Menú Portada
Es hijo de la princesa Beatriz de Orleans, gran habitual de la sociedad madrileña y durante años cabeza visible de Christian Dior en España

El príncipe Carlos Felipe de Orleans, primo en tercer grado del rey Felipe VI, se desmarca de Charlie Hebdo: “Yo no soy Charlie”

Enero 13, 2015

Es el mismo que desde hace años disputa a Luis Alfonso de Borbón el ducado de Anjou desde que en 2004 se lo concediese su tío el actual conde de París y jefe de la casa real francesa
No faltan las comparaciones con las actitudes tan distintas de la gran duquesa María Teresa de Luxemburgo (una cubana de origen que conoce bien lo que es la falta de libertad de expresión en su país), que se unió a pie de calle a la manifestación en la capital del gran ducado


En momentos en los que toda Francia se encuentra convulsa por los atentados de la semana pasada, y en los que todas las voces parecen unirse para entonar «Je suis Charlie» -un “hijo de Francia”-, como solían titularse antiguamente los miembros de la sacrosanta casa real francesa se permite ser totalmente incorrecto con unas declaraciones en Facebook que le han ganado no pocas críticas furibundas en numerosos foros en los que se llega a calificarle de “señoritingo”. Este hijo de Francia no es otro que el príncipe Carlos Felipe de Orleans, hijo de la princesa Beatriz de Orleans, gran habitual de la sociedad madrileña y durante años cabeza visible de Christian Dior en España, y el mismo que desde hace años disputa a Luis Alfonso de Borbón el ducado de Anjou desde que en 2004 se lo concediese su tío el actual conde de París y jefe de la casa real francesa.

Educado en España, pero residente principalmente en Portugal, por ser el país de origen de su esposa, la duquesa de Cadaval, el rey don Felipe, primo suyo en tercer grado, es padrino de bautismo de su hija Isabel y en el pasado sirvió como soldado francés en la guerra de la antigua Yugoslavia. De ahí que sus declaraciones en su página de facebook hayan levantado un torrente de descalificaciones a su persona, por permitirse ser políticamente incorrecto en una cuestión que toca muy de cerca las emociones y los afectos de los franceses, entre quienes la familia Orleans parece contar cada vez con menos simpatías.

A contracorriente del “Yo soy Charlie

Algunos le recuerdan la carta de pésame enviada por el príncipe Reza de Irán, otros enfatizan la presencia en la gran manifestación de París de los reyes Abdallah y Rania de Jordania (el rey es descendiente del Profeta), que fueron recibidos por el presidente Hollande en el Elíseo, y no faltan las comparaciones con las actitudes tan distintas de la gran duquesa María Teresa de Luxemburgo (una cubana de origen que conoce bien lo que es la falta de libertad de expresión en su país), que se unió a pie de calle a la manifestación en la capital del gran ducado, o del príncipe Víctor Manuel de Saboya que formó parte de la gran manifestación de París solicitando “poner un mayor acento en la educación de los jóvenes, una defensa de los valores, y un respeto a las distintas comunidades”. Otros, por el contrario, se suman a sus manifestaciones aduciendo que no se puede ignorar la gran manipulación del pueblo francés por un gobierno que ha aprovechado la ocasión para poner en su favor una opinión pública que le era totalmente desfavorable, y apuntan que hay quienes, condenando completamente el atentado, no se alinean con la línea editorial de Charlie Hebdo.

Porque el duque de Anjou dice no sentirse formar parte de ese vasto movimiento bajo el lema “Je suis Charlie”, aunque condena de forma clara unos hechos que han conmovido tanto a Francia como al mundo entero. En sus propias palabras: “Voy a ir contra corriente de la actitud emocional adecuada al disociarme del movimiento “Yo soy Charlie”. No, yo no soy Charlie porque nunca me gustó ese periódico maniqueo. Charlie Hebdo es un medio de prensa vulgar que desprecia las opiniones que no son las suyas y que, bajo la pantalla de la libertad de expresión, se permite todo tipo de provocaciones. Un periódico agresivo que explota el filón del odio de las religiones haciéndolo pasar a través del humor. Es la imagen de la sociedad europea atea de izquierdas”.

Los desencuentros y luchas internas de la casa de Orleans

Una toma de posiciones sin duda alguna valiente pero muy políticamente incorrecta, y para muchos execrable especialmente por salir de un nieto de aquel conde de París que estuvo casi a punto de hacerse con la corona de Francia en tiempos del general De Gaulle por quien se sintió finalmente traicionado. Y algo que volverá a pesar como un desacierto más de los miembros de la casa de Orleans, conocida por sus desencuentros y sus luchas internas, pues aunque sin duda habrá otros que piensan como él habrán tenido la sagacidad de callarse. Porque Carlos Felipe de Orleans rechaza, según rezan sus palabras, “tomar parte en una “sacra alianza republicana” pro Charlie porque, sencilla y llanamente, no comprendo que es lo que desde ahí debo defender […] Las palabras faltan para describir el horror del ataque sobre la redacción del periódico. Condeno este acto de barbarie y presento a los familiares y a los amigos de los difuntos mis condolencias más sinceras […] Sólo denuncio la esterilidad de la tentativa de unión nacional y la hipocresía de los ciudadanos que nunca han leído la revista humorística y que siempre la han criticado. Rendir homenaje a las víctimas, si. Rendir homenaje a Charlie Hebdo, no”.

La polémica está servida cuando la convulsión social generada por los atentados hace recordar a muchos lo que consideran la hipocresía de la reina Isabel de Inglaterra, que recibe en Buckingham al rey de Arabia Saudita o al sultán de Brunei y que en su jubileo de diamante acogió a numerosos dictadores de distintos países.

Ricardo Mateos