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La pérdida de la Liga y la estrepitosa derrota ante el Barcelona hace que la remodelación sea absoluta

El Real Madrid cierra una de las etapas más grises de su historia en espera del nuevo presidente

Mayo 3, 2009

En toda la historia del Real Madrid sólo había recibido seis goles en tres ocasiones en su estadio en partido de Liga. La del sábado ante el Barcelona (2-6) marca un punto y aparte en la vida del mejor club del mundo, que se debe traducir en un borrón y cuenta nueva a partir del próximo mes de junio con la llegada del nuevo presidente. Los socios no aguantan ni un segundo más y no quieren volver a vivir una humillación como la del 2 de mayo de 2009. Más de la mitad de los 27 miembros de la plantilla merengue no volverán a vivir otro derbi con la camiseta blanca.

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Son las consecuencias de una planificación desastrosa, de una plantilla hecha a base de intereses desconocidos y de unos caprichos intolerables en una entidad como el Real Madrid. Se puede perder ante el mejor equipo de la temporada, pero una cosa es perder y otra que te meta seis goles en su propio estadio y que tu portero sea con diferencia el mejor de tu equipo, gracias al que los dos dígitos no aparecieron en el luminoso.
Guardiola dio una lección magistral a Juande. Todo lo preparado por el manchego se fue al traste a los diez segundos de juego cuando Messi, el hombre sobre el que circulaba todo el planteamiento, no estaba donde se le esperaba, en la banda izquierda, y sí incrustado como un centrocampista más. Sin delantero centro nato, los dos centrales no tenían referencia en las marcas y Heinze, salido para machacar a Leo, se encontró ante Eto’o, el peor de los blaugranas en la exhibición. Ganada la batalla táctica, luego fue la técnica la que acabó por desbordar al Real Madrid. Como no le valía más que la victoria, se fue a por ella y no guardó la espalda. Seis goles, seis. Una cifra que arrincona de un plumazo el célebre 0-5 de 1973 con Johan Cruyff a la cabeza. Esto duele mucho más.
Los defensores del “practicismo” ante el buen juego se acostaron con pesadilla el sábado. Un Real Madrid que había completado una vuelta entera con una derrota, un empate y 17 victorias a base de fuerza y mente, despertó de golpe con un 2-6 definitivo. Los que creían que se podía ganar la Liga sin jugar bien ya saben la respuesta.

Una plantilla para remodelar

¿Cuántos jugadores de la actual plantilla actual seguirán la próxima temporada? Casillas, Codina, Ramos, Marcelo, Pepe, Miguel Torres, Gago, Lass, Diarra, Parejo, Snejder, Robben, Higuaín, Huntelaar, Van Nistelrooy y Raúl. Los demás difícilmente seguirán en el plantel. O sea, en dos meses el nuevo presidente tendrá que rehacer la plantilla con grandes fichajes y la célebre “clase media” que desapareció hace unos años. ¿Hay algo en la cantera? Porque a base de talonario no se puede arreglar el entuerto que ha dejado el peor presidente de toda la historia del club. Es la hora del nuevo presidente, de Florentino Pérez, el único capaz de traer ilusión y cordura a la entidad. La semana próxima anunciará su candidatura.
Recuperar a jugadores cedidos como Granero y Negredo se hace indispensable. Saber qué pasará con De la Red también es vital. Pensar que en sólo un año se va a recuperar el terreno perdido con un FC Barcelona en estos momentos avasallador, es una quimera. El problema es que la afición blanca está acostumbrada a los éxitos y eso de los años de transición no lo entiende. Acaba de perder la Liga de forma humillante, le han hecho el mayor roto de los últimos tiempos y de repente le han quitado hasta los records históricos de mayor número de puntos en una temporada (85) y está al caer el de más número de goles (107). Al Barça le quedan cuatro partidos para marcar ocho. ¿Alguien apuesta a que no lo hace? Yo tampoco.