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El nuevo presidente de la Generalidad es un viejo conocido de los reyes de España, tanto que doña Letizia hablaba en catalán con Carles Puigdemont quien negó legitimidad al título de príncipe de Gerona

Enero 19, 2016
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Se cumplen ahora los 25 años de reinado de los reyes Harald y Sonia de Noruega que, para la ocasión, se han decidido por organizar unas celebraciones de bajo perfil a las que únicamente acudirán sus primos y vecinos los reyes de Suecia y la reina de Dinamarca. En tiempos de sobriedad atrás parecen quedar los Cruceros por el Báltico que marcaron otras celebraciones reales noruegas, al tiempo que en Dinamarca, y tal y como la reina Margarita ya avanzó en su discurso de Navidad, su esposo el príncipe consorte Enrique ha comenzado el año entregado a su nuevo estatus de semi retirado oficial que le va a permitir llevar un ritmo de vida más tranquilo salpicado de visitas a su castillo francés de Caix donde quizá se dedique con más empeño al cuidado de sus viñedos.

En Inglaterra, el 2016 marcará las grandes celebraciones por el 90 aniversario de la reina Isabel, convertida ya en la soberana de reinado más longevo en la historia de Inglaterra, y el pasado día 9 se celebraba en Luxemburgo una gran fiesta familiar con ocasión del 95 aniversario del viejo ex gran duque Juan, padre del gran duque en ejercicio. Una fiesta solemne y cálida pero sencilla a la que otorgó brillantez un concierto de la Orquesta Filarmónica del gran ducado a la que siguió el canto del cumpleaños feliz con gran pastel incluido, y en la que la familia gran ducal de Luxemburgo se vio acompañada de una nutrida representación de realeza europea y asiática, pues vimos entre otros a los príncipes Hassan y Sarvath de Jordania grandes amigos de la familia real española. Quien tampoco quiso faltar fue la reina doña Sofía que, a dos días de la apertura del macro juicio por el caso Nóos, quizá quiso apoyarse en los suyos pues llegó acompaña de sus hermanos la princesa Irene, y los reyes Constantino y reina Ana María de Grecia. Doña Sofía siempre se siente bien y arropada entre los suyos, y qué mejor marco que este encuentro familiar al que también asistieron los reyes Felipe y Matilde de Bélgica y su buena amiga la princesa Beatriz de Holanda, a pocas horas del comienzo de la semana ciertamente horribilis por la que ha pasado la familia real española.

Las continuas bofetadas de Puigdemont a la Corona y al Estado

Una semana de agenda oficial más que sobria, pues don Felipe y doña Letizia prefirieron no comprometerse con acto alguno el mismo lunes en que comenzaba el proceso Nóos para evitar con ello dar pábulo a posibles interpretaciones a sus actos por parte de la prensa y de la opinión pública. De ahí que su único acto oficial durante toda la semana fuese la asistencia el martes de doña Letizia a la sede madrileña de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, para reunirse con los responsables de la fundación de la que ella es presidenta de honor, al mismo tiempo que don Juan Carlos se alejaba de España para marchar a Guatemala, donde pasó dos días, para asistir a la toma de posesión del nuevo presidente Jimmy Morales.

En suma, una semana de perfil bajo pues a los dolores generados por el caso Nóos se sumaban la inestabilidad política a nivel nacional y la celebración el miércoles de la sesión de constitución de las Cortes Generales. Pero si ha habido un trago especialmente amargo para el rey Felipe, y no digamos para don Juan Carlos, ese ha sido la toma de posesión del nuevo presidente de la Generalitat Catalana, Carles Puigdemont, con su escenificada bofetada tanto a la corona como a las instituciones del Estado. Un nuevo presidente que, sin embargo, no es en absoluto un desconocido para don Felipe y doña Letizia que durante los cinco años en los que él ha sido alcalde de Gerona han podido conocerle y tratarle por ser asistente obligado a la ceremonia de entrega de los Premios IMPULSA de la hasta ahora Fundación Príncipe de Gerona. Personas que han asistido puntualmente a esa entrega de premios en esos años nos confirman la pulcritud de la actitud de los reyes en todas las ocasiones en un entorno tan revuelto, a pesar de los fuertes agravios recibidos por parte de las fuerzas políticas locales representadas por el ahora presidente catalán con quien doña Letizia siempre ha conversado en catalán.

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Felipe VI y Doña Letizia en la entrega de los premios Príncesa de Girona con Carles Puigdemont aplaudiendo al fondo

Si el rey quiere corona, corona le daremos. Que venga a Gerona y el cuello le cortaremos

Ya en junio de 2009, el día de la constitución oficial de la Fundación Príncipe de Gerona grupos independentistas recibieron a don Felipe con el eslogan los catalanes no tenemos rey. Si el rey quiere corona, corona le daremos. Que venga a Gerona y el cuello le cortaremos. Pero más duro fue el embate en junio de 2014, cuando el Ayuntamiento, con Puigdemont a la cabeza, declaró que el título de príncipe de Gerona no representaba a la ciudad en una decisión del consistorio que contó con el apoyo de CIU, la CUP y IUV-EUiA y la abstención del PSC. Aquel día se descolgaron los retratos de don Juan Carlos y doña Sofía, se contempló la posibilidad de declarar a los reyes personas non gratas en la ciudad, y se declaró que el Ayuntamiento no ofrecería el título de princesa de Gerona a doña Leonor, cuestión para la que no cuenta con potestad alguna. Días después, y ya como rey, en su discurso de entrega de los premios don Felipe apeló a la convivencia y consiguió arrancar de los presentes en el auditorio más aplausos que el entonces alcalde en su intervención. Pero días más tarde desde el consistorio se volvía a declarar: Si pese a ello, la Casa Real insiste y persiste en el uso de un título que no cuenta con el apoyo de la ciudad, ellos sabrán que hacen”.

El pasado 14 de diciembre los reyes presidieron en palacio real la reunión de la ahora Fundación Princesa de Gerona para establecer los objetivos del año 2016, y es de esperar que en junio regresen a Gerona para presidir la nueva edición de la entrega de Premios IMPULSA arriesgándose a encarar un escenario espinoso con una Generalitat ahora presidida por Puigdemont, cuyos orígenes en la Cataluña interior se funden con el viejo tradicionalismo de origen carlista de los tiempos de la Guerra dels Matiners, en la que el general Cabrera fue derrotado cerca del pueblo natal del ahora president. Don Felipe sabe bien a quién tiene enfrente y también con que baraja se juega, y quizá por eso no ha querido recibir a Came Forcadell en el palacio de la Zarzuela. Pero, a todo esto, cabe preguntarse qué es lo que la esposa de Puigdemont, la periodista Marcela Topor, debe de pensar de la creciente popularidad en su Rumania natal de la familia real rumana de la que es cabeza el anciano rey Miguel, primo hermano queridísimo de doña Sofía.

Ricardo Mateos