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Queda atrás la imagen de un rey achacoso que, aseguran, llegó a tomar morfina en los momentos de mayores dolores tras su última operación

El rey Juan Carlos I vuelve por sus fueros y recupera su imagen de squire británico a través de un reportaje pactado con la revista ¡Hola!

Enero 1, 2014

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Fue el propio director del medio, Eduardo Sánchez (hijo del mítico Eduardo Sánchez Junco  tan buen amigo del rey), quien se desplazó hasta el palacio de la Zarzuela para presentarnos a este don Juan Carlos renovado

En esa misma línea de rey a la cabeza del Estado puede también interpretarse la ausencia de toda alusión a doña Sofía y a los príncipes de Asturias


Como ya venimos anunciando hace algunas semanas en estas mismas páginas, se confirma que don Juan Carlos regresa a la cabeza de la actualidad con una imagen renovada, de hombre maduro en plenas facultades, que está dispuesto a retomar con energía el timón de la corona y a enmendar los errores del pasado. Una imagen que busca transmitir seguridad en tiempos borrascosos, y que no ha buscado mejor vía de expresión que aprovechar el 70 aniversario de la exclusiva revista ¡Hola!, publicación siempre fiel a la familia real y durante tantos años ha sido el órgano no oficial de lo que -siempre de forma amable-, se quiere transmitir desde el palacio de la Zarzuela. Como bien sabemos nada se publica en ¡Hola! sin la previa aquiescencia de la Casa, y en esta ocasión es el propio director del medio, Eduardo Sánchez (hijo del mítico Eduardo Sánchez Junco  tan buen amigo del rey), quien se desplazó hasta el palacio de la Zarzuela para presentarnos a este don Juan Carlos renovado con saludable aspecto de squire (caballero) británico.

Atrás queda la imagen de un rey achacoso (nos cuentan que llegó a tomar morfina en los momentos de mayores dolores), que ahora se recoloca en esa posición de figura primera -el número uno le denomina un príncipe alemán que es primo suyo-, para retomar tanto su vida oficial de forma plena como, quizá también, su vida personal ahora que vuelven a confirmarnos que su relación con Corinna zu Sayn-Wittgenstein-Sayn continúa viva a pesar del alejamiento de ésta bajo el amparo de la corte monegasca.

Al rey le duele mucho Cataluña

Un reportaje que no deja duda de sombra, y que renueva el mensaje de Navidad del rey que vuelve a reafirmarse declarando: “Juntos debemos seguir construyendo nuestro futuro porque nos unen y nos deben seguir uniendo muchísimas cosas […] España es una gran nación por la que vale la pena vivir y querer y por la que merece la pena luchar”. A don Juan Carlos le duele mucho Cataluña (se habla de un encuentro borrascoso con el conde de Godó algunos meses atrás), y la publicación no ha olvidado incluir en sus páginas aquella memorable visita de los reyes a Barcelona en 1976 cuando en el solemne Salón del Tinell pronunció sus primeras palabras en catalán. Páginas y páginas de un reportaje muy cuidado que resitua al monarca que, guste o no, ha tenido una vida vinculada al devenir de España desde que aquel frío invierno de 1948 fue dejado por sus padres en la estación lisboeta de Santa Apolina, para emprender en solitario el  camino de un futuro más que incierto en un país pobre y de posguerra confiado a los cuidados de curas y generales.

En esa misma línea de rey a la cabeza del Estado puede también interpretarse la ausencia de toda alusión a doña Sofía y a los príncipes de Asturias, ahora que don Juan Carlos estima que se hace precisa la imagen de una figura fuerte capaz de revivir el espíritu perdido de la Transición. Y es que, como afirma uno de sus parientes, “Prima donna no puede haber mas que una”. En suma, una nueva imagen del rey a quien, como ya anunciaron sus médicos hace semanas, volveremos a ver el día de Reyes en la Pascua Militar aguantando de pie junto a doña Sofía la larga ceremonia ante los tronos grandes del salón del trono de Palacio Real, que ellos nunca han querido ocupar pues dicen que la reina siempre lo consideró ampuloso.

Inglaterra: ¿Lleva la reina la corona en la cama?

Una regeneración de la monarquía en España que no parece ser necesaria en Inglaterra donde la institución parece impregnarlo todo en un país de usos todavía medievales en lo que respeta a la corona. De ahí que estas Navidades se haya publicado una obra literaria titulada Does the Queen Wear Her Crown in Bed? (¿Lleva la reina la corona en la cama?) que explica a los niños con sencillez las particularidades de la vida en el palacio de Buckingham.

Mientras, en Dinamarca la reina Margarita y toda su familia han celebrado el tradicional saludo de Año Nuevo a su pueblo, con todo el boato propio de aquella corte (libreas, joyas, pieles, carruajes) que mantiene esa costumbre desde el lejano siglo XVII; y en los Alpes italianos la princesa heredera Victoria de Suecia se recupera de un accidente de esquí. Pero ya se anuncia para mayo la primera gran boda aristocrática del año pues la de la princesa Florence de Prusia, sobrina de los reyes de España y de tantos otros y descendiente del último emperador de Alemania, ha oficializado su compromiso con el aristócrata británico James Henry Tollemache tras haber mantenido varias relaciones amorosas con ricos y famosos como Nathaniel de Rothschild o Jake Astor.

Ricardo Mateos