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Pese a todo, el duque de York mantiene su agenda oficial

El príncipe de Gales se distancia de su hermano el príncipe Andrés por las graves acusaciones de sexo con una menor contra él y sus malas compañías

Enero 11, 2015

El heredero de la corona británica quiere limitar la representación oficial de la familia real al núcleo duro de su propia familia compuesto por él mismo, la duquesa de Cornualles, los duques de Cambridge, y el príncipe Harry, apartando a las singulares hijas de su hermano a quienes ni él ni la propia reina Isabel quieren reconocer ningún papel oficial

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Mientras la reina Isabel de Inglaterra continúa horrorizada por las graves acusaciones de sexo con una menor que se ciernen sobre su hijo el príncipe Andrés, la ex esposa de éste, Sarah Fergusson, sale en su defensa afirmando a la prensa: “Los York somos una familia fuertemente unida y siempre lo hemos sido. Él es el mejor hombre posible y el momento mejor de mi viuda fue cuando me casé con él en 1986. Es un hombre estupendo; el mejor del mundo”. Y es que a pesar de su sonado divorcio años atrás, Sarah, que debe su ex esposo el que se haya hecho cargo de sus deudas millonarias hijas de una vida de gastos y de ostentación y el que la haya acogido casi arruinada en el Royal Lodge del Castillo de Windsor, ambos permanecen muy unidos.

De hecho son muchos los que consideran que los dos desearían volver a contraer matrimonio, cosa que impide la implacable oposición a ella del duque de Edimburgo por su temor al daño que ello podría causar a la dinastía. Tanto es así que cuando en días atrás saltó el escándalo al conocerse las acusaciones de la norteamericana Virginia Roberts de haber mantenido relaciones sexuales con el príncipe cuando ella solo contaba 17 años en una de las orgiásticas fiestas del multimillonario Jeffrey Epstein, Sarah, Andrés, su hija la princesa Eugenia, el novio de ésta, Jack Brooksbank, y la ex novia del príncipe Harry, Cressida Bonas, pasaban unas vacaciones a todo plan en la localidad suiza de Verbier. Una estancia en un enorme y lujoso chalet de montaña de 28.161 euros por semana vigilado por cinco miembros de seguridad a cargo del erario público, que el príncipe tuvo que abandonar el 4 de enero para marchar a Londres con el objeto de entrevistarse con su madre la reina Isabel y el equipo legal de la familia real británica.

Relaciones cuando menos sospechosas

Aunque el Palacio de Buckingham se apresuró a negar enfáticamente esas acusaciones para preservar la ya muy dañada imagen pública del príncipe Andrés, se sabe que entre bambalinas existe una enorme preocupación entre el equipo de la reina por conseguir minimizar el daño de esas alegaciones que son las mas serias lanzadas hasta ahora sobre un miembro de la familia real británica. En cualquier caso, las amistades peligrosas del príncipe Andrés son de sobras conocidas, pues ya en el pasado fueron aireadas sus escapadas a la magnífica mansión de Jeffrey Epstein, declarado pedófilo y criminal en los Estados Unidos donde pasó 13 meses en prisión en 2008, en su isla privada de Saint James, en las Islas Vírgenes, que es donde el príncipe habría mantenido encuentros sexuales con la joven de 17 años que habría sido forzada a ello por Epstein en un país en el que la edad de consentimiento está establecida a los 18.

Se sabe, incluso, que tras la salida de prisión de Epstein, de quien se dice que mantenía un grupo de “esclavas sexuales”, el príncipe Andrés le mantuvo su apoyo generando gran desconcierto en el Palacio de Buckingham y fuertes críticas en la prensa, que le obligaron a dimitir de su cargo de Enviado Comercial de Gran Bretaña para el cual había gastado enormes sumas en lujosos viajes. Tanto es así que en la actualidad es la propia reina Isabel quien paga de las rentas que percibe del cucado de Lancaster los gastos de la oficina de su hijo en palacio.

Pese a todo, el duque de York mantiene su agenda oficial

Pero las malas compañías del duque de York no se limitan a tan siniestro personaje, pues también ha recibido fuertes críticas de la prensa británica por su amistad con políticos y empresarios de ciertas repúblicas asiáticas y, en particular, con los vidriosos dictadores de Kazajistán y Azerbaiyán. Años atrás ya dio mucho que hablar su encuentro privado con el entonces líder libio Gadafi y con el yerno del dictador tunecino, Zine Abadine Ben Ali, y en 2007 Andrés y Sarah vendieron su casa Sunninghill Park, conocida como “South York” por su estilo tejano, por 38 millones de euros, un valor muy superior al real, al millonario yerno del dictador kazajistano Nursultan Nazarbayev.

Se dice de Andrés que tiene un carácter arrogante y se sabe que a pesar de polémicas anteriores sobre los emprendimientos empresariales de miembros de la familia real, en 2014 creó una compañía de proyectos digitales con el cantante Will.i.am dirigida a jóvenes que desean dar forma empresarial a sus ideas. Por ello no es de extrañar que hasta su hermano, el príncipe de Gales, haya decidido distanciarse y distanciar el futuro de los Windsor, del clan familiar del duque de York que en los últimos años no ha dado mas que quebraderos de cabeza con cuestiones como las quejas de las princesas Beatriz y Eugenia por los recortes en su seguridad personal. El príncipe de Gales quiere limitar la representación oficial de la familia real al núcleo duro de su propia familia compuesto por él mismo, la duquesa de Cornualles, los duques de Cambridge, y el príncipe Harry, apartando a las singulares hijas de su hermano a quienes ni él ni la propia reina Isabel quieren reconocer ningún papel oficial. Sin embargo, y a pesar de tener a gran parte de la opinión pública en contra, el polémico duque de York mantiene sus actividades oficiales pues el 21 de enero estará en Suiza para asistir en nombre del gobierno británico a un encuentro de ministros de Asuntos Exteriores de varios países.

Ricardo Mateos