contrario de lo que ocurre con el que tiene más, al que se le pide más y se le concede menos. Un silogismo encontrado ya en los primeros preceptos del comunismo de Karl Marx: “de cada cual según sus capacidades”.

España discrepa. En impuestos, todos somos gravados igual, a través de porcentajes inamovibles que lo único que hacen año tras año es aumentar su valor. Pero, ¿suben los salarios de una forma equitativa? La respuesta es negativa. Suben más los de los que más tienen, para subir menos los de los que menos ganan.

Si observamos la evolución de los valores de tres nóminas diferentes como pueden ser la del presidente del Gobierno, el salario mínimo interprofesional y las pensiones contributivas encontramos importantes desigualdades.

Los empleados públicos, aquellos que soportaron con medidas de austeridad y recortes el mayor peso de la crisis, recuperarán en un 1% su poder adquisitivo al verse incrementado en este porcentaje su salario para 2016. Al mismo tiempo, poco a poco se van restituyendo sus privilegios perdidos como la paga extra de la que se vieron desprendidos en 2012. Mientras algunas Comunidades como Galicia ya habrá acabado en 2016 de devolver íntegramente este complemento, y otros municipios como Madrid, en boca de Carmena, han anunciado hace escasos días que devolverá la paga extra de Navidad de 2012 a sus empleados públicos, el Gobierno central tan sólo abona por el momento el 26,2% de la paga extra suprimida en 2012.

A los altos cargos del Estado, Autonomías y municipios -incluido el presidente del Gobierno– se les aplicará exactamente la misma subida salarial (1%) pero no se les devolverá ningún ítem a mayores, porque en la época de recesión no se les privó de ningún privilegio.

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La comparación resulta más gravosa si contemplamos la subida de las pensiones contributivas (máximas y mínimas) que solo crecen en un 0,25%, o lo que es lo mismo, un 75% menos que el incremento salarial del presidente del Gobierno. Estas cifras se convierten en diferencias insalvables cuando transformamos los términos porcentuales en absolutos. El incremento del 1% que refleja el salario del presidente del Gobierno central, supone unos 781,85 euros más al año, mientras que el 1% que sube el salario mínimo interprofesional apenas significa 90,80 euros anuales más y la pensión contributiva mínima (0,25%) tan solo alcanza unos insignificantes 22,20 euros.

De salarios y pensiones

El salario mínimo interprofesional se instauró en Europa como un instrumento de redistribución de la riqueza. De este modo se evitaba el sistema liberal que aconsejaba la libertad de los salarios en los contratos de trabajo. Su evolución constata que de seguir incrementándose de manera tan exigua contribuirá al mayor crecimiento de la población en riesgo de pobreza.

El incremento de las pensiones contributivas afectará a 9,38 millones de prestaciones, lo que supondrá un coste total de la revalorización de 281,36 millones de euros. A pesar de ello, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social de Fátima Báñez no se ha estirado demasiado ya que el Consejo de Ministros ha aprobado una revalorización de las pensiones públicas que se corresponde con el mínimo que marca la ley.

Con todo podemos observar que el salario de Mariano Rajoy para 2016 aumenta en un 761% más que el salario mínimo interprofesional y en un 3.421% más que en lo que lo hace la pensión contributiva mínima. Si se siguen manteniendo estos porcentajes,  el Estado estará contribuyendo a fomentar una desigualdad que en España ya alcanza máximos históricos.

Doinel Castro