Menú Portada
Aunque no hubo en el discurso referencia concreta al caso Noos, lo que sí se sabe es que no existieron presiones ni injerencias judiciales, por parte del Monarca, para exculpar a su hermana

El rey pretende que sea su padre, Don Juan Carlos I, quien le sugiera a su hija lo qué tiene que hacer en vez de acudir a un Real Decreto para su renuncia

Diciembre 25, 2014

A su vez, pretende mantener un posicionamiento alejado de todo lo que signifique la anterior monarquía, con personajes tan siniestros como el todavía secretario de las infantas, Carlos García Revenga, involucrado en el escándalo del caso Noos y ahora con estrechas relaciones con Francisco Nicolás Gómez Iglesias, más conocido como el pequeño Nicolás


Sólo hay un camino a seguir: la senda constitucional. Todo lo que se aparte de ella, no tiene cabida en la nueva monarquía”, afirman fuentes muy próximas a la Casa Real española. Felipe VI mantuvo en su primer discurso navideño, como Rey de España, un perfil conciliador, de tono austero, sobrio y alejado de la alta sociedad. En sus palabras se atisba que sólo hay un solo camino a seguir: la vía estrictamente constitucional, con grandes limitaciones a la hora de responder a las expectativas de una tercera vía para Cataluña, consciente de que son unos poderes que la Constitución no le otorga.

Una senda que pretende seguir también con respecto a la complicada situación procesal de su hermana, la infanta Cristina de Borbón, acusada finalmente de dos delitos fiscales en el caso Noos, como cómplice de su marido el comisionista Iñaki Urdangarín. Aunque no hubo en el discurso referencia concreta al caso, lo que sí se sabe es que no existieron presiones ni injerencias judiciales, por parte del monarca, para exculpar a su hermana. Otro caso será una vez que comience el juicio oral y ante la posibilidad de que pueda entrar o no en prisión. Pero de momento se ha guardado respeto a la decisión judicial. Felipe VI no quiere saber nada de ese tema que considera del pasado, como un escándalo de antes y que nada tiene que ver con su actual situación. Para él hay una monarquía ex novo.

Centrado en los problemas sociales

Felipe VI ha pretendido ofrecer un discurso navideño más centrado en los problemas sociales, sobre todo, referidos a la crisis económica que se vive, sin muchas referencias concretas a los problemas políticos de corrupción que sufre España. Sus asesores quieren remarcar que no es un Rey político, al contrario de lo que fue su padre, Juan Carlos de Borbón, más marcado por las circunstancias de aquellos años de la transición donde fue utilizado por el presidente socialista Felipe González como embajador de los intereses patrios a cambio de supuestas remuneraciones. Como también fue utilizado más tarde aunque en menor medida, por el presidente popular José María Aznar.

Hoy en día, los monarcas españoles pretenden mantener una línea lo más alejada posible de la alta sociedad, de los núcleos institucionales, de los rumores que circulan día a día por los cenáculos de poder de Madrid. Sin embargo, se nota en menor medida en el posicionamiento de Letizia Ortiz, más proclive a seguir la línea política, como periodista que sigue siendo y que luce en todos sus discursos, con entonación propia de telediario y con un perfecto inglés. La reina Letizia sigue manteniendo una posición muy alejada de la familia de su marido, con quienes apenas se cruza palabra alguna, máxime con la infanta Cristina. Sin embargo, afirman fuentes solventes, todavía no ha convencido a Felipe VI para que presione a su hermana a renunciar a su rango, títulos y derechos dinásticos, aunque sea en una línea de sucesión de sexta posición. El rey pretende que sea su padre, Don Juan Carlos I quien le sugiera a su hija lo que tiene que hacer en vez de acudir a un Real Decreto para su renuncia. Igualmente, para que también renuncie a su titulo de Duquesa de Palma de Mallorca, un titulo que podría quitarle su hermano por decisión real, pero que no está en su agenda a día de hoy.

