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Sánchez Camacho ha perdido hasta su bastón de apoyo en Madrid, el ministro Fernández Díaz

El PP busca nuevo líder para Cataluña

Octubre 27, 2013
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La nave está a la deriva. Lo saben. No tiene ni rumbo ni timonel. No pueden y no saben cómo enderezar su rumbo y llevarla a puerto con cierta dignidad, sin que el naufragio se convierta en catástrofe. Génova está en ello, pero Moncloa no parece tener prisa. Ahora, las cifras van calando. Y el desangre de votos que se atisba en el corto horizonte electoral para el Partido Popular en Cataluña, obliga a dar pedales a toda velocidad.

Amén de tener que reconducir claramente un discurso político, de tratar de alejarse de cualquier maniobra torticera de acercamiento a estos nacionalistas obstinados con el reto soberanista, los “populares” saben que necesitan, además, una cara, un nombre, alguien que rompa con la dinámica y transmita algo de ilusión.

Voces de sirena para Sánchez Camacho

En eso están. Alicia Sánchez Camacho sabe, porque no es tonta y porque las voces de las sirenas madrileñas ya le han llegado, que no será la candidata. Está quemada, políticamente está quemada. Su affaire con los detectives privados, sus enredos con las ex amigas de los Pujol, sus conversaciones grabadas, sus encargos (o no) a Método 3 y su aireamiento preventivo de su vida privada han cerrado ya la puerta a sus aspiraciones políticas, ni en Cataluña ni en Madrid. Quizá le pueda quedar un consuelo como senadora, pero con rango y mando en plaza, ya, nada de nada. Alicia ha perdido, incluso, el apoyo del que hasta ahora era su bastón de apoyo en Madrid, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz.

Por eso y por las estimaciones electorales del PP se ha encendido la mecha de la urgencia en Génova. Pero el sudoku es tremendo. ¿Cómo crear un nuevo líder catalán, con imagen y discurso en un tiempo record y evitar la espasmódica derrota prevista? Tremendo reto.

Matías Galdós