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El presidente vasco Urkullu elige a dedo a una empresa británica para renovar sus vacunas contra una Hepatitis que en la Galicia de Núñez Feijoo ya se ha cobrado las primeras víctimas políticas

Mayo 6, 2016

El Gobierno vasco licita a través de un negociado sin publicidad y por valor de 110.700 euros el contrato para la adquisición de 3.800 dosis de vacuna frente a la Hepatitis A tipo infantil. La Xunta alega que la falta de medicación contra la Hepatitis C se debió a una cuestión de priorización de enfermos

feijoo y urkullu

La Hepatitis es, como su propio nombre indica, una enfermedad que afecta al hígado y que puede tener su origen en causas infecciosas, inmunitarias o incluso tóxicas. Una enfermedad que, si no se trata a tiempo, puede ser mortal. Precisamente, una infección es lo que ha encontrado la Justicia en la gestión de la Xunta de Galicia, gobernada por Alberto Núñez Feijoo, en el tratamiento que el Servicio Gallego de Salud (Sergas), realizó a los enfermos de Hepatitis C. Dos de los cargos sanitarios del ente público están siendo investigados en la primera causa judicial abierta en España por las demoras que sufrieron los enfermos de esta enfermedad para recibir sus tratamientos entre 2014 y 2015. Félix Rubial, director de Asistencia Sanitaria por aquel entonces, y Carolina Gómez-Criado, subdirectora general de Farmacia, defendían ante el Juez que la Comisión creada por el Gobierno gallego para controlar la dispensación de fármacos no excluía a pacientes a los que su médico especialista les había recetado el Sofosbuvir, sino que se trataba de una cuestión de priorización a favor de aquellos afectados cuyo grave estado cumplían ciertos requisitos.

La mayoría de las Administraciones Públicas han tomado nota de este caso y han revisado sus protocolos sanitarios sobre la Hepatitis para no encontrarse sorpresas desagradables. Una de ellas ha sido el Gobierno vasco, encabezado por Iñigo Urkullu (PNV), que no ha querido pasar malos tragos en lo concerniente a la sanidad pública. Por ello -quién sabe si para tapar los agujeros de una pobre gestión-, ha puesto en marcha la maquinaria de las licitaciones, esa que a través del dinero público lo arregla casi todo. En esta ocasión, el lendakari Íñigo Urkullu ha querido curarse en salud para que al País Vasco no se le infecte el hígado. De este modo, y dada la urgencia imperiosa de la situación, se ha sacado de la chistera un procedimiento negociado sin publicidad -esos que atentan flagrantemente contra la concurrencia pública-, para la adquisición de 3.800 dosis de vacuna frente a la Hepatitis A tipo infantil.

La adjudicación, para una empresa extranjera

Para ello la Dirección de Régimen Jurídico, Económico y Servicios Generales del Gobierno Vasco ha dispuesto 110.700 euros para un contrato anual (46.080,32 euros), que tendrá una prórroga de un año. La adjudicataria del servicio será  Glaxosmithkline S.A. Una empresa británica de productos farmacéuticos, productos de cuidado dental y de cuidado de la salud. ¿Por qué el Lehendakari recurre a una empresa extranjera para cubrir un servicio vital para los españoles que bien podría ser servido por una empresa nacional?

A botepronto, en este proceso pergeñado por el PNV de Urkullu, se encuentran dos errores de bulto. Por un lado, la puesta en marcha de un procedimiento negociado sin publicidad, eligiendo a dedo a una empresa privada para que lleve a cabo una labor pública y, para más INRI, buscando a la misma fuera de nuestras fronteras. Esperemos que las demás Administraciones autonómicas también revisen y mejoren sus protocolos sanitarios, pero sin atentar contra los valores de la igualdad, de la democracia y de la economía nacional.

Doinel Castro