Posicionamiento alejado de la anterior monarquía

A su vez, pretende mantener un posicionamiento alejado de todo lo que signifique la anterior monarquía, con personajes tan siniestros como el todavía secretario de las infantas, Carlos García Revenga, involucrado en el escándalo del caso Noos y ahora con estrechas relaciones con Francisco Nicolás Gómez Iglesias, más conocido como el pequeño Nicolás. Se quiere lanzar un mensaje de más cercanía a la sociedad, quizá con un tono más “progre” auspiciado por Letizia Ortiz, pero intentando ser más respetados por todos sus potenciales enemigos. De hecho, con respecto a Cataluña , se ha cuidado mucho su relación con el Principado de Girona, donde Felipe VI apareció por primera vez en público como monarca conferenciante, lo que le ha valido que sea más respetado y querido, enfriando tibiamente el entorno. No obstante, en la retina de Felipe VI todavía perdura el feo que el presidente del Generalitat, Artur Mas, hizo a su padre, Don Juan Carlos de Borbón, en una de sus últimas vistas a Barcelona cuando ni siquiera le saludó. También recuerda que las instituciones catalanas continúan aparentemente agraviando a la Corona: ahora, con la retirada del palacio de Pedralbes de la escultura de la reina Isabel II mostrando a su hijo Alfonso XII.

No obstante, la pareja real está hoy en un momento de consolidación personal, con buena sintonía con la opinión pública. Sin embargo, continúan las insistentes criticas que la burguesía, mucha de ella natural de Cataluña, hace de la reina Letizia, a la que califican de “mandona, antipática y rígida”. Desde la Casa del Rey, se pretende que este año de 2015 sea el de la consolidación, aún manteniendo una línea poco expansiva, de pocos gastos, tanto que en 2014 apenas se han celebrado cenas de Estado, salvo con la presidenta de Chile, Michelle Bachelet. Todo apunta a un pequeño cambio hacia la apertura al exterior , realizando más viajes oficiales y cenas de Estado este próximo año. Todo ello, sin grandes fastos y representando una figura más tipo monarquía inglesa, de mera representatividad institucional. Lo que si es notorio es que seguirá apostando por un perfil sobrio y no muy relevante, dada la aparente mejora de la aceptación pública de la monarquía en España.

Mientras esto ocurre, el anterior monarca Juan Carlos I mantiene una vida sosegada en la que ya no hay sitio aparente para la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein-Sayn, pero en la que sí caben audiencias seleccionadas y viajes privados. Por cierto, donde no se contempla en lo más mínimo un divorcio con Sofía de Grecia, sobre el que se ha rumoreado mucho.

La asignatura pendiente: los regalos recibidos

Felipe VI ha puesto en marcha algunas medidas con las que pretende cumplir la promesa que hizo de encarnar una monarquía “renovada, íntegra, honesta y transparente”: Una de las más recientes, que entrará en vigor en 2015, ha sido elaborar la norma que regule el control sobre los numerosos y millonarios regalos que reciben, una norma que ni siquiera se estudió en la anterior monarquía. El nuevo régimen establece que: “los reyes no aceptarán, para sí, regalos que superen los usos habituales, sociales o de cortesía, ni aceptarán favores o servicios en condiciones ventajosas que puedan condicionar el desarrollo de sus funciones“.

También distingue entre regalos personales e institucionales, y establece que los obsequios que tengan carácter institucional se procederá a su incorporación al Patrimonio Nacional, algo que todavía no se ha hecho. No obstante, la relación de Letizia Ortiz con determinadas marcas comerciales es evidente, de alguna de las cuales luce con profusión sus productos como los de Zara (Amancio Ortega) o los de Mango (Isak Andic). También es inútil preguntarse que ha sido de las llamadas “joyas de pasar”, sobre las que nadie sabe si continúan en manos de Sofía de Grecia, como custodia de las mismas , o si han sido puestas a disposición de Doña Letizia, que no parece mostrar un gran interés por ellas. Estás, deberían estar sujetas a regulación, como ocurre en monarquías como la danesa o la sueca, donde forman parte del patrimonio de la Corona.

 
Juan Luis Galiacho
@jlgaliacho