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El anterior presidente, Roche, dejó la territorial al borde de la quiebra y desde la RFEF han prometido ayudas

El presidente de la Federación Catalana de Fútbol apoyó a Villar a cambio de ayuda económica

Noviembre 19, 2008

Ricardo Campoy, presidente de la Federación Catalana de Fútbol (FCF), apoyó públicamente la candidatura de Angel Villar a la Federación Española a cambio de ayuda económica para su federación territorial, que está al borde de la quiebra. Campoy, hombre importante dentro del grupo opositor a Villar en la Plataforma Federación de todos, traicionó a su grupo cuando Villar le prometió salvar la situación de la Catalana, que estaba y sigue estando cerca del colapso económico.

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Una nota oficial colgada en la web de la FCF, Ricardo Campoy lo deja bien claro: apoya a Villar sólo por dinero. Así reza el tercer punto de una nota de cinco, refiriéndose al porqué del pacto: “Este pacto con la RFEF es tremendamente beneficioso para los intereses económicos de la FCF, ya que permite recuperar los 2,7 millones de euros que estaban bloqueados en Madrid. Con estos ingresos, la FCF podrá afrontar la construcción de las ciudades deportivas de Sabadell y Banyoles, en las que entrenarán y jugarán nuestras selecciones inferiores y, sobre todo, se convertirán en las sedes de los futuros cursos de árbitros y de entrenadores”. Creo que no hace falta traducción. Blanco y en botella.
Las convulsiones en la Federación Catalana han sido grandes en los últimos años. La gestión de Jaume Roura desde 1989 a 2005 dejaron crítica la situación, con proyectos que evidentemente iban a acarrear la quiebra, como criticaba la oposición. Pero Roura, no lo olvidemos, era el hombre fuerte de Angel Villar y Joan Gaspart. Jordi Roche, que le derrotó en las elecciones de 2005, ya decía entonces que era “inasumible y temerario” la construcción de una ciudad deportiva que costaba 14 millones de euros, de los cuales no se podían conseguir la mitad, ni vendiendo la sede federativa y empleando los tres millones que Villar prometió para tal proyecto.
Pero con Roche las cosas tampoco fueron mejor dado que las ayudas desde Madrid quedaron cortocircuitadas y la penuria económica ha sido lo habitual en estos tres últimos años, con subvenciones bloqueadas y acogotamiento por parte de la Española.
Tanto que Roche dimitió y el vicepresidente Ricardo Campoy accedió hace medio año a la presidencia. Campoy ha sido en el último año uno de los promotores de la Plataforma, presente en alguna de las reuniones con el secretario de Estado Jaime Lissavetzky cuando éste les pidió acabar con Villar. Pero lo mismo que Lissavetzky dio esquinazo, Campoy ha hecho lo propio. En su caso, cegado por la ayuda económica prometida por Villar, en forma de subvención y de la posibilidad de organizar más de un partido de la selección catalana al año, algo que desde Madrid se le negó a Roche.
Y hasta el proyecto de Roche de organizar el Torneo de las Naciones se le ha concedido a Campoy. Torneo que en su origen era una reivindicación nacionalista con la participación de Cataluña, Euskal Herria, Gales, Escocia e Irlanda del Norte, apoyada por Esquerra Republicana. Lo que pasa es que Campoy es bastante incauto y ninguna de las promesas de Villar las tiene por escrito.
En la nueva versión de la idea del Torneo se habla de la presencia en el mismo de Brasil, Argentina e Italia junto a Cataluña, pero ya tienen en contra a ER. Al “tránsfuga” Campoy, por aquello de elegir el dinero a la lealtad, ahora le va a tocar pelear en solitario contra los independentistas catalanes y exigir a Villar que cumpla su palabra. Por lo pronto, el célebre torneo no podrá ser nunca antes de noviembre de 2009 porque así lo impone Villar.

Un paso adelante: al abismo

Ricard Campoy, en su nota aclaratoria, dice que “el presidente de la Federación Catalana de Futbol ha actuado en todo momento según los objetivos marcados para conseguir el Torneo de las Naciones. La posibilidad de disputar esta nueva competición y, sobretodo, poder hacerlo en fechas FIFA, depende de la autorización del presidente de la Real Federación Española de Futbol (RFEF). La FCF, por tanto, se ha limitado a llegar a un acuerdo con el presidente Villar para que éste concediese a la selección catalana la posibilidad de jugar el Torneo de las Naciones en fechas FIFA. Se trata, sin dudas, de un paso adelante, que se puede considerar histórico en las aspiraciones de la selección catalana. Este acuerdo, por tanto, no ha de ser considerado como un acto de sumisión a Madrid, ya que en estos momentos no hay otra fórmula posible de conseguir la autorización, lo que no significa un pacto con Villar”.
Añade el comunicado que “la FCF quiere dejar claro que la disputa del I Torneo de las Naciones, además del enorme prestigio que le dará a Catalunya, será una importante fuente de ingresos que irán destinados al futbol modesto y de base catalán en un momento de crisis económica como el que estamos atravesando. Quiero dejar claro que el presidente de la FCF no ha claudicado ni ante la RFEF ni ante su presidente, sino que ha llegado a un pacto de progreso que beneficia a todas las partes implicadas: Federación Catalana de Futbol, Selección Catalana y Govern de la Generalitat de Catalunya”. Se ve que ha olvidado que el principal beneficiado es Villar y el más perjudicado el propio fútbol, que por miedo, presión y dinero seguirá en manos de quienes llevan 20 años imponiendo la norma.