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De los doces magistrados ya no queda ninguno que participara en la célebre votación sobre la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña

El nuevo Tribunal Constitucional del PP es poco dogmático, sin experiencia y con un solo constitucionalista

Junio 9, 2013

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El único experto en Derecho Constitucional es el recién nombrado magistrado Pedro González Trevijano, con reconocido prestigio académico
El resto son conocedores en las disciplinas de Derecho Contencioso-Administrativo, en Penal y Procesal, en Civil, en Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social y en Filosofía del Derecho
La composición del nuevo tribunal ofrece dudas más que razonables al mundo jurídico sobre su capacidad para afrontar los retos dogmáticos que tienen pendientes: “hay un exceso de jueces y demasiados mayores”

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El nuevo Tribunal Constitucional del Gobierno del Partido Popular será mucho más inexperto, a pesar de ser en su mayoría personas con avanzada edad, más conservador y con un solo experto en derecho constitucional, Pedro González Trevijano, rector de la URJC y catedrático de Derecho Constitucional en esta universidad madrileña. El resto, los otros once magistrados, son conocedores en distintas áreas al margen del derecho constitucional. Así lo son en materias como el derecho contencioso-administrativo (Juan Antonio Xiol, Luis Ignacio Ortega, Juan José González Rivas y Santiago Martínez Vares); en Penal y Procesal (Enrique López, Francisco Hernando y Adela Asua); en derecho del Trabajo y de la Seguridad Social (Francisco Pérez de los Cobos y Fernando Valdés); en Filosofía del Derecho (Andrés Ollero); o en Derecho Civil (Encarnación Roca). Pero además, a diferencia de otros TC, todos gozan de gran inexperiencia en estas lides constitucionales, ya que los más veteranos fueron nombrados en el cargo en diciembre de 2010, por lo que tan solo poseen dos años y medio de antigüedad en el Constitucional. Los que ahora tiene mayor duración en el cargo de magistrado del TC son Francisco Hernando, Adela Asua, Luis Ortega y Francisco Pérez de los Cobos, que ya suena como futuro presidente del Alto Tribunal.

Por lo tanto, ya no queda ningún magistrado en el Constitucional que participara en la célebre votación sobre el recurso de inconstitucionalidad planteado por más de cincuenta diputados del Grupo Parlamentario Popular contra la Ley Orgánica 6/2006, de 19 de julio, de reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña. En aquella sentencia de 28 de junio de 2010 el pleno del Constitucional estaba compuesto María Emilia Casas, Guillermo Jiménez, Javier Delgado Barrio, Elisa Pérez Vera, Eugeni Gay, Jorge Rodríguez-Zapata, Ramón Rodríguez Arriba, Pascual Sala y Manuel Aragón. Faltaron a esta cita histórica, Pablo Pérez Tremp, que había sido recusado por haber firmado en junio de 2004 un contrato con la Generalitat para ayudar en la elaboración de un estudio sobre la viabilidad constitucional de determinadas propuestas planteadas para el Estatut; y Roberto Garcia-Calvo, fallecido en 2008 y ex gobernador civil de Almería

Un Constitucional sin experiencia

Según fuentes del TC consultadas por Extraconfidencial.com, la salida de Pascual Sala, Manuel Aragón y Pablo Pérez Tremp, se dejará notar por su dilatada experiencia en casos complejos. No hay que olvidar que el ya ex presidente del TC, Pascual Sala, que dentro de una semana cumplirá 78 años, fue también presidente del Tribunal de Cuentas, del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, los más convulsos de la historia judicial reciente, por lo que poseía una amplia experiencia en el manejo de instituciones en crisis. Y con Manuel Aragón y Pérez Tremp se van dos catedráticos de Derecho Constitucional muy reconocidos en los ámbitos jurídicos. Por eso el gobierno de Mariano Rajoy ha querido minimizar esta ausencia de constitucionalistas con la designación como magistrado de Pedro González Trevijano. Este prestigioso y reconocido constitucionalista logró en diciembre de 2005 ser investido por segunda vez consecutiva Rector de la Universidad Rey Juan Carlos. Aunque la carrera docente de González Trevijano se inició en la Universidad Complutense, donde fue Premio Extraordinario en Derecho y en la que obtuvo en 1980 la plaza de Profesor Titular. En 1998 obtuvo la cátedra de Derecho Constitucional en la Universidad de Extremadura y un año más tarde aterrizó en la Universidad Rey Juan Carlos. Su talante es considerado centrista, tanto que mantiene una estrecha amistad con el diputado de CiU en el Congreso de los Diputados adscrito a la Comisión Constitucional, Jordi Xuclà, el cual ha dirigido varios cursos de verano en esa universidad madrileña. También han sido varias las veces que el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, ha estado como ponente o como invitado del propio Trevijano en la Universidad Rey Juan Carlos.

Huérfano de constitucionalistas

Ahora este nuevo TC, sin experiencia y prácticamente huérfano de constitucionalistas, deberá determinar sobre la constitucionalidad o no de casos muy relevantes como la reforma laboral, el aborto y todos los temas relacionados con los recortes al Estado del Bienestar (sanidad, educación, etc.), pero, sobre todo, lo referente a la consulta soberanista de Cataluña, que estos momentos se encuentra en suspenso. Los nuevos magistrados tendrán menos de cinco meses para resolver si se prorroga la medida cautelar -mientras sigue estudiando el fondo-, o bien la levantan. O finalmente toman una decisión firme. En círculos políticos y jurídicos de la capital de España, se asegura que la única forma de aprobar y dar legitimidad jurídica a esta consulta e instituciones catalanas sería mediante una reforma agravada de la Constitución española. Pero ahora con esta nueva composición del TC, más conservadora, el Ejecutivo se siente mucho más respaldado.

Según expertos del mundo jurídico consultados por Extraconfidencial.com, “no parece ser la mejor composición posible, tanto por su falta de especialidad en materia constitucional, como por su falta de pertenencia al mundo académico en su mayoría, además de contra con una avanzada edad de media [a diferencia de la composición de otros destacados Tribunales Constitucionales europeos] y que no facilita el intenso ritmo de trabajo necesario para afrontar cuestiones tan dogmáticas como el reto del soberanismo catalán, el aborto o las hipotéticas vulneraciones a los derechos sociales originadas por los recortes del Gobierno de Rajoy, impuestos por Bruselas”. Según estas fuentes, la composición de este nuevo TC hace dudar sobre su capacidad para afrontar los retos establecidos. “En el TC hay un exceso de jueces, personas especializadas en resolver casos concretos pero que no tienen la preparación académica indispensable para elaborar la categoría dogmática que se espera de un Tribunal Constitucional. Y, desgraciadamente, cada vez hay más magistrados teledirigidos desde el partido gobernante”.

Juan Luis Galiacho