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A las pocas horas de la dimisión, ya se hablaba de posibles fichajes y siete candidatos: el caos

El Real Madrid se apresta a sobrevivir al difícil legado de Ramón Calderón

Enero 17, 2009

Ramón Calderón “cedió” la presidencia del Real Madrid a Vicente Boluda a las seis de la tarde del viernes, tras no se arropado por su junta directiva en una tensa reunión matinal que acabó con el aislamiento del ex presidente y su equipo. A las pocas horas Juan Villalonga, ex de Telefónica, lanzaba una proclama pidiendo una candidatura única y adelanto de las elecciones de forma inmediata, sin esperar al verán como anunció el nuevo presidente. Horas después, en Italia, se especulaba con que Florentino Pérez habría negociado con el Milán el traspaso de Kaká. El inicio de la ceremonia de la confusión.

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A rey muerto, rey puesto. Ramón Calderón “cedió” el mando a Vicente Boluda y a empezar de nuevo. Si alguien oyó la palabra dimisión, que lo diga porque en el discurso de salida Calderón se cuidó de no pronunciarla. O sea, que no se fue, que le echaron sus compañeros de junta, los que en su día pusieron el dinero para avalar la candidatura. Las múltiples irregularidades cometidas durante los dos años y medio de mandato, unidas a las mentiras e incumplimientos electorales, crearon el clima propicio para que la masa social no apoyara su gestión.
Y fruto de ese miedo al rechazo vino todo el montaje de la asamblea que ya les contamos en su día y que con pruebas gráficas ha terminado por estallar en la cara del posiblemente peor presidente en la historia del Real Madrid. Llegó al poder sin respaldo y lo ha abandonado arrinconado por creerse lo que no era. Jugó tanto con fuego que acabó quemándose y a punto estuvo incendiar el club.
Pero los problemas del Real Madrid no acaban con la marcha de Calderón. Al presidente interino Vicente Boluda –éste sí que tiene dinero como castigo- le toca poner en marcha la máquina de la regeneración. El problema es que Boluda, como vicepresidente, y los compañeros de junta que permanezcan con él, son igual de culpables en lo sucedido. Podrán alegar la no implicación de facto de algunos hechos, pero no el desconocimiento de los mismos. O sea, que la legitimidad de Boluda para permanecer en el cargo es más que cuestionable.
Al margen de eso, la tarea de la junta es grande. Primero se entiende que han de convocar una asamblea extraordinaria para arreglar las tropelías de la corrupta del 7 de diciembre. Ni las cuentas están bien aprobadas, ni el presupuesto legitimado, ni el nombramiento de la junta electoral es legal. O sea, que como condición previa para afrontar los cinco meses de mandato deben legalizarlo todo. El problema es que la asamblea de compromisarios seguro que no aprueba las cuentas del pasado, lo que les llevará a reformularlas; y seguro que tampoco acepta una junta electoral formada por amigos de Ramón Calderón –dos de ellos intervinieron en la asamblea halagando la gestión del presidente y sin darse a conocer a los compromisarios, o sea, chungo-. Conclusión: se avecina otro sarao.
Y no olvidemos que los estatutos deben reformarse para adecuar el voto por correo a la legalidad vigente, posiblemente el único punto de la orden del día de esa asamblea extraordinaria que contará con apoyo mayoritario, si lo que propone es ajustarlo al sistema del Estado español.

Siete candidatos y un aval de 56 millones

Tras esos pasos previos, luego vendrá el tema de las elecciones. Algunos medios hablan ya de seis posibles candidatos, siete si hacemos una recopilación de todos ellos: Juan Villalonga, Eugenio Martínez Bravo, Villar Mir, Carlos Sainz, Juan Palacios, Juan Onieva y Florentino Pérez. Ya sabemos que Vicente Boluda no tiene vocación de continuidad. Con absoluta certeza pueden eliminar de las listas a tres: Juan Palacios, Villar Mir y Carlos Sainz. Nos quedarían Villalonga, Martínez Bravo, Onieva y Florentino. Les adelanto que el aval que han de presentar para ser candidatos es de 56 millones de euros. ¿Descartamos a alguien más? Salvo apoyos desconocidos, similares a los que tuvo que recurrir Calderón en su día, Martínez Bravo y Onieva se pueden quedar en la línea de salida. Villalonga y Florentino.
Las encuestas de internet hablan de un apoyo a una posible candidatura de Florentino Pérez del 78 por ciento. Pero ahí vota quien quiere, no sólo los socios madridistas y por tanto no es fiable, aunque sí es una referencia. Queda saber si finalmente Florentino decide acudir a las urnas, algo que no va a desvelar de momento, pero son legión los que se lo están pidiendo.
Juan Villalonga, tras anunciar la marcha Calderón, se apresuró a enviar un comunicado en el que pide elecciones inmediatas y una candidatura de consenso. Mal comienzo si empiezas buscando pactos. Martínez Bravo está conforme con la fecha del verano, lo que implica que no está preparado para la contienda en estos momentos. Y a FP, enfrascado en temas empresariales de alcance, la fecha tampoco le disgusta. Porque además al ex presidente parecen muchos empeñados en hacerle la campaña sin desgastarse un ápice. Ya le atribuyen el fichaje de Kaká si gana las elecciones. Hace unos días también había fichado a Cristiano Ronaldo, y en otros mentideros se hablaba de Rafa Benítez y Fernando Torres. Total, que sin conocerse sus intenciones son pocos los que ponen en duda el nombre del futuro presidente del Real Madrid.