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Reinaugurado tras casi dos años de reforma

El Parador de Cáceres nuevo referente en el turismo gastronómico y cultural

Octubre 16, 2011

Este año, en el que se cumple el 25 aniversario del nombramiento de Cáceres como Patrimonio de la Humanidad, el parador de Cáceres vuelve a abrir sus puertas mucho mejor: más habitaciones, una mejor accesibilidad y el uso de energías renovables.

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Cáceres y su conjunto monumental es una de las grandes joyas de España, mucho antes de ser Patrimonio de la Humanidad, fue declarada en 1968 como el Tercer Conjunto Monumental de Europa tan solo después de Praga y Tallin.

El atractivo de la capital cacereña es innegable: Pinturas rupestres del Paleolítico, cerámica del Neolítico, estelas de guerreros de la Edad del Hierro, verracos vetones, restos de la romana Norba Caesarina, la muralla y el aljibe árabes de Qazris, las numerosísimas casas fuertes medievales y palacios renacentistas, la Concatedral y resto de edificaciones religiosas, la Real Audiencia, la Universidad, los bulevares… son algunas de las huellas dejadas por as culturas que han ido conformando Cáceres. Una ciudad que se disfruta de noche y de día, y que mejor que hacer parada y fonda en el remozado parador.

Un aún mejor Parador

El parador de Cáceres se sitúa en pleno casco histórico de la ciudad y ocupa dos emblemáticos edificios: el palacio de Torreorgaz y la casa de Ovando, una de las viviendas nobiliarias que lo circundan. Su excelente ubicación le coloca como punto de partida en un recorrido por la milenaria urbe.

El palacio perteneció a don Diego García de Ulloa, comendador de Alcuésar, quien lo levantó en el primer tercio del siglo XIV aprovechando los cimientos de una antigua construcción árabe. Perteneció posteriormente a los marqueses de Torreorgaz y se convirtió en Parador en 1989. Delata su presencia en pleno casco histórico de la ciudad su esbelta torre de aspecto italiano y en su interior cuenta con espacios de estilo gótico, renacentista y barroco.

La reforma a la que se ha sometido, adjudicada por 5,48 millones de euros ha dado lugar a un edificio más actual, accesible y sostenible. En él se han tenido en cuenta los criterios de sostenibilidad y eficiencia energética que Paradores tiene establecidos, limitados únicamente por las características del edificio y su ubicación en el casco histórico de la ciudad.

De hecho, el edificio conserva intacto su aire de parador histórico gracias al mantenimiento de características esenciales de su construcción como muros de piedra, escalinatas, numerosos arcos y su patio interior.

El proyecto ha sido llevado a cabo por los arquitectos Mauro Cano Ayala y Carmelo Cano Moreno, que han reconvertido y modernizado el espacio haciéndolo un auténtico referente hotelero para la zona. El Parador de Cáceres cuenta ahora con 39 habitaciones, seis más que antes de las obras, entre las que destacan una adaptada para personas con movilidad reducida y una suite con salón ubicada en la antigua enoteca, con arcos abovedados y vistas al jardín y la calle.

El establecimiento cuenta con dos patios (antiguamente abiertos) que han sido cubiertos para alojar la recepción y una nueva cafetería. En cuanto a espacios exteriores, destaca en las instalaciones el patio con jardín, habilitado como una extensión del comedor ‘Torreorgaz’ y custodiado por antiguos muros de piedra, numerosos árboles centenarios y un pozo antiguo.

Accesible y respetuoso con el medioambiente

La accesibilidad y el cuidado del medio ambiente han estado muy presentes en el proyecto de reforma del Parador. En el primer caso se ha adaptado una habitación para el uso de discapacitados, se ha dotado al establecimiento de un aseo público adaptado y se han eliminado las barreras arquitectónicas en los espacios comunes para que los clientes con movilidad reducida puedan disfrutar de todos los servicios.

En cuanto al cuidado del medio ambiente, el Parador es un edificio sostenible. El diseño de las instalaciones se ha realizado de acuerdo a criterios de eficiencia energética y reducción de consumos. En este sentido se han instalado calderas de baja temperatura que consiguen aprovechar el máximo de energía y ahorrar entre un 20 y un 40% de combustible así como sistemas de iluminación enfocados al ahorro energético. El edificio cuenta también con un plan de reciclado de residuos.

Decoración cuidada

En cuanto al nuevo aspecto del Parador, la decoración lo ha dotado de un aire contemporáneo y confortable que sin embargo no le resta majestuosidad y monumentalidad. A ello contribuye el color de las paredes, neutro en todo el edificio para permitir que sobresalga el valor arquitectónico de ambos palacios.

En las habitaciones destacan los medios doseles sobre las camas y los textiles clásicos y de corte palaciego que devuelven al cliente a los orígenes del edificio. Las estancias comunes combinan el confort de los elementos más actuales con la nostalgia de piezas rescatadas del establecimiento anterior como arcones, reposteros, secreteres o armaduras.

El Parador conserva sus antiguos lienzos y amplía su colección de arte con obras de Carmen Porta, Juan Alcalde, Rafael Canogar o Badri, entre otros. En este sentido, cabe destacar la incorporación de dos grabados situados en el acceso al Parador y el salón capilla, realizados por el artista Manolo Valdés, reconocido internacionalmente con premios como la Medalla de plata de la II Bienal Internacional de Grabados de Tokio; el Premio Nacional de Artes Plásticas; el Premio Nacional de Bellas Artes de España o la Condecoración de la Orden de Andrés Bello en la clase de Banda de Honor de Venezuela, entre otros.

Un referente gastronómico

El parador de Cáceres se ha convertido en una auténtica referencia gastronómica para la zona. Aprovechando la riqueza culinaria de la provincia de Cáceres y la comunidad autónoma de Extremadura, su cocina elabora recetas en las que sobresalen los productos autóctonos de más calidad y más reconocidos fuera de sus fronteras.

Son muchos y muy variados los alimentos extremeños con Denominación de Origen Protegida (como la Torta del Casar), Denominación de Origen (como la Cereza del Jerte) o Indicación Geográfica Protegida (como la Ternera extremeña). De hecho, nueve de ellos, incluyendo los detallados anteriormente, se encuentran entre los más prestigiosos de España. Se trata de los aceites Monterrubio y Gata-Hurdes; los quesos Ibores y de la Serena; el pimentón de la Vera y los embutidos de La Dehesa.

De todos ellos se nutre la carta del restaurante del Parador, que ofrece recetas tradicionales y contemporáneas elaboradas con productos típicos como el cabrito asado al romero, el solomillo con salsa de torta del Casar, la merluza a la cacereña, las ancas de rana a lo mozárabe o la paletilla de lechazo asada con patatas a lo pobre. Su cocina, por tanto, destaca por la elaboración de platos en los que se tienen muy presentes los derivados del cerdo (jamón ibérico, chorizos, morcilla de lustre, morcón, etc.), los productos silvestres como las setas, los espárragos, los berros o los cardillos y los quesos, tan importantes en Extremadura.

En cuanto al surtido de dulces, el parador de Cáceres hace un guiño a la denominación de Origen con postres de cerezas y completa su oferta gastronómica con otros productos autóctonos como los vinos de Pitarra o los licores de bellota.