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El primer paso en falso de los reyes: en círculos monárquicos europeos se asegura que la actitud de doña Letizia “surge del deseo de querer llevar una vida de gente normal”

Marzo 11, 2016
compi yoguis

Como si del juego de la Oca se tratase, los mensajes de la reina en 2014 a ese amigo devenido peligroso que es Javier López Madrid bien podrían devolver a doña Letizia la casilla de salida a tenor de los cientos de comentarios que sus expresiones compi yogui o merde -sin olvidar la descalificación al diario El Mundo-, han venido generando en tan solo 48 horas en multitud de foros. Una acción a todas luces desafortunada que favorece que ahora se le recuerden todos sus malos pasos anteriores que, aunque hasta ahora habían sido meramente anecdóticos y solo mostraban partes menos conocidas de su carácter, eran carentes de contenido fácilmente utilizable en la arena política.

No menos desafortunados son los mensajes también telefónicos de don Felipe a este amigo íntimo de tantos años, pues, aunque más sobrios, son fácilmente achacables a lo que puede considerarse como una ligereza que hasta ahora nunca se había percibido en él. De ahí que el asunto haya circulado con toda rapidez por muchos foros tanto nacionales como extranjeros, pues hasta un catedrático de español en Polonia nos escribe llevándose las manos a la cabeza, y un periodista especializado en las monarquías europeas nos declara que eso surge del deseo de querer llevar una vida de gente normal, que casaría con esa idea de plebeyización de la monarquía que doña Sofía ya transmitió a Pilar Urbano en su último libro sobre ella. Un descendimiento a ciertas actitudes del que se cuidan mucho las modélicas dinastías escandinavas, que marcan límites muy claros sin por ello perder un ápice de su evidente popularidad.

Doña Letizia engrandece la imagen de la reina emérita doña Sofía

Por otra parte, si bien es verdad que ha habido situaciones mucho más graves en otras monarquías, como las numerosas cartas que en el último año salieron a la luz en Gran Bretaña en las que se evidenciaban las fuertes presiones políticas del príncipe de Gales sobre varios ministros de gobiernos sucesivos en cuestiones relativas a la ecología, está claro que España no es Inglaterra y que ambas monarquías se apoyan sobre terrenos distintos.

Todo ello, sin embargo, devuelve las miradas a doña Sofía, siempre ejemplar en estas cuestiones, que nunca quiso depositar grandes confianzas en amigos españoles a pesar de las gruesas críticas que ello le ha valido durante años  desde las filas de la nobleza titulada. Ella supo desde el primer momento reservar su intimidad para su núcleo duro familiar, que es inquebrantable en su lealtad, en la pulcritud de sus acciones, y en su máxima de discreción a ultranza, evitando con ello familiaridades que hubieran podido a la postre volverse en su contra. La reina emérita, que el martes pasado asistía a un concierto de Zubin Mehta en el Centro de Arte Reina Sofía en compañía de su hermana la princesa Irene, de la infanta Margarita y del duque de Soria, nunca se movió de su papel de símbolo, acaso un tanto hierático, pero que nunca ha perdido.

La amistad de don Felipe y Javier López Madrid surge del vínculo de Silvia Villar Mir y doña Cristina

Cierto es, y todo hay que decirlo, que este apoyo de don Felipe y doña Letizia a Javier López Madrid es viejo puesto que data de octubre de 2014, a raíz del estallido del escándalo de las Tarjetas Black que también salpicó a Rafael Spottorno que de forma inmediata y de motu propio decidió desvincularse de Zarzuela para evitar toda salpicadura a la Casa. Como también es cierto que a lo largo de 2015, y conforme los escándalos se iban acumulando en torno a López Madrid, los reyes fueron marcando distancias con él al menos en la esfera pública, pues ya en la última edición de la entrega de Premios de la Fundación Príncipe de Asturias, en octubre de 2015, el gran amigo no fue invitado cuando si lo había sido en ediciones anteriores. Pero el daño ya está hecho y los nombres de los reyes han quedado vinculados al de este conseguidor cuyas relaciones tentaculares se extienden por todas partes.

Dos versiones contrapuestas argumentan la sólida y larga amistad entre don Felipe y Javier López Madrid, pues si para unos ambos se conocieron en las aulas del Colegio los Rosales, otros aseguran que la amistad comenzó a través del estrecho vínculo de su esposa Silvia Villar Mir con la infanta Cristina. Pero lo que es incuestionable es la carrera meteórica de este empresario yerno del poderoso marqués de Villar Mir, gran  amigo de don Juan Carlos, que ha conseguido estar en todas partes para, finalmente,  verse atrapado en el ojo del huracán tanto por la presunta entrega de comisiones al Partido Popular de Madrid, como por el uso de las Tarjetas Black, por su implicación en la trama Púnica, o por la oscura denuncia de acoso sexual que pesa sobre él.

La suya es una sombra que ha planeado mucho sobre Zarzuela, y valga como muestra recordar que, más allá de las cacareadas clases de yoga compartidas con doña Letizia, también es socio de la empresa Tressis Sociedad de Valores en asociación con el periodista Lalo Azcona, que es empleador a su vez de Jesús Ortiz, el padre de la reina, en esa otra sociedad que es Estudio de Comunicación. Sin olvidar tampoco que, por otra parte, el ubicuo Javier fue socio fundador de Valorica Capital e Inversiones en compañía de Iván Yañez, gestor de los fondos de Luis Bárcenas en Suiza, y del abogado Cristóbal Thomas de Carranza y Méndez de Vigo que es primo hermano del ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo y Montojo e hijo de aquel Enrique Thomas de Carranza que fue miembro fundador de Alianza Popular en tiempos de Manuel Fraga Iribarne. Una amistad peligrosa que ya ha hecho mucho daño al prestigio hasta ahora incólume de los reyes y que nos recuerda una vez más que los soberanos no tienen amigos puesto que ellos se deben a otras servidumbres más altas.

Ricardo Mateos