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Ferrari el más cercano pero nunca por encima

El próximo Campeón del Mundo de Fórmula 1 se paseará subido en un Mercedes

Marzo 2, 2014

Lo han hecho. El escenario que se ha ido desgranando en las pruebas de pretemporada apuntan a una sola cosa: este año todo el que quiera ganar tendrá que llevar un motor Mercedes. Los 400 ingenieros asignados por la marca de la estrella al desarrollo de su propulsor han arrojado un resultado óptimo de acuerdo con los tests y entrenamientos. Salvo alguna desviación inesperada relativa al consumo, Mercedes se va a hinchar de vender coches este año gracias al eco mediático de su desempeño deportivo.

El invento del año no va a ser un alerón de diseño revolucionario, ni unas amortiguantes suspensiones activas. No van a ser las estrategias de paradas, ni las peleas internas en el seno de las escuderías. El indudable protagonista de 2014 va a ser el motor, y hay tres opciones en el mercado, Mercedes, Ferrari y Renault.
 
Ferrari, cerca, pero muy rara vez por encima
Los primeros se han mostrado sumamente fiables, poderosos y exentos de problemas, no en vano han sumado (con cuatro escuderías) casi el mismo kilometraje que las otras dos marcas juntas (siete equipos). Se rumorea que su ventaja en potencia ronda los 40-50 caballos, lo que vendrá de perlas a sus propietarios especialmente en recta y las salidas.
 
Ferrari provee a su propio equipo y dos más, pero pocas veces han estado a la altura del resto de contendientes, está cerca, pero muy rara vez por encima. Tan sólo Alonso, que ha girado mucho más que su compañero Raikkonen -prueba de que asume la mayor parte del trabajo de desarrollo-, ha mostrado cierta consistencia.
 
Renault el patito feo
 
El caso de Renault es el peor de todos. Problemas de diseño e implementación en los monoplazas les han condenado a ser el patito feo del lote, y más aún cuando han solicitado ampliar el plazo de desarrollo y las autoridades deportivas se lo han negado. Saben que han errado, y aunque puedan poner remedio a sus goteras, apenas se les permite tocar su ingenio pasado el límite legal del pasado 28 de febrero. La Federación Internacional de Automovilismo considera que han tenido el mismo tiempo que los demás, y concederles una prórroga les daría una ventaja extra inmerecida.
 
La prueba de toda esta situación es que en los entrenos de Bahréin, las últimas antes de la primera carrera en Melbourne dentro de dos semanas, los cuatro coches más rápidos iban propulsados por los motores germanos (aunque construidos en Inglaterra) quinto ha sido el Ferrari de Alonso a casi un segundo de su excompañero Felipe Massa, toda una eternidad. El drama lo protagonizan los coches que cierran la tabla absoluta de tiempos con nada menos que cinco monoplazas motorizados por la marca del rombo. El mejor de ellos es un cariacontecido Sebastian Vettel, que lidera este grupo a cuatro sonrojantes segundos del mejor registro de la pretemporada. Es grave, y lo peor no es que el Red Bull RB10 sea lento de solemnidad en comparación con el resto de contendientes, sino que es de largo el equipo ´grande´ que menos ha rodado de todos. Eso quiere decir que llegarán a Australia con un coche muy poco maduro, que sufrirá problemas de juventud, y que tendrán que usar las primeras carreras del año como laboratorio del coche con el que estén disputando este mismo mundial. Con semejante diferencia de ritmo es posible que en Melbourne sean doblados incluso más de una vez. Para ellos va a ser una primera mitad de año muy complicada.
 
La duda sobre el consumo
 
Las pruebas en el circuito árabe sólo han dejado una duda en el aire: el consumo. Nadie sabe muy a ciencia cierta que gasta cada propulsor. Se sabe que Nico Rosberg realizó una simulación de carrera y la acabó por los pelos, y que el motor Ferrari es glotón. Esto es una pura elucubración, pero como poder, podría ser posible que un coche con motor Renault, dos o tres segundos más lento que los mejores, les diera alcance en los compases finales de la carrera al tener su depósito repleto de una gasolina que otros ya gastaron. Paradójico, pero esta es la Formula 1 a la que nos guste o no, nos tendremos que acostumbrar: puede ganar el que más ahorre y no el que más corra. Un efecto colateral del ecologismo llevado a donde sólo entra a cincel y martillo. Por cierto… un F1 gasta lo que un camión, desde este año, unos 30 litros a los cien.

José M. Zapico
@VirutasF1