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El Rey Felipe VI comienza a ponerse los pantalones –de esquí-, en casa y consigue vencer las reticencias de doña Letizia hacia los deportes que ella considera elitistas y se ha llevado a doña Sofía y doña Leonor a la nieve

Febrero 10, 2017

Las pequeñas aprendieron a esquiar en Xanadú. La reina ha cometido un gran error al vestirse con equitación negra. Sus piernas parecían dos navajas sobre la nieve. Jorge Javier se ha subido a un carro, el de la Pantoja, que no era el suyo. Lo de la perrita y la mirada de odio apasionado iba destinado a Chelo García Cortés, dicen en el entorno de la Pantoja, que fue quien la llevó a su casa. Aunque fue el programa de Ana Rosa, Sabor a ti, quien la compró. Si la reina de las mañanas se hubiera puesto en plan verdulera ya habría sido el acabose.

felipe vi esquiar

Una de las grandes pasiones del rey Felipe VI, amén de los deportes náuticos, es el esquí, y desgraciadamente, por culpa de las reticencias de su esposa, no había podido apenas practicar este deporte en familia. Cuentan que doña Letizia aprendió, como lo hicieron sus hijas, algún que otro día de incógnito en Xanadú, donde hasta les cerraron las pistas. Con nieve artificial o de la de verdad, porque también aprendieron en la estación suiza de Courchevel, doña Leonor y doña Sofía lucían la mar de monas en los 100 K de Astún y Candanchú, inaugurados este año. La reina de España sabe esquiar, pero no le gusta realmente. Todos los deportes que ella considera supuestamente elitistas le disgustan sobremanera: la hípica, las regatas, la caza…Otra cosa era de novios. Entonces sí que acompañaba a su prometido a darle a la escopeta y a lo que hiciera falta. Pero eso ocurre en todas las parejas. Es muy bonito que se promocione el Pirineo Aragonés, un espaldarazo que la zona se merece.

Doña Letizia ha cometido una metedura de pata tremenda al vestirse de negro. Está tan delgada que sus piernas parecían dos navajas sobre la nieve. La foto de la princesa de Asturias y su hermana, la infanta Leonor, ocupa varias de las portadas de las revistas del corazón, como Hola, que se hace eco de asuntos menos elevados, como la extraña historia de amor de Risto Mejide y Laura Escanes que terminará en boda muy pronto. La imagen de la pareja en el agua, de espaldas, con motivo del anuncio  solivianta a todas las madres de veinteañeras que han comprado la revista. Lo mismo ocurre con Cayetano Martínez de Irujo y su novia Bárbara, aunque hay la diferencia de edad supera las tres décadas. Y no es machismo. Igual de estúpida resulta la obsesión de Jennifer Lopez por buscarse novios que podrían ser sus hijos. Claro, que viendo cómo está el patio entre los ex de los de su generación, sin ir más lejos su ex Ben Affleck, a quien le han dejado con un ojo mirando para Cuenca y otro para Badajoz, se la puede disculpar.

El montaje de Jorge Javier con Isabel Pantoja

En Lecturas, Belén Esteban afirma: “Me han visto tan desesperada que hasta Mila y Carlota me han ofrecido dinero.” Su sueño es pagar y dejar la televisión. Está sin capital, afirma, por culpa de Toño Sanchís y con unas deudas terribles con Hacienda. No puede ir a Supervivientes por su problema de diabetes, sólo podría hace una visita de un par de semanas si su enfermedad no se lo impide.  Le da asco Toño, cuenta, pero si tuviera que elegir entre meter a Toño en la cárcel o cobrar, elegiría cobrar. Toño no iría a la cárcel.

En la misma revista habla Jorge Javier Vázquez de Isabel Pantoja e intenta suavizar posiciones. Ya se vio en el Poli Deluxe que la idolatra y que todo había sido un montaje de Telecinco para subirse al carro de la exclusiva de Antena 3. Porque Isabel Pantoja no se refería a él, sino a Chelo García Cortés, cuando hablaba de su perrita Sisi. En el entorno de la Pantoja lo saben bien. Jorge Javier se la dio en plató, pero fue el programa de Ana Rosa Quintana, que no se dio por aludida, quien la compró, y quien se la llevó en coche a casa fue Chelo. A ella se refería  y no a Jorge, pero era preciso montar el numerito y así se ha hecho. Y vende más una polémica con Jorge Javier que con Chelo. Aunque si Ana Rosa se hubiera puesto en plan verdulera ya habría sido el acabose. Tenía más derecho que Jorge Javier a hacerlo.

Ana Montesinos