Menú Portada
El empresario es uno de los mayores acreedores de Caja Castilla-La Mancha

El piso de lujo que Bono quería en Madrid acaba en manos de una sociedad de Díaz de Mera

Abril 25, 2010
pq__bono.jpg

Algunos medios de comunicación se lo atribuyeron hace ya casi cinco años, cuando el actual presidente del Congreso de los Diputados comenzaba a forjar su gran patrimonio inmobiliario. Se trata de un piso de aproximadamente 300.000 metros cuadrados sito en el número 18 del Paseo Pintor Rosales de la capital de España,  una de las zonas residenciales más caras y privilegiadas de la capital. Paralela a la calle Ferraz, donde el PSOE tiene su sede central. Por aquel entonces, José Bono había depositado la Junta de Castilla La Mancha en manos de Juan José Barreda y ostentaba el cargo de ministro de Defensa.

Hasta la vivienda, en venta por una familia acomodada de Madrid, se traslado el matrimonio Bono-Rodríguez Mosquera con la intención de adquirir el inmueble. De portavoz de la familia, uno de los hijos que a día hoy ostenta un importante cargo en una destacada empresa de implantación nacional. Comenzaron las negociaciones por encima del millón y medio de euros. Y se iniciaron las obras que se prolongaron durante varios meses. Según distintos testimonios recogidos por este periódico, estas se alargaron excesivamente con el consiguiente malestar para el resto de inquilinos del inmueble. Los obreros, algo habitual en estos casos, a preguntas de estos siempre resaltaban que “el piso es de José Bono”. Al final, no se alcanzó un acuerdo, entre otras cosas, porque el entonces titular de Defensa se empeñaba en pagar una alta cantidad en “dinero negro”. Sobre quién ejecutó esas obras les hablaremos otro día.

El caso es que pasados los años, vendida la vivienda, a día de hoy esta figura a nombre de la sociedad Lateral Gestora de Inversiones S.L. en la que figura como administrador único Jorge Díaz de Mera Labarca, también vocal de Balonmano Castilla-La Mancha, equipo que preside Domingo Díaz de Mera, su padre. Tanto éste como Ignacio Barco Fernández, socios en múltiples mercantiles, fueron administradores de la citada sociedad hasta julio de 2007 cuando tenía su domicilio social en la calle Alfonso XII de Madrid (el cambio se realizó el 30 de abril de 2009).    

Todo queda entre amigos

Se da la casualidad que Domingo Díaz de Mera e Ignacio Barco Fernández, junto con Román Sanahuja, acaparan en créditos cerca del 40% de los recursos propios de Caja Castilla La Mancha. Hasta ser intervenida por el Banco de España, no hubo restricción del crédito para este círculo cerrado de constructores que rodean al presidente Juan José Barreda. Según publicó en su día el diario El Mundo, la Caja presidida por Juan Pedro Hernández Moltó concedió en los últimos años créditos a las sociedades patrimoniales de estos tres promotores (Solventia, Indoma y Sacresa), por un valor total de unos 700 millones de euros, dinero que está aún sin pagar.

Estos empresarios, muy conocidos en la provincia, están vinculados al presidente de la Junta de Castilla La Mancha, según ha denunciado el Partido Popular. Domingo Díaz de Mera y Román Sanahuja estuvieron juntos en el capital de Metrovacesa cuando presidía la inmobiliaria Joaquín Rivero. La escisión de la empresa en dos partes hizo que Sanahuja se endeudara para quedarse con la inmobiliaria. Finalmente, no ha podido pagar su deuda y la compañía ha pasado a estar controlada por los bancos.

Socios de toda la vida

Las cosas para Díaz de Mera no han ido mucho mejor. Su inversión Colonial a través de Global Cartera de Valores (una sociedad en la que también participa la caja manchega), acabó en concurso de acreedores, presentado el pasado mes de diciembre. Díaz de Mera también es el principal accionista del aeropuerto de Ciudad Real. Aquí vuelve a aparecer la caja, que participa con un 25%. Además es el dueño del equipo Balonmano Ciudad Real. Aquí vuelve a aparecer CCM, que patrocina con unos 300.000 euros al equipo.

El tercer empresario es Ignacio Barco Fernández, que está presente en muchos negocios con Díaz de Mera. Además de formar parte del accionariado del aeropuerto manchego, Barco estaba presente junto al anterior en Grupo Lábaro, una inmobiliaria que presentó concurso de acreedores el pasado año. Barco también es el propietario de las conocidas bodegas Pago del Vicario, de Ciudad Real. Junto a Díaz de Mera, además, participa en varios negocios de comunicación de la provincia.