Menú Portada

A QUIÉN CORRESPONDA

A QUIÉN CORRESPONDA

El partido de ida de la Supercopa de España condiciona el inicio de la Liga: Un Barça sin rumbo y con Bartomeu contra las cuerdas se enfrenta a un Real Madrid indignado por la ausencia de Cristiano

Agosto 16, 2017
supercopa-real-madrid

La respuesta del Barcelona al 1-3 de la ida de la Supercopa fue anunciar el fichaje de Paulinho, un tipo de casi 30 años que hasta ahora jugaba en el Guangzhou Evergrande chino. El movimiento refleja a la perfección la realidad de un club a la deriva: recibe un baño en su estadio por parte del eterno rival y, en pocas horas, anuncia la incorporación de un centrocampista ‘box to box’ y deja sin dorsal a Sergi Samper. La Masía se va al carajo. No hay proyecto a la vista, tan sólo la urgencia de ganar y de sobreponerse a las adversidades del mercado.

Este era el verano más importante para la entidad blaugrana. La temporada pasada dejó al descubierto agujeros importantes y profundos en la filosofía de uno de los clubes más importantes de la historia moderna. Luis Enrique había conseguido títulos y éxitos, de eso no cabe duda, pero a costa de cambiar el ADN Barça, quizás obligado por las circunstancias. El desenlace de la campaña pasada invitaba a Bartomeu y los suyos a realizar una remodelación integral, que se ha traducido en la marcha de Neymar (en uno de los culebrones más esperpénticos que se recuerden en Can Barça) y en una política de fichajes obtusa y que parece dar la espalda a los canteranos.

Con estos mimbres, no es de extrañar que gran parte de la afición esté pidiendo la cabeza de Josep María Bartomeu. Bastante ha tardado en hacerlo. Los goles tapan cualquier mal pero cuando la pelota deja de entrar todo vuelve a salir a la luz. No hay directiva que aguante un ciclo de derrotas y menos si este coincide con un ciclo de éxitos del sempiterno rival, como es el caso. Para más inri, en las últimas horas se confirmó la práctica ruptura de relaciones entre el vestuario y la directiva. El encargado de hacerlo público fue un hombre no sospechoso de acrecentar polémicas innecesarias: Sergio Busquets afeó la conducta de Pep Segura (señaló a Piqué por su gol en propia).

Nada carbura en el Barça. Recientemente, Xavi Hernández, acaso el nuevo gurú del barcelonismo tras la estela de Cruyff, abogó en una entrevista por volver al estilo más ortodoxo del toque. Ni patadones ni verticalidad ni MSN. Por su parte, Valverde ya dijo desde el principio que intentaría hacer lo posible por adaptarse al estilo. Los resultados no se están viendo, seguramente porque no hay manera de verlos. La imperiosa necesidad de ganar hace comprensible que se dé más importancia a finalizar las jugadas que a empezarlas. Con todo esto, es complicado saber qué Barcelona nos encontraremos a lo largo de la temporada y mucho menos en el partido de vuelta de esta noche (23:00 horas, Telecinco, Santiago Bernabéu). Lo que sabemos seguro es que no estará Iniesta, lesionado. Si algo puede salir mal, sale mal en el Barça de los colmos.

El Real Madrid, a la búsqueda de problemas

En el Real Madrid lo más normal es que todo fluyera: con una plantilla sencillamente infinita, bajo la batuta del parsimonioso y venerado Zidane y con las victorias repitiéndose una y otra vez cuando los títulos están en juego, lo lógico es que no existiera ningún problema. Pero lo cierto es que lo hay, lo que no queda tan claro es si real o imaginario.

El domingo el Real Madrid dio un auténtico meneo al Barcelona en su estadio. El madridismo, sorprendentemente, ha decidido quedarse con la actuación arbitral y minimizar la sideral distancia entre los dos equipos. Siendo objetivos, es verdad que el penalti a favor del Barça no pareció serlo y que expulsar a Cristiano por simular un penalti poco después resultó excesivo. Pero tampoco podemos obviar en la ecuación que Cristiano se ganó la primera tarjeta amarilla mostrando abdominales y que después empujó al colegiado. Culturismo macarra llevado al extremo que le ocasionó un contratiempo. Que por todo ello parte del entorno del club haya entrado en cólera al denunciar una persecución judeo-masónica para que el Madrid no gane demuestra una nula memoria histórica. Que la afición vaya a poblar el Santiago Bernabéu de pancartas contra el estamento arbitral y en defensa de Cristiano -sí, ese que se tenía que ir muy lejos hace tan sólo unas semanas- empieza a rozar el surrealismo. Pero que Míster Zidane, aka el entrenador más amable del mundo, participe de esta denuncia en rueda de prensa, empieza a ser preocupante de verdad.

Por primera vez en los últimos años, el Real Madrid es claramente superior al Barcelona. Y por primera vez en mucho tiempo el equipo blanco sabe perfectamente a lo que juega y deja muy poco al azar. Incluso en los despachos el club merengue se está moviendo muchísimo mejor que su rival. Y asimilar todo esto parece que le está costando. Ser el mejor no es tan sencillo como pudiera parecer. La fórmula sí que es fácil: seguir haciendo lo mismo. Pero llevarla a cabo es tremendamente complicado.

Con el segundo título de la temporada al alcance, las mayores dudas deportivas denotan la suprema calidad de la plantilla blanca: Isco y Asensio se salen y una baja -la obligada de Cristiano- ya no es suficiente. Otros preferirán centrarse en lo superfluo. Maneras de ganar.

Felipe de Luis Manero

@FelipedeLuis99