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Ramón Moreda Luna es hoy presidente de la empresa pública Comfersa, filial de Renfe

El que fuera gerente de FILESA otorga los contratos publicitarios y de gestión de medios de los Ferrocarriles Españoles al Grupo Prisa

Abril 30, 2010

El sempiterno cargo socialista le ha quitado dedocráticamente los contratos al grupo Hachette, que venía realizando dichas tareas con éxito hasta ahora 
Moreda Luna no ha atendido a otros posibles proveedores como el grupo de Pedro J Ramírez, lo que ha provocado el enfado de éste y portadas en su contra en el diario El Mundo


Ramón Moreda Luna, gerente del partido socialista durante la época felipista y administrador de la campaña electoral de este partido en 1989, además de ser uno de los principales conspiradores de la Fílesa socialista, fue nombrado hace unas fechas presidente de la empresa pública Comfersa, filial de RENFE, gracias a su amistad con José Blanco, ministro de Fomento. La primera medida al llegar a su nuevo cargo ha sido otorgar los contratos de publicidad y de gestión de los medios de comunicación de RENFE (por ejemplo, la revista Paisajes que se da en los trenes) a la filial del Grupo Prisa, Progresa. Moreda Luna ha quitado dedocráticamente dicha actividad al grupo Hachette, que venía realizando hasta ahora sus funciones sin ningún problema y con éxito a decir de los directores que han precedido a Moreda Luna en el cargo. Los cargos y periodistas de Hachette tendrán que abandonar esta responsabilidad el 30 de junio y dejar paso a los integrantes del grupo de la familia Polanco, que parece ahora avenirse a los intereses de Rodríguez Zapatero.

Pedro J. Ramírez fuera de juego

Moreda Luna ha dejado fuera de la puja, sin más criterio que el suyo propio – o el de Pepiño Blanco- al grupo editorial de Pedro J. Ramírez que también aspiraba a quedarse con ese jugoso pastel publicitario y editorial. El enfado del director de El Mundo ha sido tal, que durante varios días la figura de Ramón Moreda Luna ha sido portada del citado diario, con editoriales incluidas. Independientemente del cabreo de Pedro J Ramírez, la figura de Ramón Moreda Luna es de analizar. Aunque no fue a la cárcel como sus demás compañeros- José Maria Sala, Alberto Flores, etc.- sí que fue pieza fundamental en el engranaje y entramado societario que constituyó el PSOE de Felipe González y Alfonso Guerra a finales de los años ochenta y comienzos de los años noventa. Moreda era el administrador electoral general del PSOE y como tal, según la Fiscalía, fue quien falseó las cuentas del PSOE y presentó al Tribunal de Cuentas una contabilidad irregular. Por ello, en el mes de octubre de 1994 tuvo que declarar en el Tribunal Supremo como imputado, ya que la Fiscalía pidió para él tres años de prisión como “autor de la falsificación electoral”.

Captado por la corriente zapatista

Este lacre en su expediente, no fue óbice para que Ramón Moreda Luna fuera captado de nuevo por la corriente zapatista del PSOE y siguiera al frente de empresas públicas cuando el PSOE de Rodríguez Zapatero volvió a la Moncloa en el 2004. Así, además de presentarse como cabeza de lista al ayuntamiento de Las Rozas (Madrid), donde vive José Blanco y donde perdió, se le busco acomodo por parte del aparto zapatista de Moncloa en la empresa publica Tragsa, donde fue nombrado director de auditoria. Allí permaneció hasta el 2010, año en el que fue promovido por su amigo Pepiño Blanco a presidente de la empresa pública Comfersa, dedicada a los ferrocarriles españoles. Junto a él también ha llegado a Comfersa otro singular personaje: Antonio Romero, considerado como el socialista tránsfuga en el proceso de poder en Caja Madrid. Romero, que votó sistemáticamente a favor de las decisiones del entonces presidente Miguel Blesa y en contra de los intereses de su partido liderado en Madrid por Tomás Gómez, ha sido nombrado por Moreda Luna –o José Blanco– director de producción de Comfersa.


Los fantasmas del pasado vuelve a la actualidad. Y Filesa parece nunca morir. El ciclo se repite con los mismos personajes y situaciones. Marino Barbero definió en un auto a Moreda Luna como “un auténtico testaferro” de los intereses de poder del aparato socialista. Las palabras del magistrado Barbero son elocuentes. El último trabajo de Moreda antes de ser fichado en los años ochenta para la causa socialista fue el de grabador de datos contables en la empresa Cervezas San Miguel.



Juan Luis Galiacho