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El origen de las tradiciones más curiosas de la Semana Santa

Marzo 23, 2016
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Semana Santa es una época de vacaciones para muchos y recogimiento para otros, todo ello alrededor de tradiciones con origen centenario algunas y, otras incluso, se mezclan con costumbres paganas de origen desconocido.

La primera de ellas está en la propia fecha en la que se celebra. A veces temprana, a finales de marzo como en este año, y otras avanzando abril. La razón proviene del Concilio de Nicea en el año 325 dc. Allí se acordó acordó que La Pascua de Resurrección, se celebrara el domingo después de la primera luna llena que sigue al equinoccio de primavera, que tiene lugar el 21 de marzo.

Procesiones de Semana Santa

No se sabe exactamente cuando comenzaron Las Procesiones. Tienen un origen bíblico pero los cristianos las asimilaron muy tarde en un proceso de evolución continua. Durante mucho tiempo, se celebraron dentro de los claustros y no empezaron a salir fuera hasta los siglos X y XI, en una conquista del espacio urbano que se produjo de forma progresiva. Las procesiones exclusivas de la Semana Santa surgen con la aparición de las Cofradías de ámbito penitencial a finales del siglo XIII. Hasta el Concilio de Trento (1545-1563) y, especialmente, a partir del siglo XVII, no surge la imaginería en torno a las procesiones tal y como las vemos hoy en día. Antes, tan sólo se trataba únicamente de los Cofrades flagelándose mientras paseaban por la calle.

¿Por qué en las Procesiones de Semana Santa se usa un capuchón? Precisamente por ese origen penitencial. La costumbre proviene de la época de La Inquisición, en la que a las personas castigadas por motivos religiosos se les imponía la obligación de cubrirse tanto el pecho y la espalda como la cara, en señal de penitencia para ser perdonados a los ojos de los demás.

Huevos y conejo de Pascua

Los huevos y el conejo de Pascua, muy de moda en el mundo germano y anglosajón pero que se está extendiendo de forma rápida a España. El origen de los huevos decorados es milenario. Los egipcios tenían como costumbre regalar huevos pintados durante las festividades y los más espectaculares eran usados para decorar las puertas de las casas.

Esta se trasladó a Grecia donde, hasta hoy todavía, se pintan huevos de gallina con colores brillantes. En un principio representaban el sol, la magia, el misterio y la alegría de la vida y por ello, se escogieron como símbolo cristiano de La Resurrección al igual que la palabra Pascua. Además, hay que añadir que los cristianos seguían la abstinencia cuaresmal de no comer productos lácteos ni huevos, por lo que estos se iban acumulando y, una vez terminada la Cuaresma, los regalaban.

El huevo de chocolate, tal como lo conocemos hoy, surgió en el Palacio de Versalles, en Francia. Quienes vivían allí en los tiempos del rey Luis XIV decidieron refinar la costumbre popular y reemplazar los huevos de gallina por los de chocolate adornados con confites. La costumbre se ha extendido hasta nuestros días

El conejo que simboliza la Pascua, tiene su origen en Alemania donde se mencionó por primera vez en textos del siglo XVI. En la tradición germana, que fue adoptada después por los anglosajones, es un personaje mítico de la mitología infantil. Además, con la llegada de la primavera, se celebraban las fiestas dedicadas a la fertilidad y los conejos eran considerados un símbolo debido a su conocida capacidad de procreación.

Para los católicos, existe una leyenda popular que cuenta que un conejo estuvo encerrado en el sepulcro junto a Jesús y presenció su Resurrección. Al salir de la cueva junto a Jesús, el conejo fue elegido como el mensajero que comunique y recuerde a todos los niños la buena nueva.