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Si se consigue cambiar, como algunos pretenden, el estatus impositivo sobre sus tierras

El príncipe de Gales puede ver fuertemente reducidos sus ingresos

Febrero 24, 2013
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Con las cuentas de la corona británica en el punto de mira de muchos parlamentarios en Gran Bretaña, ahora es el turno del príncipe de Gales cuyas importantes rentas procedentes del ducado de Cornualles pueden verse fuertemente reducidas si se consigue cambiar, como algunos pretenden, el estatus impositivo sobre sus tierras. El ducado, cuyas rentas y productos están históricamente asociados al heredero de la corona británica, es propietario de 53.000 hectáreas de terreno en 23 condados e incluye la mansión Highrove, residencia de Carlos y Camila, con sus 26 personas de servicio, jardineros y cuidadores de las granjas. En los últimos cinco años el príncipe de Gales en su calidad de duque de Cornualles ha recibido la ingente suma de 86 millones de libras en concepto de rentas, utilizadas en los gastos oficiales y privados de la pareja real, hecho por el cual un portavoz de Clarence House, la casa londinente de Carlos y Camila se ha pronunciado en contra de cualquier cambio en los acuerdos impositivos entre la hacienda pública y los gestores del ducado. El problema surge de las particularidades de este ducado de origen medieval, que implican grandes beneficios por considerarse que no es una empresa y que, por tanto, sus actividades productivas no están sujeto al pago del impuesto de sociedades por estar vinculadas a la persona física del príncipe. Sin embargo, la realidad arroja que el ducado de Cornualles es a día de hoy una especie de gran holding con intereses comerciales, agrarios y hasta en la industria inmobiliaria por ser el propietario de grandes extensiones de terreno tanto rústico como urbano en distintas localidades.

Por todo ello un reciente informe del Public Acounts Committee ha concluido que “el gobierno de Gran Bretaña necesita poner sus manos sobre grandes corporaciones que como ésta generan grandes beneficios en el país pero pagan escasos o ningunos impuestos”. Frente a esa amenaza el príncipe de Gales insiste en su postura declarando a través de su portavoz: “el ducado no es una empresa y por tanto no está sujeto al pago de impuestos corporativos. El príncipe paga de forma voluntaria el impuesto sobre las rentas que recibe del ducado y, por tanto, solicitarle el pago de el impuesto de sociedades significaría una imposición doble”. Pero, para complicar las cosas, acaba de revelarse que en los últimos años docenas de leyes fueron sometidas a la opinión del príncipe de Gales antes de llevarse al parlamento puesto que, en su condición de duque de Cornualles, mantiene ciertos poderes y derechos históricos de los que hace uso pleno y que obligan al gobierno a solicitar su permiso cuando se trata de cuestiones legislativas relativas al ducado. Además, el pasado septiembre Sir Stephen Lamport, antiguo secretario privado del príncipe, sugirió que se ponga en cuestión la neutralidad de Carlos cuando éste se convierta en rey si llega a publicarse su correspondencia privada con numerosos ministros.

Coronación en Holanda

Y mientras por Inglaterra se expande un rumor (parece que fundado) según el cual el duque de Cambridge ya cuenta con el permiso de la reina Isabel para regalar a Kate Middleton un nuevo conjunto de valiosas joyas (tiara, pendientes, brazaletes y sortijas) con ocasión del nacimiento de su primer hijo, algunos académicos holandeses se oponen a que Máxima Zorreguieta reciba el título de reina cuando el próximo 30 de abril su esposo se convierta en rey. La base del argumento parece residir en las particularidades de las leyes holandesas que no reconocen más rey que quien ostenta la corona, ya sea hombre o mujer. En esa línea argumental la reina Beatriz actúa – según la Constitución) como Rey de los Países Bajos al tiempo que se prevé que el consorte del rey puede recibir el título de “Príncipe o Princesa de los Países Bajos”.

Ese fue el caso de los consortes de las reinas Guillermina, Juliana y Beatriz, pero Máxima ya ha recibido ese título y parece que la mayoría de las fuerzas políticas, al igual que el gobierno, están por la labor de reconocerle el tratamiento más tradicional de reina a pesar de las críticas igualitarias de algunos, que no desean que se hagan distinciones entre hombres y mujeres relejando a los primeros al título de meros príncipes consortes y a las segundas el tratamiento más elevado de reina. Entre tanto el futuro rey Guillermo ya está procediendo a abandonar ciertos cargos oficiales incompatibles con su posición como Jefe del Estado como es el caso de su pertenencia al Comité Olímpico Holandés, de su cargo como presidente del Comité Consultivo sobre el Agua, y su presidencia del Comité Consultivo de las Naciones Unidas para el Agua y la Salud. Así mismo, desde el momento de su investidura como rey cambiará su escudo de armas, que será el mismo utilizado por la reina Beatriz pero timbrado por un casco en lugar de por una corona, y el mismo que representa al reino de los Países Bajos pero con la adición de un manto de armiño.   

Ricardo Mateos