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El presidente de la Comisión Gestora del PSOE, Javier Fernández, intenta arreglar los problemas del Centro de Menores más importante de Asturias a través de un contrato de seguridad de más de 6 millones de euros

Marzo 7, 2017

En total, el servicio se compondrá de 1.216 horas a la semana entre los módulos de mujeres, semiabierto, vigilancia, módulo terapéutico, entrada y coordinador, además de las 112 horas semanales que deberán hacer los auxiliares acompañantes. En mayo de 2015, dos menores fueron ingresados en el hospital por un fallo estrepitoso en la vigilancia del centro.

sograndio

El suceso más alarmante ocurría en mayo de 2015, pero no fue el único. Aquel fatídico incidente se saldó con dos menores intoxicados por humo, probablemente por un fallo estrepitoso en la vigilancia del Centro de Internamiento juvenil de Sograndio, el único de la Comunidad Autónoma de Asturias, presidida por el socialista Javier Fernández, destinado a menores con condena. La ausencia de efectivos suficientes para controlar la seguridad impidió que se produjera una rápida intervención que extinguiera el problema. Uno de los menores residentes había plantado fuego al colchón de su cama, provocando un incendio que provocó su ingreso, y el del ocupante de la habitación contigua, en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

A partir de ese momento se contabilizaron más tragedias, principalmente en forma de fugas. En julio de 2016 uno de los menores recluido por hechos delictivos graves huía del Centro saltando la valla perimetral del recinto. En octubre del mismo año, otro menor repetía la misma secuencia y se fugaba  tras descolgarse de un tejadillo y superar la valla perimetral del recinto desde una altura de entre cuatro y seis metros. Esta era su tercera fuga en dos años. El hecho más reciente es el motín llevado a cabo por cinco menores en el que los internos lanzaron objetos a los trabajadores de la Asociación de Vigilantes de Seguridad Privada de Asturias (Avispa), provocando que un menor y un vigilante fueran heridos.

Todos estos incidentes, provocaron que, oposición y vigilantes criticaran el modelo de gestión pública del Centro de Responsabilidad Penal de Menores “Casa Juvenil de Sograndio”. Una gestión en la que tiene mucho que ver el PSOE, el consejero de PresidenciaGuillermo Martínez, y el presidente del Gobierno de Asturias y de la Comisión Gestora del PSOE, Javier Fernández. Escuchando de una vez por todas las quejas de la Asociación de Vigilantes de Seguridad Privada de Asturias (Avispa), el Gobierno de Asturias se ha decidido a atajar el problema por la vía rápida, la de la billetera.

Nuevas medidas de seguridad inoperantes

La Consejería de Presidencia y Participación Ciudadana ha licitado el contrato para dotar al Centro de Menores del servicio de vigilancia y seguridad privada. Un servicio que, según el pliego, exige la dotación de profesionales que permitan cumplir con su función en número de horas por categoría profesionales teniendo en cuenta la planta del centro, los horarios y sus turnos. En total, el servicio se compondrá de 1.216 horas a la semana entre los módulos de mujeres, semiabierto, vigilancia, módulo terapéutico, entrada y coordinador, además de las 112 horas semanales que deberán hacer los auxiliares acompañantes.

Los detalles de este nuevo contrato valorado en 6.173.126,25 euros (IVA excluido), por los dos años en los que se extenderá, los ofrecía a finales de 2016 el consejero de Presidencia y Participación Ciudadana, Guillermo Martínez en rueda de prensa. Novedades como la ampliación del sistema de videovigilancia, el aumento de las medidas de detección de elementos prohibidos y la obligación por parte de la empresa de auditar permanentemente los niveles de seguridad en las instalaciones serán necesarias para erradicar la infinidad de problemas presentes en Sograndio. Por ahora, las medidas adoptadas, tales como la ampliación de la valla perimetral de seguridad, la poda de árboles, el control de objetos que puedan facilitar las fugas y la incorporación de nuevas cámaras y sistemas anti vandálicos, se han mostrado claramente inoperantes ante los actos de rebeldía de los menores.

Doinel Castro