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El rector de la Universidad Complutense, Carlos Andradas, cede ante Podemos y silencia otra vez el expediente a Juan Carlos Monedero, mientras surgen múltiples irregularidades en el seno de la Facultad de Periodismo

Marzo 8, 2016

Cuatro meses después de anunciar públicamente que la Inspección de Servicios de la Universidad Complutense de Madrid abría por fin un expediente disciplinario al cofundador de Podemos, Juan Carlos Monedero, por su “presunta vulneración” de la Ley de Incompatibilidades cometida por sus millonarios trabajos externos en Venezuela, la investigación sigue sin conocerse en ninguno de sus términos y todavía no hay resolución pública. Por otra parte, la Facultad de Periodismo es un hervidero de denuncias y dimisiones y la profesora de Periodismo I, Yolanda Martínez Solana, ha dejado su puesto de Directora de Comunicación de Andradas

carlos andradas

Hace ya cuatro meses, el pasado 6 de noviembre de 2015, el rector de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Carlos Andradas, anunciaba públicamente que se abría por fin, tras nueve meses de silencio cómplice, un expediente disciplinario al cofundador de Podemos, Juan Carlos Monedero Fernández, por su “presunta vulneración” de la Ley de Incompatibilidades cometida por sus millonarios trabajos externos en Venezuela. Andradas situaba como instructora del caso a una persona de confianza del establishment, la profesora de Derecho Mercantil de la UCM, María Teresa Martínez Martínez.

Transcurrido ya cuatro meses desde que la Universidad Complutense anunciara a bombo y platillo la apertura de este expediente al cofundador de Podemos por una “presunta falta muy grave“, tipificada en la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público, por incumplimiento de las normas sobre incompatibilidad, la investigación no ha dado fruto alguno, ni se conoce en ninguno de sus términos cualquier resolución, ni nada se ha materializado públicamente hasta la fecha actual.

El rector de la UCM, Carlos Andradas, cede de nuevo ante Podemos y silencia otra vez el expediente a Juan Carlos Monedero. Fuentes solventes de la Complutense indican que el expediente lo tiene ya el máximo responsable de la Universidad guardado en un cajón y silenciado. “Andradas controla la Inspección, de donde nunca salen las cosas sin su permiso”, afirman estas mismas fuentes.

El silencio cómplice de la profesora María Teresa Martínez

La instructora del expediente a Monedero, la profesora María Teresa Martínez, trabajó al lado de los rectores Carlos Berzosa y José Carrillo como “Delegada del Rector de la Universidad Complutense en el Centro Adscrito RCU El Escorial-María Cristina” durante ambos mandatos, como también lo es ahora junto a Carlos Andradas. Martínez Martínez está integrada en el departamento de Derecho Mercantil de la UCM, como coordinadora de la asignatura “Estatuto Societario de las Pymes”. Fue en esta universidad pública madrileña donde se licenció y donde ha hecho toda su carrera académica y profesional.

Martínez Martínez lleva ya cuatro meses sin dictar una resolución –y si ya la ha dictado como dicen algunos, por qué ha permitido su silencio-  sobre si el profesor de la Facultad de Ciencias Políticas, Juan Carlos Monedero Fernández, realizó trabajos remunerados “sin haberlo puesto en conocimiento” de esta universidad pública. Este expediente se enmarca en los trabajos de asesoría que habría desempeñado el cofundador de Podemos a través de su empresa (Unipersonal, Caja de Resistencia Motiva 2), a Gobiernos de Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador por una cuantía de 425.000 euros.

El departamento de Periodismo I, bajo sospecha

En la Universidad Complutense de Madrid y, dentro de ella, en la Facultad de Ciencias de la Información y, más concretamente, en el Departamento de Periodismo I, ha estallado un escándalo que ya se conoce como “el Caso Cabezuelo”. Se repiten unas prácticas que conforman un contramodelo de lo que debe ser un Departamento universitario del siglo XXI. A Extraconfidencial.com han ido llegando informaciones cada vez más inquietantes. Esas prácticas de Periodismo I demuestran hasta qué punto pueden llegar la arrogancia del poder endogámico, el desprecio por los procedimientos legales y el acoso al que varios profesores pueden someter a un profesor venido de fuera.

