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El sultán de Brunei casó a su hija, la princesa Hafizah, en una suntuosa ceremonia en la que la enjoyada novia ocupó un lujoso trono de esmeraldas

El príncipe apestado y la princesa muerta

Septiembre 23, 2012

 

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Mientras continuamos escuchando las mismas gruesas críticas de siempre hacia la princesa de Asturias (descalificaciones que no recogen sus notables esfuerzos), por parte de un bien delineado grupo social, llama la atención que la muerte de la princesa Ranghild de Noruega haya pasado tan desapercibida en España. La princesa, hermana mayor del rey Harald y personaje de carácter notable que en tiempos recientes no se ahorró fuertes críticas a las por ella consideradas “malas bodas” de sus sobrinos el príncipe Haakon y la princesa Marta Luisa, falleció víctima de un cáncer en su casa de Rio de Janeiro el pasado 16 de septiembre.

La noticia sorprendió en Brasil a su sobrino segundo el príncipe heredero Federico de Dinamarca y a su esposa Mary Donaldson, que en señal de duelo cancelaron algunas de sus actividades previstas y han decidido acortar su viaje para regresar antes a Oslo para asistir a los funerales por la princesa, que se celebrarán el próximo día 28 en presencia de toda la familia real de Noruega y, es de esperar, representantes de las casas reales de Suecia, Dinamarca, Bélgica y Luxemburgo. La princesa Ranghild, que deja viudo al empresario brasileño Erling Lorentzen, era muy querida entre la buena sociedad carioca y, nos informan, mantuvo durante años una buena relación de amistad con la princesa Esperanza de Borbón, tía carnal del rey don Juan Carlos. Aunque en días pasados la corte Noruega ofreció a los hijos de la finada la posibilidad de celebrar un funeral de estado, estos han preferido una ceremonia más sencilla y más íntima antes del entierro que, a petición de la finada, será en la iglesia de la localidad de Asker allí donde se casó en 1953.

“El apestado de Laeken”

Entre tanto, la aparición en Bélgica de una nueva biografía del príncipe Laurent, también sobrino segundo de Ranghild, ha vuelto a colocar a este “enfant terrible” en el centro de la polémica. Conocidas son de sobras las graves meteduras de pata del hijo menor del rey Alberto, que ya el año pasado se vio forzado a abandonar todas sus actividades oficiales durante algunos meses por las críticas recibidas por su torpe y polémico viaje al Congo. La biografía, salida de la pluma de Mario Daneels, el mismo periodista que años atrás sacó a la luz la existencia de una hija ilegítima del rey Alberto, ha sido titulada “El apestado de Laeken” y en ella se recogen lo que el autor considera como dudas razonables sobre la paternidad de este príncipe cuyo comportamiento nadie alcanza a explicarse.

Dudas que vienen de antiguo y que explicarían el que hace ya muchos años, su tío el rey Balduino, decidiese cambiar la ley de sucesión a la corona para con ello hacer prevalecer sobre los derechos sucesorios de Laurent los de su hermana, la mucho más prudente y valorada princesa Astrid y los de los hijos de ésta. Y es que cuando Laurent nació allá por 1963 su madre, la ahora plácida reina Paola, estaba en el punto de mira de la corte belga y de la prensa internacional pues se hablaba de su posible romance con el industrial italiano Aldo Vastapane.

Una dura infancia

Pero más allá de las dudas sobre su paternidad, el biógrafo del príncipe recoge en su libro la dura infancia de Laurent, su exilio forzado en los Estados Unidos por orden del rey Balduino, su vinculación con el catolicismo carismático, su relación con su mentor el francmason Rik Van Aerschot (en otro tiempo gran maestre de la Gran Logia de Bélgica), su búsqueda de apoyo en las propiedades de la poderosa familia belga Solvay, y sus salidas de tono que, a juicio del autor, no serían mas que continuas llamadas de atención de tipo emocional hacia su padre el rey Alberto.

Ante semejante revuelo, Laurent, a través de su abogado Pierre Legros, ya ha manifestado no querer querellarse en los tribunales con su espureo biógrafo para no dar publicidad a su obra, pero si querer reaccionar pues, en sus propias palabras: “Todas las semanas tengo uno o dos periodistas al teléfono que quieren que les diga cosas. Si no, las noticias me llegan por mi entorno y por las personas que me son próximas que me hablan de periodistas que quieren pedirles detalles sobre mi vida, y mejor si son escabrosos. Yo no soy sino una persona normal con una familia y con hijos, que vive su vida e intenta salir adelante. Pero siempre vuelven a la carga con el pasado”. Sin embargo, en momentos en los miembros de la realeza europea están sometidos a un minucioso escrutinio el riquísimo sultán de Brunei ha casado a otra de sus hijas, la princesa Hafizah en una suntuosa ceremonia en la que la enjoyada novia ocupó un lujoso trono recamado es esmeraldas.

Ricardo Mateos