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El heredero viajó sólo en febrero a Sierra Nevada para esquiar y se desconoce dónde disfrutó la Semana Santa junto Letizia Ortíz y sus hijas

El príncipe Felipe de Borbón “hereda” los gustos y prácticas de su padre

Abril 16, 2012

Pese a las maniobras de la Casa Real por minimizar los problemas, estos se acrecientan

Al heredero de la Corona le persigue, todavía, la sombra de Isabel Sartorius y Eva Sannum


El príncipe Felipe de Borbón parece “heredar” los gustos y prácticas que ha ido aprendiendo durante todos estos años al lado de su padre, el rey Juan Carlos I.  En ocasiones viaja en solitario sin la presencia de su mujer Letizia Ortiz, ni de sus hijas, y cuando lo hace el pueblo español desconoce dónde ha ido a pasar sus vacaciones. Ya desde hace algunos años el príncipe Felipe y su familia suelen abandonar el entorno mallorquín y dispersarse por lugares que públicamente nadie conoce, para aparecer a última hora en la foto oficial, como este último Domingo de Resurrección en la catedral de Palma de Mallorca.

Si se sabe que el príncipe Felipe, casi todos los veranos, viaja a América, porque coincide con la toma de posesión de algún mandatario americano. Y que lo hace en solitario, ya que es un viaje protocolario que luego suele estirar en alguna ocasión. Y que de vez en cuando se va a esquiar, dicen que sólo.

El príncipe Felipe parece por eso haber heredado ya algunas actitudes, que de entrada son poco recomendables. Por ejemplo, el último viaje privado “con sus amigos” el pasado 12 de febrero hasta Sierra Nevada para disfrutar unos días de su deporte favorito: el esquí, que -junto a la Vela-, ha heredado del gusto de su padre. En esta ocasión, la princesa Letizia y las Infantas, Leonor Sofía, no acompañaron al hijo del Rey Juan Carlos I.

Una familia muy real, pero desunida

Dicen que Felipe de Borbón pasó desapercibido entre la multitud de deportistas que se agolpaban esos días en la estación granadina. Aunque muchas veces y, a pesar del empeño desmedido del príncipe de Asturias, nunca consigue pasar desapercibido. Primero,debido a la dificultad de pasearse por cualquier aeropuerto o ciudad con un amplio servicio de seguridad y, segundo, por el hecho de encontrarse con algún españolito de a pie en el lugar más recóndito y escondido posible.

También la caza fue una de las aficiones iniciales del príncipe Felipe en su juventud. Poseía un rifle carabina calibre 22 con el que acudía a las citas cinegéticas junto a su padre. Sin embargo, poco a poco fue abandonando este deporte, quizá también porque su padre viajaba cada vez más en solitario sin nada de compañía familiar y porque el rey don Juan Carlos lleva la espina del accidente de caza en el que su hermano perdió la vida por un disparo suyo. No obstante, tanto la infanta Elena como el príncipe sí que siguieron de jóvenes la herencia cinegética de su padre, más incluso la infanta Elena, que ahora ha visto como su hijo mayor Froilán se accidentaba con una escopeta del calibre 410 americano en la finca de su ex marido en Soria. Un caso que está hoy en los juzgados en plena investigación judicial.

Entre Isabel Sartorius y Eva Sannum

También la relación del príncipe Felipe con su madre, la reina Sofía, es cordial pero menos intensa que hace años. La ruptura de su relación sentimental con Isabel Sartorius, propiciada en parte por la intervención de la reina de España, marcó un antes y un después, que se incrementó luego  tras su medida separación de Eva Sannum, con la que muchos indican que mantiene todavía una buena amistad y que se ven de vez en cuando “como amigos”.

 Además, la toma de postura de su madre apoyando al matrimonio de Iñaki Urdangarín y la infanta Cristina, con su visita y fotografías en Washington, no gustó mucho al príncipe Felipe y menos a su mujer Letizia Ortiz, sobre quien las infantas habían realizado comentarios nada agradables acerca de su forma de actuar en los protocolos.   

Ayer, por fin, la reina Doña Sofía fue al hospital a ver a su marido, tras su visita todo el fin de semana en viaje privado a Grecia para celebrar la Pascua ortodoxa, dicen que en compañía de sus hermanos el rey Constantino y la princesa Irene para rememorar antiguos recuerdos junto con su hermano Cosntantino, que hace tan sólo unos días regresó de un viaje a Kenia ya restablecido de su enfermedad cardiovascular.

La visita de la reina Sofía al rey Don Juan Carlos I en la Clínica San José, de Madrid, fue una reunión familiar corta, de apenas 25 minutos. A su salida la reina fue mas escueta aún: “Se recupera bien de su operación de implantación de una prótesis de cadera”.