Manipular para presuntamente prevaricar

La UCM convocó un concurso de méritos para cubrir una plaza de Profesor Contratado Doctor en régimen de interinidad en el Departamento de Periodismo I. Firmaron varios profesores/as. La Comisión evaluadora dictaminó que la plaza era para la profesora Virginia Linares. Uno de los firmantes, el profesor Francisco Cabezuelo Lorenzo, no estuvo de acuerdo con la resolución y recurrió. La Comisión de Reclamaciones, del Rectorado, falló a favor del profesor recurrente. En efecto, entre los puntos de la Convocatoria figuraba el siguiente: A.4.- Criterio General (Mérito Preferente): Estar habilitado o acreditado para participar en los concursos de acceso a cuerpos docentes universitarios del área de conocimiento a la que esté adscrita la plaza convocada (10 puntos). Resultó que el profesor recurrente estaba habilitado como Titular -cuerpo docente universitario-, mientras que Virginia Linares no lo estaba.

La Comisión evaluadora del Departamento se reunió de nuevo y acordó modificar los restantes puntos del baremo, para que la profesora Linares resultase adjudicataria de la plaza; es decir, manipularon presuntamente los criterios para conseguir el resultado propuesto. El 22 de octubre, la todavía vicedecana y profesora de este Departamento, María Jesús Casals presentó un escrito al rector Andradas. Y el 11 de diciembre, el mismo Rector, y por delegación, Mercedes Gómez Bautista, vicerrectora de Política Académica y del Profesorado, le comunicó a Casals que la Comisión Evaluadora únicamente podía “modificar las puntuaciones de los candidatos en el apartado A.4. del baremo, sin que, en consecuencia, pudiera modificar las puntuaciones asignadas en ningún otro apartado o sub apartado del baremo”.

María Jesús Casals o el afán de poder

La Presidenta de esa Comisión, María Jesús Casals, asume varios cargos: catedrática del Departamento de Periodismo I; vicedecana de la Facultad; directora académica del Master de Periodismo del ABC; directora del Master de Periodismo de la Facultad de Ciencias de la Información y vocal de la Comisión de Acreditación de la ANECA, donde lleva ya varios años.

A Casals parece no preocuparle el nivel de redacción de los estudiantes. Como ya informó en su día Extraconfidencial.com, hace dos años Casals necesitaba un profesor para impartir una asignatura del Master en Periodismo (coloquialmente reconocido como “el Máster de los chinos” porque representan hasta el 80% del alumnado), y acudió al Catedrático Gonzalo Abril Curto, un profesor de gran prestigio intelectual. Al final del cuatrimestre, Abril suspendió a varios estudiantes “chinos” por su deficiente ortografía y pobre dominio del castellano. Casals formó parte de una Comisión que dio la razón a los estudiantes. El caso acabó en los Tribunales.

Entre los otros tres vocales restantes de la Comisión de Evaluación, que pertenecen a Periodismo I, destaca sobre manera Pedro Paniagua Santamaría, quien sobre el papel dirige el Departamento. Es hijo de Luisa Santamaría, ex profesora del Departamento, quien junto al también jubilado -cuenta ahora 86 años-, José Luis Martínez Albertos, son quienes idearon la estructura y funcionamiento de Periodismo I.

Paniagua confía en que, cuanto más presione al profesor, más asustado estará éste y no se atreverá a llevarle a los tribunales. Y por si fuera poco el comunicado de todos los profesores del Departamento de Periodismo I. Presuntamente, porque no aparece la firma de ningún profesor. Virginia Linares escribe, además, que el profesor ha falsificado el 80% de su currículum. Entonces, el asunto es muy simple: Si Linares tiene pruebas de lo que afirma, ¿por qué no lleva a Cabezuelo a los Tribunales? Y si Cabezuelo está convencido de que Linares no dice la verdad, ¿por qué no acude con su caso a los Tribunales? Si los sindicatos de Profesores quieren avanzar en la defensa de éstos, ¿por qué no llevan a los Tribunales a Paniagua y a Linares y, si es verdad que respaldan el “comunicado”, a todos los profesores del mismo? Así no volverían a repetirse casos como éste”, afirman fuentes directas del caso.

