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El ocaso de Rodolfo Martín Villa: España se debate entre la extradición o el juicio tras reconocer sus “méritos” con siete medallas concedidas durante el régimen franquista y los inicios de la democracia

Enero 7, 2016

La jueza argentina María Servini envió una orden de detención internacional solicitando su extradición para interrogarle por la matanza de Vitoria del 76. Recibió la Gran Cruz de la Orden de Cisneros, la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil, la Gran Cruz de la Orden Imperial del Yugo y las Flechas, y la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica durante el franquismo; así como la Gran Cruz de la Real y Muy Distinguida Orden de Carlos III y la Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort en tiempos de democracia

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Los libros de viñetas hablan de justicieros como Peter Parker, Bruce Wayne o Clark Kent, pero hay personajes reales que superan la ficción. Simon Wiesenthal fue uno de ellos. Prisionero en el campo de concentración de Mauthausen-Gusen durante la Segunda Guerra Mundial dedicó la mayor parte de su vida a localizar e identificar criminales de guerra nazis que se encontraban fugitivos para llevarlos ante la justicia. Simon Wiesenthal fue un cazador de nazis, un héroe de carne y hueso, un reponedor de la justicia altruista y filántropo. Con su trabajo, ayudó a ajusticiar a más de 1.100 criminales nazis, y entre ellos destaca -como cabeza de res mayor- el principal instigador y elaborador de la ‘solución final’, Adolf Eichman.

Pero no solo la historia negra del nacionalsocialismo alemán necesita del puño de hierro de la justicia para reestablecer años de horror e ignominia. Sin ir más lejos, muchos de los crímenes de guerra acaecidos durante la Guerra Civil española y posterior régimen franquista han quedado sin esclarecer. Y lo que es peor, muchos de sus autores fueron elevados a los altares mediante la sinrazón y el absurdo. Condecoraciones manchadas de sangre y muerte durante la época del régimen pero también, ya superada la dictadura, durante el período de democracia. Así ha ocurrido con Rodolfo Martín Villa, conocido por ser un afamado empresario y político clave de la Transición Española desde su cargo como ministro de Gobernación en el mandato de la UCD. Sin embargo la realidad puede pintar muy distinta cuando se conoce que pesa sobre él una orden de busca y captura internacional por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la matanza del 3 de marzo de 1976 en Vitoria, que España ha decidido no aplicar.

En cambio, lo que sí ha decidido España es premiar a Rodolfo Martín Villa. En concreto, destacan siete nombramientos del susodicho en órdenes, condecoraciones y medallas que honran y reconocen a las personas por su valor y sus servicios. Cinco durante la dictadura de Francisco Franco y otras dos durante la época de democracia española.

Un sinfín de medallas y condecoraciones

El 23 de julio de 1963 la Secretaría General del Movimiento aprobaba en el centésimo septuagésimo quinto Boletín Oficial del Estado el decreto por el que se concedía la Gran Cruz de la Orden de Cisneros a Rodolfo Martín Villa. Un decreto firmado en el Palacio de El Pardo y firmado por el ministro José Luis Ruiz. Extinguida de facto, esta distinción premiaba a aquellos que hubiesen realizado “relevantes servicios de naturaleza política prestados a España”.

El 27 de agosto de 1964 el segundo centésimo sexto Boletín publicaba la orden del Ministerio de Educación Nacional por la que se concedía el ingreso en la Orden Civil de Alfonso X el Sabio a Rodolfo Martín Villa por sus “méritos y circunstancias”. El ingreso en la Orden se realizaría con la categoría de Encomienda con Placa. Esta condecoración premia a aquellos que hayan realizado “méritos contraídos en los campos de la educación, la ciencia, la cultura, la docencia y la investigación o que hayan prestado servicios destacados en cualquiera de ellos en España o en el ámbito internacional”.

El 27 de abril de 1967 el ministro de Asuntos Exteriores por aquel entonces, Fernando María Castella y Maíz, firmaba el decreto por el que se concedía la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil a Rodolfo Martín Villa por las “circunstancias que concurren” a su figura. Esta Orden civil se dirige a los que presten “servicios relevantes al Estado, trabajos extraordinarios y otros méritos de carácter civil”.

El septuagésimo octavo Boletín Oficial del Estado del curso de 1971 publicaba también el decreto por el que se concedía la Gran Cruz de la Orden Imperial del Yugo y las Flechas a Rodolfo Martin Villa.

Pero todavía hay más, corría el 18 de julio del 74, en el tramo final de la dictadura franquista, cuando Rodolfo Martín Villa recibía la última condecoración del régimen: la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, de nuevo por las “circunstancias que concurren” a su persona. La Orden de Isabel la Católica destaca los servicios a la nación y está actualmente en vigor.

Ya en plena democracia, el nonagésimo octavo Boletín Oficial del Estado firmado por Su Majestad el Rey Juan Carlos y por el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez publicaba el decreto por el que se concedía la Gran Cruz de la Real y Muy Distinguida Orden de Carlos III. Esta Orden premia los “sservicios eminentes y extraordinarios a la nación” y está actualmente en vigor.

Y no fue el único porque el 9 de agosto de 1982, el ministro de Justicia, Pío Cabanillas, otorgaba a Rodolfo Martín Villa, la Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort, por los “méritos y circunstancias” del homenajeado. Esta Orden se centra en los “méritos relevantes por cuantos intervienen en la Administración de Justicia, estudio del Derecho y servicios sin nota desfavorable en las actividades jurídicas dependientes del Ministerio de Justicia”.  

Juicio o extradición

Sin embargo no todo lo que es oro reluce. Detrás de todos estos galardones pueden subyacer las muertes de Pedro Martínez Ocio, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparro, José Castillo García y Bienvenido Pereda Moral. Todos ellos abatidos en la represión de la concentración de trabajadores en Vitoria el 3 de marzo de 1976  y en la que hubo más de cien heridos, muchos de ellos por armas de fuego. Por ello, el 31 de octubre del 2014, la jueza argentina María Servini, instructora de la causa penal contra el franquismo, envió una orden de detención internacional contra una veintena de dirigentes de la dictadura franquista, entre los que se encontraba Martín Villa, solicitando su extradición con el objetivo de interrogarles.

Ahora España quiere retractarse. Tras subir al infinito el honor de Martín Villa, los representantes políticos han caído en la cuenta del craso error cometido durante años. La Izquierda Plural, Amaiur, Compromís, BNG, ERC y Geroa Bai han apoyado a finales de octubre la Proposición No de Ley que debatió en la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados del 20 de octubre del presente curso si juzgar en España a 17 altos cargos del franquismo y la Transición, entre los que se encuentra el propio Martín Villa y otros archiconocidos como Utrera Molina (ministro secretario general del Movimiento y suegro de Alberto Ruiz Gallardón) por crímenes de lesa humanidad y/o genocidio o, por el contrario, extraditarlos a Argentina donde la Justicia, como hemos visto líneas arriba mediante la orden de María Servini, los reclama como imputados en la única causa abierta en el mundo que investiga los crímenes de la dictadura.

Doinel Castro