El monarca español sufrió un accidente cuando se encontraba cazando elefantes en Botsuana (África), lo que ha levantado todo tipo de suspicacias. El viaje estaba ya preparado desde hacía ya tiempo, tanto que su agenda oficial estaba completamente vacía toda la pasada semana. No tenía nada señalado. El departamento de comunicación de la Casa del Rey, con Javier Ayuso a la cabeza, ni decía ni confirmaba nada, ya que según ellos nunca se ofrece detalles sobre la agenda privada del monarca español.  Y si lo hacen es para embarullar todavía más.

Un príncipe con agenda real por cuatro días

Tras todos estos acontecimientos, el príncipe Felipe de Borbón ha tomado las riendas de la Agenda Real. Ayer, con dos recepciones en Zarzuela a las tres últimas promociones de abogados del Estado, con la compañía del ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, y a los ejecutivos de la empresa Bacardi que cumplía su 150 aniversario. Y seguirá así hasta el próximo viernes que don Juan Carlos mantendrá un encuentro con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Puede incluso, casi con toda seguridad, que tenga que sustituir por primera vez al Rey en la entrega del Premio Cervantes de literatura el próximo día 23 de abril en el paraninfo universitario de Alcalá de Henares, un acto en el que el Rey no ha faltado en los últimos 36 años. Salvo en algunos retrasos en la imposición de la fecha, como el que se produjo por el viaje de Estado al Reino Unido en 1986, todos los 23 de abril desde 1976 no ha faltado Juan Carlos I a la ceremonia del Nobel de las letras españolas.

La Casa Real aún no ha tomado una decisión definitiva con respecto a la representación que acudirá a esta ceremonia. En un principio, parecía que sería la Reina la que ostentaría en solitario la representación en la ceremonia del Premio, pero los planes pueden cambiar en las próximas horas y dar entrada al Príncipe en la presidencia de la entrega del Cervantes al poeta chileno Nicanor Parra. De momento, todo apunta a que el heredero de la Corona presidirá el tradicional almuerzo que se ofrecerá en el Palacio Real al premiado y a los representantes del mundo de la literatura en vísperas del acto en Alcalá. Esta cita se celebrará el próximo viernes.

¿Real transparencia o transparencia real?

Todos estos hechos y acontecimientos hacen aumentar el debate popular sobre una posible abdicación del rey Juan Carlos a favor de su heredero. Como también se abre un clamor popular sobre la falta de transparencia de los gastos de la Casa Real. Son muchos los interrogantes: ¿Quién sufraga estos viajes privados de los monarcas? ¿Quién les acompaña? ¿Qué empresarios son sus mecenas? ¿Guardan éstos relación con negocios de la administración del Estado español? Muchos son las respuestas que la nueva Ley de Transparencia Informativa no aclara sobre la casa real española. Y menos sobre los gastos que últimamente está realizando el príncipe Felipe en sus viajes privados y vacacionales.

Ya durante el año 2011 los continuos viajes privados de Felipe Borbón y Letizia Ortiz, herederos a la corona de España, despertaron alguna que otra controversia en medios informativos. Las Islas griegas, Roma, Ámsterdam y Londres fueron algunos de los destinos elegidos para pasar algún fin de semana junto a sus hijas, las infantas Leonor y Sofía.

La polémica surgió ya que nadie brindaba información al ciudadano sobre estos viajes, que nadie sabe si son realizados con fondos provenientes de los impuestos públicos o privados. Muchos opinan ya que es necesario saber el costo y quién sufraga las frecuentes escapadas de los príncipes o del príncipe Felipe en solitario.

Aquel viaje a Londres

Las alarmas saltaron por primera vez en la primavera de 2011, cuando los príncipes y sus hijas viajaron a Londres y se instalaron en una exclusiva vivienda del barrio Chelsea-Kensington, donde se les vio paseando y visitando luego el London Eye, el Big Ben y la abadía de Westminster; eso sí, conduciendo el príncipe Felipe su propio automóvil.

La siguiente escala fue Holanda, donde fueron supuestamente invitados por los príncipes Guillermo y Máxima quienes les cedieron, en teoría, una residencia privada en La Haya. Más tarde se dio a conocer un viaje de los príncipes a Roma, donde fueron recibidos con honores oficiales, pero no se alojaron en la residencia de la Embajada de España sino en un Hotel romano. De allí viajaron anónimamente a la capital jordana de Ammán, donde visitaron a los reyes Abdallah II y Rania, y se hospedaron en un lujoso y céntrico hotel, del que nunca trascendió su nombre.

Por eso en el momento actual, y tras los acontecimientos de estos últimos meses que acechan continuamente la familia Real, la opinión pública española tiene la necesidad urgente de una transparencia total en la vida privada de los reyes y sus herederos.

Juan Luis Galiacho