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Si abdicara perdería la inmunidad de la que disfruta

El Rey morirá Rey… gracias a Garzón

Enero 30, 2011
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Ayer se cumplieron 25 años desde que el Príncipe Felipe –quien a su vez celebra sus 43 Años-, jurase la Constitución en el Congreso de los Diputados y se consagrase como Heredero al Trono español.  La semana previa a este acontecimiento se había calentado con la presentación del libro de Jaime Peñafiel “El Rey no abdica”.  El periodista mantiene que la Monarquía termina cuando el Rey fallece, en un intento de acallar los distintos rumores que han circulado desde hace ya algunos años y que se han acrecentado sobre la posible abdicación de Juan Carlos I a favor de Don Felipe de Borbón. Una tesis que, indirectamente, avalaba el diario El Mundo de Pedro J. Ramírez con la publicación de una encuesta el pasado sábado que escrutaba que al 43,8% de los españoles les gustaría que Don Felipe reinase en breve por el retiro de su padre frente a un 41,4% que se opone. No hay que olvidar que la que Carmen Iglesias, la que fuera preceptora del Príncipe, es hoy presidenta del Grupo Unidad Editorial.

El asunto de la abdicación de Su Majestad no es nuevo. Se ha amplificado desde el último ingreso del Rey en la Clínica Plans de Barcelona el pasado mes de abril. “En su ánimo no está el abdicar”, aseguran personalidades muy próximas a Don Juan Carlos, algo que corroboran fuentes oficiales del Palacio de La Zarzuela. Pero existe otro motivo que hace imposible ese acontecimiento y que hasta la fecha no se ha puesto sobre la mesa.

Rey para muchos años

En su condición de Jefe de Estado, Don Juan Carlos I disfruta de absoluta inmunidad ante cualquier presunto delito que pudiera cometer. O mejor dicho, de cualquier presunto delito del que le pudieran acusar. Y fue el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, el que abrió esta brecha con la polémica causa contra los crímenes del franquismo periodo en el que, según la causa, “se produjeron más de 100.000 ejecuciones sumarias sin juicio”. El magistrado continuaba así con los procesos abiertos contra el dictador chileno Augusto Pinochet, Silvio Berlusconi u Osama Bin Laden.

El caso es que esa fiebre por reabrir viejas heridas contagió a varios países hispanoamericanos. Y, de rebote, salpicó a Su Majestad ya que alguna Asociación de afectados intentó exigirle a nuestro Jefe de Estado responsabilidades por aquellos sucesos. Se basaban en que fue proclamado el 22 de noviembre de 1975, tras la muerte de Francisco Franco, de acuerdo a la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947 y que había desempeñado funciones interinas en la Jefatura del Estado durante la enfermedad del Caudillo. Aquella intentona quedó en nada pero se convirtió en un serio aviso para Don Juan Carlos I. Así que todo parece indicar que tenemos Rey para muchos años y, a lo que se atisba, Garzón para pocos.