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El actor se enfrenta a uno de los proyectos profesionales más difíciles de su carrera

El nuevo reto de Miky Molina

Abril 23, 2008

El actor interpreta a Bob, un hombre que mantiene una relación de atracción con su sobrino, Josh. La historia no puede ser más apasionante, pues el drama resulta ciertamente increible.

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A Miki Molina le sonríe la vida. Después de triunfar con su cincogays.com e Itaca, donde encarnaba a Ulises, ahora se enfrenta con muchísima ilusión a una nueva aventura: Tío Bob. Dicen que es el mayor reto interpretativo de su carrera, del que ha sabido salir airoso, creando un personaje tan original como complicado, cuyos movimientos son imposibles de anticipar. Le acompaña en el reparto un incombustible Carlos Pulido, todo un descubrimiento para la escena española, que, sin duda alguna, está a la altura de las circustancias. La dirección de José Luis Damas es más que espectacular, quizás porque se trata de uno de los directores de teatro más especializado y codiciado de nuestro país. En Tío Bob, Miguel Molina está espléndido. La comedia y el drama se combinan con unos diálogos frescos, mordaces e interesantes que no dejan indiferentes a nadie: El argumento de la obra gira en torno a la crisis de los valores, a la que en mundo en general está asistiendo. La hipocresía, el amor, la crueldad, el desamor, y la soledad entre otros son los pilares de una obra que consigue remover conciencias. No es de extrañar, pues conforme avanza el guión, la historia de amor entre Bob y Josh, su sobrino, se hace todavía más impactante. Mejor verlo, no tiene desperdicio.
 
Dispuesto a arriesgar
 
“Es una apuesta muy arriesgada pero yo creo que siempre hay que arriesgar y no pensar en lo que los demás puedan decir sobre tu trabajo. Soy una persona que mira a la vida con decisión, que no piensa en las consecuencias y que le encanta que la gente disfrute con nuevos proyectos” me espetó Molina el día de su estreno. Aquella noche, sus familiares y amigos se reunieron en el Teatro Arenal (calle mayor, 6) para apoyar a uno de los actores más codiciados del panorama. Es cierto que Miguel deslumbra todavía más en las tablas, es el lugar en el que mejor transmite, en el que más emociona: “Puede que tengas razón porque la verdad es que yo me siento súper cómodo en el teatro, es lo que mejor sé hacer, sí”, me reconoció ante la mirada de Sandra Blakstad, su última mujer y la escenógrafa de la obra. Están muy enamorados y llama poderosamente la atención la enorme complicidad que existe entre ellos. A Miky no le puede ir mejor. Qué suerte.
 
Por Saúl Ortiz