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Mientras crecen los rumores de boda real en Luxemburgo

El príncipe de Gales no consigue mejorar su imagen como futuro rey

Diciembre 2, 2012
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Tan solo un mes después de la regia boda del gran duque heredero Guillermo, que en estos días viaja oficialmente por China en compañía de su esposa la princesa Stéphanie, en la prensa luxemburguesa y alemana ya menudean fuertes rumores sobre un próximo compromiso entre el joven príncipe Félix, hermano de Guillermo, y una guapa alemana. La afortunada es la joven de 28 años Claire Lademacher, nacida en Frankfurt e hija del multimillonario Hartmut Lademacher, un hombre hecho a si mismo que comenzó trabajando para IBM y actualmente es propietario de la poderosa firma Lademacher Hertel Specifications, de importantes participaciones en otras numerosas empresas internacionales, y de una fortuna estimada en 600 millones de euros.

El señor Lademacher es dueño de un viejo castillo en Croacia, un hotel de súper lujo en Suiza y varias otras propiedades en Alemania, España y Francia, donde recientemente también adquirió un segundo castillo con sus propios viñedos cerca de Saint Tropez. Claire y Félix de Luxemburgo compartieron aulas en el prestigioso y elitista Collège Alpin Intertnational Beau Soleil, de la localidad suiza de Villars-sur-Ollon graduándose juntos en la misma clase en 2003. Posteriormente, cursaron estudios juntos en la misma universidad en Roma, y en la actualidad ella continúa su formación en el Kennedy Institute of Ethics de la Universidad de Georgetown, en Washington, donde prepara su tesis sobre bioética y donación de órganos.

Carrera matrimonial imparable

Ella fue una de las invitadas a la boda del gran duque heredero, y a ella y a Felix ya se les ha visto juntos en distintos lugares como una cena de caridad en Miami, un baile patrocinado por el príncipe ruso Piotr Galitzine, la boda de la princesa Blanche de Merode, o la boda del primo hermano de él, el archiduque Imre de Austria, celebrada en los Estados Unidos el pasado mes de septiembre pues ella reside actualmente en Washington. Pareciera que los hijos y sobrinos del gran duque Enrique hubieran emprendido una carrera matrimonial, pues en tan solo unas semanas, el 29 de diciembre, otro de los primos de Felix, el archiduque Christophe contraerá matrimonio en la basílica de Saint Epvre, en la localidad francesa de Nancy, con la francesa hija de un diplomático Adelaide Drapé-Friche.

Y mientras en Luxemburgo la nueva generación va tomando con fuerza el relevo en una monarquía de aspecto muy saludable, en Inglaterra del príncipe de Gales vuelve a ahondar en su discurso, que algunos ya califican de apocalíptico y preocupante, en relación con la marcha del mundo. Tanto es así que en fechas recientes Charles, que se mantiene tremendamente activo,ha declarado públicamente que “o la humanidad se torna verde o morimos” puesto que el mundo avanza a lo que él califica de “suicido en gran escala” por la imparable producción de CO2, la falta de límites a la agricultura extensiva, y la tendencia a la baja de los recursos naturales que nos llevan, en sus propias palabras, “a un punto sin retorno”.

El príncipe de Gales no consigue mejorar su imagen como futuro rey

Todo ello no contribuye a mejorar en el ámbito político su imagen como futuro rey, y continúa convirtiéndole en una figura incómoda por sus continuas injerencias en asuntos públicos ya sea dirigiéndose por escrito a los ministros del gobierno o aireando sus opiniones sobre cuestiones que van desde la arquitectura a la medicina alternativa. Tanto es así que en 2010 presionó al primer ministro de Qatar para que desestimase un proyecto de 3.000 millones de libras esterlinas para desarrollar una zona deprimida del cinturón industrial de Londres afirmando que se trataba de “un gigantesco experimento que afecta al verdadero alma de nuestra ciudad”.

Pero Charles, que ahora se dispone a abrir una planta de energía renovable en sus tierras del ducado de Cornualles, poniendo con ello en jaque los intereses de las seis grandes empresas de la energía en Inglaterra, continúa: “Cuanto más continuemos ignorando lo que ya está sucediendo y negando lo que sucederá en el futuro, condenaremos de forma cada vez más profunda a nuestros hijos y a nuestros nietos a una existencia tóxica insostenible e inestable. Tenemos que hacer retroceder la marea”.

Ricardo Mateos