Dimisiones de sus puestos de control

Algunos profesores de Periodismo I, encabezados por María Jesús Casals, entendieron que dar la razón al recurso presentado por Francisco Cabezuelo, por parte del rectorado, podría llegar a constituir prevaricación. Así, en la última junta de Facultad, en febrero, presentaron una petición para que la junta de facultad se sumara a su reclamación. La Junta, tras un muy enconado debate, acordó por mayoría no sumarse a la protesta. La decana, María del Carmen Pérez de Armiñán, postrada ante Andradas, tampoco aprobó tal medida.

El escándalo es hoy en día de gran tamaño. La vicedecana Casals dimitió por falta de confianza en la decana, como ella misma escribió en su carta de despedida; luego dimitió Paniagua, director del Departamento y el profesor José Luis Dader, aunque este en diferido, como Cospedal afirmó del pago mensual a Bárcenas, una indemnización en diferido. El profesor citado dimite ahora, pero teniendo efecto la dimisión dentro de un año. La posible damnificada Virginia Linares, se pasea por radios y digitales, con frases hirientes hacia la vicerrectora y el Rector, Paniagua solicita la adhesión a la protesta a otros profesores, pero no obtiene una respuesta unánime. pero no obtiene una respuesta como Casals, la que verdaderamente manda en todo, quisiera.

Incluso, la profesora de este departamento, Yolanda Martínez Solana, la cual es criticada por sus colaboradores como DIRCOM (Directora de Comunicación), de la Complutense, ante su escaso y mal enloquecido trabajo, tomó postura contra la decisión del rectorado, al que criticó. Según fuentes del caso, ante su protesta, el rector Andradas la cesó como directora de su Gabinete de Comunicación: ella afirmó que se marchó por una enfermedad en la vista, que la ha tenido de baja. Parece ser que ha estado de baja, pero que ya se había incorporado a su trabajo. Según estas mismas fuentes, “es una excusa para justificar su cese”.

Ante todo tipo de escritos, declaraciones, opiniones y cartas, Andradas decidió enviar el tema a la Inspección de Servicios. Entregar la decisión sobre este asunto al “crespoaliato“, como se conoce al servicio por su jefe José Crespo Alía, es no querer tomar decisiones, como en el Caso Monedero. Se sabe que Crespo Alía se dedica a moldear con plastilina jurídica lo que le diga el Rector. Al enviar el asunto al “crespoaliato” y suspender la toma de posesión del profesor que ha ganado el Concurso, Andradas está desautorizando a la propia Comisión de Reclamaciones y a su Vicerrectora, Mercedes Gómez Bautista. Este hecho no anula la adjudicación de la plaza al  profesor Cabezuelo, pero no podrá tomar posesión de ella hasta la resolución de la inspección. Algo sine die. El rector Andradas tiene la obligación de dejar claro si ha habido prevaricación; y si es así, obrar disciplinariamente en consecuencia contra muchos profesores de Periodismo I.

A todo ello, los profesores no permanentes, en situación precaria, alguno de ellos dan hasta 18 créditos por la mínima cantidad de unos 600 euros, están indignados. La promesa de Andradas al entorno de Virginia Linares, de hacerla profesora visitante si pierde definitivamente el concurso, como es vox populi en la Facultad de Periodismo ha encendido los ánimos de estos. La decana, María del Carmen Pérez de Armiñán, que es ajena a todo lo que no le afecta personalmente, no quiere intervenir; no ha suplido a Casals y ha colocado en primer lugar de los vicedecanos, como puede verse en la página de la Facultad, a Jorge Clemente, su delfín, relegando al único catedrático del equipo decanal, Población.

Ha sido otra vuelta de tuerca más de un grupo enteramente desorientado y que no conoce realmente qué es la renovación y sí la endogamia. La Facultad de Periodismo de la UCM, bajo la tutela del rector Andradas y la decana María del Carmen Pérez de Armiñán, es un barco desnortado, como lo es también la Inspección de la Universidad Complutense con el caso Monedero y su genuflexión continua ante los líderes de Podemos.

Juan Luis Galiacho

juanluisgaliacho@extraconfidencial.com

@jlgaliacho