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El padre de Hamilton le verá correr desde una celda si es finalmente condenado: anda de juicios

Diciembre 9, 2013

En una carrera irregular y repleta de claroscuros, el potencial de Lewis Hamilton y sus éxitos deportivos quedan eclipsados con frecuencia por una vida personal repleta de excesos propios y ajenos. El corredor es uno de los mejores de la parrilla y siempre favorito a recabar el título, pero los observadores ven en su desordenada vida la clave de que no termine acaparando más premios. Viajes interminables para pasar un fin de semana con su novia -la cantante Nicole Scherzinger-, su relación intermitente acompañada de comunicados de prensa de separación y más tarde reconciliación, su afición por las juergas, su amistad con raperos y músicos, sus verbenas con grupos de chicas en suites de hoteles desparramando champán por las paredes… Su padre ocupó la portada de los tabloides cuando atravesó un parque infantil con el Porsche Carrera GT de un amigo, afortunadamente sin consecuencias personales. En 2010 Lewis despidió a su padre como mánager con la frase “papá, estoy harto de escucharte“. Son, evidentemente, una familia especial. 

Todo lo que rodea al plano familiar del Campeón del Mundo de 2008, Lewis Hamilton, resulta chisporroteante, pero la última puede acabar con su padre entre rejas. Inmigrante originario de la isla de Granada y conductor de autobuses, papá Hamilton era el único progenitor de piloto que saludaba al tendido desde la calle de boxes cuando su chico hacía una pole, la antítesis de los de Fernando Alonso, que directamente se esconden donde casi nadie pueda verlos para no robar protagonismo a su chico.

Hamilton senior se pasa al enemigo

Tras su defenestración consanguínea, Hamilton senior fue contratado como representante por el escocés Paul di Resta, un tipo callado y algo seco. Muchos no entendieron por qué el padre de un piloto acompañaba a su competidor en la misma parrilla cuando el nuevo apoderado de Lewis, Simon Fuller, ni siquiera aparecía por los circuitos. El segundo despido fulminante de Anthony Hamilton se materializó a primeros de Julio de 2012 cuando di Resta le mandó a la cola del paro con una denuncia interpuesta en los juzgados por una atenta grave: pérdida de dinero. 

El juicio está se está celebrando estos días y la acusación ha hallado fondos en la Isla de Granada, lugar considerado paraíso fiscal, donde ha florecido una cifra cercana a los cuatro millones de euros. El problema es que el que haya aparecido allí puede incriminarle en otro presunto delito: evasión de impuestos. El problema principal parte del acuerdo que pactaron con la firma de bebidas energéticas ´G fast´, que patrocinaría al piloto, pero del que el contratado se duele de haber incurrido en el llamado lucro cesante y no haber sido informado debidamente.

Dinero en paraísos fiscales

El asunto adquiere tintes melodramáticos cuando se sabe que pruebas clave para esclarecer la ida y venida de los dineros estaban reflejados en nada menos que seis Blackberries, un iPad, grabadoras de vídeo y cuatro ordenadores portátiles, dispositivos que se desvanecieron en el aire durante una mudanza. Anthony pensó en denunciar el hecho a la policía pero nunca lo hizo. Como en el mundo de las nuevas tecnologías todo deja rastro, la fiscalía ha estado removiendo la autopsia digital de los hechos y ha descubierto ciertas rarezas en fechas y horarios de mensajes remitidos, con los que se ha acusado al mánager de haber manipulado su teléfono móvil para dejar pistas erróneas a la hora de determinar su posible responsabilidad.

El inculpado alega que los técnicos de su nueva casa en Hertfordshire estuvieron retocando el sistema de seguridad enlazado con su iPad y que seguramente estos cambios serían producto de ajustes temporales en las alarmas. Se espera la sentencia para mediados de enero, mes y pico antes de que comience la temporada 2014. El rumor es que Mercedes, equipo de su vástago, tendrá el mejor motor de todos en un año de cambios mayores en la normativa. Esto podría ser clave en Lewis acumule los mimbres necesarios para conseguir su segundo título. Esperemos que Anthony no tenga que verlo por televisión desde una celda. 

José M. Zapico/Virutas
@VirutasF1