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La SEPI firmaba hace escasos días un seguro de asistencia sanitaria con ASISA

El personal público del Estado se habitúa a los seguros privados: Fátima Báñez se gasta 56.000 euros para cubrir los accidentes de los trabajadores de la Seguridad Social

Mayo 14, 2015

Markel Internacional, una compañía de Virginia (Estados Unidos), se lleva el contrato tras ser la única empresa presentada a un proceso de licitación negociado sin publicidad
Desde que comenzó la Legislatura, el Gobierno no ha dejado de usar el fondo de reserva de la Seguridad Social y ya ha agotado el 38% del mismo, más de 15.000 millones de euros
En el mes de junio, casi toda seguridad, se volverá a tirar de la “hucha de las pensiones” para poder abonar la paga extraordinaria


Avanzamos 2015 y cada vez más se impone el lenguaje electoral. La semana pasada el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aprovechó los buenos datos de empleo y afiliación a la Seguridad Social del mes de abril. El número de cotizantes volvió a superar la barrera de los 17 millones con la incorporación de 175.495 afiliados más, un repunte del 1,04% con respecto a marzo. Un dato desde luego positivo, pero que ni soluciona ni disimula la grave situación de las cuentas del Ministerio de Empleo y Seguridad Social dirigido por Fátima Báñez.

Desde que comenzó la Legislatura, el Gobierno no deja de tirar del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, de modo que en la hucha de las pensiones cada vez hay menos dinero. En concreto, sólo quedan ya 41.634 millones, cuando hasta 2011 había acumulados 66.815 millones; es decir, en tres años de Legislatura, el Ejecutivo del PP se ha gastado un 38% del fondo. Con todo ello, el secretario de Estado de Seguridad Social, Tomás Burgos, ha intentado dar la vuelta a la situación afirmando que al menos hasta el mes de junio no será necesario recurrir al Fondo de Reserva de la Seguridad Social, o lo que es lo mismo, como en años anteriores se volverá a recurrir al mismo para abonar la paga extra de verano a los pensionistas.

Más gastos privados a favor de los trabajadores públicos

A pesar de ello, el Gobierno sigue gastando miles de euros en servicios privados en beneficio del personal público. No hace más de un par de semanas, la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), dependiente del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas de Cristóbal Montoro, se dejaba 605.872,8 euros en un seguro colectivo de asistencia sanitaria para sus trabajadores durante los próximos dos años concedido a ASISA, Asistencia Sanitaria Interprovincial de Seguros, S.A.U. En aquel momento, la entidad empresarial pública presidida por Roberto Aguirre era cuestionada por pegar tamaño pellizco al erario público para beneficiar a la esfera privada en detrimento de la sanidad pública, esa que nos venden como una de las mejores de Europa.

Pero lo que parecía una práctica peregrina por lo disparatado de su naturaleza, se ha convertido en un recurso habitual desde los distintos departamentos del Gobierno nacional.

La de cal y la de arena del INSS

El Instituto Nacional de Seguridad Social nos deja en este mes de mayo dos noticias de relevancia, una buena y otra discutible. La de cal, la pone la afiliación. En abril la Seguridad Social incorporó a 175.495 afiliados más, un repunte del 1,04% con respecto a marzo, que según el Ministerio de Empleo de Fátima Báñez es “el mayor aumento en un mes de abril de la serie histórica”.

La de arena, la ponen los proyectos de licitación del propio ministerio y de la ministra del ramo. Los servicios centrales del mencionado Instituto vienen de formalizar el contrato para el “seguro de accidentes para el personal adscrito al Instituto Nacional de la Seguridad Social”.

En total, serán 56.000 euros que beneficiarán a la compañía Markel Internacional Insurance Company Limited. Con esta adjudicación -cerrada en 55.677,44 euros y por lo tanto con un ahorro pírrico de poco más de 300 euros-, además se fomenta la fuga de capitales ya que Markel es una empresa internacional norteamericana fundada en Richmond (Virginia), y que en España solo cuenta con una sucursal. Lo curioso es que la empresa norteamericana fue la única que se presentó a un proceso de licitación al que no se le dio publicidad, bombardeando otro de los pilares de la transparencia y la concurrencia competitiva.