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El Primer Ministro belga, Yves Leterme, amenaza con retirarle los 300.000 euros anuales que percibe del Estado

El Príncipe Laurent, en el punto de mira del Gobierno belga por sus continuas salidas de tono

Abril 10, 2011
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El hijo menor del Rey Alberto II de Bélgica, el Príncipe Laurent, viene siendo hace largos años una constante fuente de quebraderos de cabeza para su callado padre y para la muy católica y comedida dinastía belga, que en estos momentos es sin duda alguna una de las menos populares de Europa. Ya hace unos años, Laurent fue acusado de corrupción por el desvío de capitales procedentes de entidades institucionales a la construcción y el amueblamiento de su propiedad campestre, la “Villa Clementina”; aunque aquel proceso no llegó a nada y él consiguió salir indemne, si dejó un tanto manchada su reputación de Príncipe que es la figura menos popular de la Familia Real belga.

Posteriormente, hace tan solo unos meses, le fue retirado el permiso de conducir durante dos semanas por exceso de velocidad y se sabe que ha sido “pillado” en un avión por colarse en los asientos de primera clase cuando viajaba con un billete económico. Todo un rosario de agravios menores y de pequeños abusos que han afectado todavía un poco más la imagen del Príncipe en momentos en los que las críticas a la familia aumentan.


Por ello no es de extrañar el enfado monumental del Rey Alberto II ante la nueva perdida de papeles de su hijo que ha generado un sonoro estruendo en el Parlamento y que ha llevado al Primer Ministro belga, Yves Leterme, a amenazar a Laurent con retirarle la lista civil de 300.000 euros que anualmente percibe del Estado y a pedirle enérgicamente que intente encontrar un “razonable equilibrio entre sus privilegios y sus lógicas obligaciones”.

Un viaje al Congo, el desencadenante

Todo empezó cuando a comienzos del mes de marzo el Príncipe Laurent se empeñó en viajar al Congo, una ex colonia con la que Bélgica, la antigua metrópoli, mantiene siempre unas relaciones particularmente cuidadosas y delicadas. Laurent anunció su deseo de viajar al país africano aduciendo que se trataba de un viaje a título privado y exento de toda connotación política que surgía de su deseo de querer visitar varios proyectos de conservación de la naturaleza por los que dice estar muy interesado.

 

Aquella idea no gustó ni al Rey Alberto, que desaconsejó su marcha, ni al Primer Ministro belga que le llamó la noche anterior a su partida para disuadirle de emprender tan inconveniente viaje. Pero nada pudo con el empeño principesco y Laurent permaneció en el Congo entre el 15 y el 22 de marzo saltándose a la torera las lógicas medidas de prudencia que de él esperaba el Gobierno de su país. Aunque él mismo dijo viajar para estudiar políticas paliativas de la gran deforestación en curso en el país africano, posteriormente se ha sabido que viajó allí en el jet privado del controvertido millonario y financiero belga Georges Forest, y que visitó algunas de las empresas de éste en la localidad congoleña de Katanga así como una refinería petrolífera y algunos proyectos mineros.

Le pagaron el Hotel donde se hospedaba

 

Pero, peor aún, también se ha filtrado a la prensa que el Príncipe mantuvo encuentros con varios de los gobernadores de las distintas provincias congoleñas y hasta con el mismísimo presidente del Congo, Joseph Kabila, que fue quien se hizo cargo de pagar la costosa factura de su Hotel. Todo ello comprometiendo de forma directa a la Familia Real belga y al mismísimo Gobierno de Bruselas que intenta, por todos los medios, mantener una política de absoluta finura en su relación con la antigua ex colonia africana cuyas enormes riquezas están en el origen de la importante fortuna de los Reyes de Bélgica.

Ahora, el Príncipe, que ha recibido un severo ultimátum del Gobierno belga que no está dispuesto a tolerar ninguna más de sus salidas de tono y que le pide que se atenga a su rol estricto si quiere continuar percibiendo su lista civil, acude a la prensa belga con una solicitud de apoyo ya que, según él, los medios sensacionalistas “deberían apoyarme por una vez en lugar de machacarme como habitualmente lo viene haciendo”. Pero como siempre hay personas que imbuidas de su propia importancia no parecen dispuestas a querer aprender y aceptar las reglas del juego, en estos últimos días se ha sabido que Laurent ha mantenido en fechas muy recientes un encuentro con un diplomático libio que el Primer Ministro belga ha calificado de “muy arriesgado y poco inteligente”.

Por todo ello, el viernes pasado Yves Leterme decidió encontrarse con el Príncipe para “establecer unas nuevas bases en relación con su conducta y para repetirle que no le será permitido volver a implicarse en actividades tan inaceptables”.

 

Ricardo Mateos