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El optimismo en McLaren ante la temporada 2016 trae las primeras preocupaciones al resto de equipos

Diciembre 30, 2015
mclaren

Tras la peor temporada de la historia de McLaren, sus directivos comienzan a ver la luz al final del túnel. Las declaraciones de Ron Dennis y Eric Boullier bien podrían ser interpretadas como el el brindis al sol que dedicó Yasuhisa Arai, el responsable de Honda, que justo hace un año prometió pódiums y victorias en una temporada que pasará a los anales de la historia como el una de las más duras y complicadas para una Escudería ganadora como es esta, pero esto parece otra cosa. Las promesas del nipón no es que quedasen en nada, es que quedaron muy lejos de ser posibles.

En 2015 no ganaron nada, no acumularon pódium alguno y apenas terminaron la mitad de las carreras carcomidos por los abandonos. Hasta el propio Fernando Alonso alcanzó dos récords personales: es la primera vez que un compañero de equipo le supera, y acumuló la friolera de 13 sanciones, el participante más castigado de la temporada. En las dos ocasiones ninguno de estos datos es achacable a un mal concurso por parte del asturiano, sino a la fragilidad de su MP4/30. Uno de los pilotos más limpios y correctos del Mundial en cuestiones deportivas se llevó semejante colección de correctivos debido a las averías en su motor, que aunque sean fallas mecánicas, el pagano quiera o no, también es su piloto al retrasar su mecánica hasta las profundidades de la parrilla cada domingo. A pesar de ello, se las compuso para avanzar 42 plazas en el cómputo final. Si bien lo que hizo fue adelantar a coches poco dotados como los Manor, Sauber, y algunos Toro Rosso y Lotus, delata que con ese coche no pudo más allá a pesar de su indiscutible calidad como piloto.

El agujero negro de los motores Honda aparentemente solucionado

Los monoplazas son un triángulo formado por tres lados: piloto, chasis y motor y, si del primero hay pocas dudas y del segundo alguna, donde se apuntan todas las miradas a la hora de buscar el causante del desaguisado es hacia Japón. El motor Honda parece rendir de manera eficaz en su ciclo térmico, pero una vez descargada su batería en la primera vuelta de cada carrera, su potencia decae en mitad de las rectas y no se vuelve a recuperar en toda la prueba. El agujero negro donde los coches rojinegros pierden su ritmo es la parte híbrida del mecanismo, que se convierte en peso muerto una vez rodados los primeros kilómetros. El reglamento impedía las mejoras durante la temporada, pero desde el verano pasado parecen detectadas y solventadas pero imposibles de implementar debido a las fuertes restricciones normativas. En el equipo ya anuncian que eso forma parte del pasado y que avanzarán.

La pista que conduce a pensar que esto no es un producto del marketing sino una afirmación real la aporta Adrian Newey. El mago de la aerodinámica de Red Bull no suele regalar el oído de sus contrincantes sobre el asfalto y ya teme públicamente los resultados de estas posibles mejoras. Newey sabe que los mejores éxitos de McLaren llegaron este año en Mónaco y Hungría, pistas en las que los requerimientos de motor son inferiores y el trabajo del monoplaza se centra más sobre el chasis, que parece bueno, y según los técnicos bien podría ser el tercero mejor de la parrilla al final del año. El ingeniero británico conoce bien el funcionamiento de McLaren, no en vano trabajó allí durante años, y conoce sus recursos y posibilidades. Por todo ello sospecha que sus ex jefes no van de farol, y lograrán restañar las carencias si es que realmente no lo han hecho ya.

Pensando más en 2017 que en la próxima temporada

El técnico de Red Bull no sólo cuenta con ello, sino con la maduración lograda durante el año de ciertas secciones del coche. Estas mejorías apenas se han notado desde el plano de los resultados y la distancia media con el pelotón de cabeza casi no ha variado durante todo el calendario, pero si han arrojado detalles de notable avance como la tracción desde bajas velocidades y el comportamiento en curvas rápidas, dos circunstancias en las que la eficacia se centra exclusivamente en los que la estructura del coche sea capaz de aportar. En vista de los cálculos nipones, McLaren decidió construir un coche de alta carga aerodinámica, excelente en ciertas circunstancias pero que penaliza en recta, justo donde menos potencia arroja el motor Honda. Modificar ese concepto original en plena temporada era demasiado costoso y complejo, y la sospecha es que gran parte de los recursos fueron destinados al coche de 2016, una temporada que los grandes equipos se saltarán para meter su cabeza en la más compleja 2017, pero que en Woking será absolutamente necesaria como salto adelante; es un disparo a media distancia.

Adrian Newey teme que los motores RenaultTAG-Heuer para Red Bull en 2016— no rindan como los Mercedes y Ferrari, y su formación se estanque o incluso vaya a peor, y en sus cálculos entra que los McLaren suban de nivel hasta el punto de que planten cara a los coches azules. Su ‘zona de combate’ será la parte media o puede que media-superior de la tabla y ahí es donde bien podrían estar situados estos dos equipos ganadores.

Los McLaren-Honda han acabado novenos este 2015 y resulta poco razonable pensar que el año que viene puedan luchar, ni de lejos, con los inalcanzables Mercedes y Ferrari, pero sí lo es que se instalen de manera permanente en la zona de puntos. Las primeras mejoras se apreciarán en unos tests de neumáticos en el Paul Ricard a finales del próximo enero, donde el equipo británico acudirá con el coche de 2015, pero que nadie dude que llevará alguna que otra pieza que podamos ver instalada en el de 2016 que se estrenará en el Circuito de Cataluña a finales de febrero. Hasta entonces, mucho trabajo por delante, pero la cosa va a mejorar. En los tests de pretemporada sabremos cuánto.

José M. Zapico

@virutasf1