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La Casa Real no logra controlar la multitud de mensajes e información que se distribuye por Internet

El príncipe Felipe y las redes sociales

Enero 9, 2012
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Hay un programa de televisión, “Españoles por el Mundo”, que nos traslada las experiencias laborales y vitales de nuestros compatriotas en los lugares más recónditos del planeta. Aventuras, búsqueda de una nueva identidad, son innumerables los motivos por los que se decidieron abandonar España. Y, como todo en la vida, esa decisión tiene sus pros y sus contras. Pero gracias a ellas y ellos y con el impagable empuje de las redes sociales, léase Twitter o Facebook, los periodistas nos podemos enterar de ciertos acontecimientos que sin unos ni otros tendrían un coste desorbitado desde el punto de vista informativo. Es lo bueno de las redes sociales: nadie pide nada a cambio.

Evidentemente, no todo es oro lo que reluce. Pero hay ciertas “informaciones” que, tras superar los lógicos sistemas de verificación, sí parecen responder a la realidad. En los primeros años de la década de los años 90, un incisivo, valiente y combativo Pedro J. Ramírez “osaba” a publicar en la portada de primera edición del diario El Mundo una información referente a un accidente de tráfico del rey Don Juan Carlos I con sus flamante Porsche cuando regresaba de Suiza.  En la segunda edición, aquella noticia pasó a páginas interiores. Ahora, Pedro J. Ramírez ha iniciado otra campaña mediática contra la casa real vía Iñaki Urdangarín. Pero esa es otra historia que ya les contaremos.

Twitter y Facebook no mienten

El caso es que, pese a lo que digan las encuestas, parece que el príncipe Felipe y Doña Letizia no cuentan con el respaldo mayoritario de los españoles pese a los esfuerzos denodados de Don Juan Carlos. Y a las redes sociales nos remitimos. Y como decíamos, en el lugar más recóndito del planeta, en el país más insospechado que uno pueda imaginar, uno se puede encontrar a una española o un español.

En este caso, no había que salir de Europa. Al parecer, y existen fotos que han sido confiscadas, nuestro príncipe realizó un viaje relámpago a un país centroeuropeo –fuera de la agenda oficial-, para visitar a una “vieja amiga”. Y le pillaron y le fotografiaron. <span style=”mso-spacerun:yes”> Las “fuentes” son españolas/es de a píe que, supuestamente, no muestran ningún interés. Más bien entusiasmo por haber coincido con su alteza real que, para sorpresa de muchos, no mostró ni el más mínimo entusiasmo por coincidir con compatriotas fuera de nuestras fronteras.

Antes o después, aquel encuentro verá la luz. Y sino que se lo pregunten al Centro Nacional de Inteligencia (CNI), controlado por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.