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Los ingenieros de Ferrari han encontrado 20 caballos extra y solucionado problemas de subviraje

El nuevo director de Ferrari se encuentra el Santo de cara, pero solo las manos de Alonso salvan los muebles

Abril 20, 2014

Para Fernando Alonso debe haber sido como pomada en una quemadura. Su primer pódium del año ha aliviado al menos un deficiente comienzo de temporada por parte de su escudería. Sus manos, impagables en el circuito chino de Shanghái, lograron llevar un ligeramente mejorado F14T hasta el pódium. Un lugar donde el asturiano esperaba vivir como inquilino frecuente este año. Es un lugar deseado en el que los dos pilotos de Mercedes se van turnando con la plaza más alta, y poco más que comparten el tercer escalón con habitantes aleatorios a los que miran desde las alturas. Los dos coches plateados llevan ya casi una centena de puntos de ventaja al resto, algo que a final de año se traducirá en una onerosa bolsa de premios en metálico. Sobre el asfalto su poderío se traduce en que son literalmente inalcanzables. 

Los apaños con que la Scuderia ha aderezado sus bólidos han mejorado el comportamiento dinámico de manera visible. Sus ingenieros han encontrado veinte caballos extra en alguna parte de su motor sin transgredir las regulaciones al respecto, han solucionado problemas de subviraje (el coche tendía a seguir recto en las curvas), y el comportamiento en frenada parece haber mejorado. Parece, porque en manos de Kimi Raikkonen estas actualizaciones apenas muestran beneficio alguno. El finés sigue sin encajar dentro de su monoplaza y no sólo estuvo lejos del ritmo de Alonso durante todo el fin de semana, sino que en carrera recibió un castigo cercano a un segundo por vuelta por parte del ovetense, un duro correctivo por parte del primero de sus enemigos. Si a Kimi lo llamaron para fustigar al asturiano, desde luego en Ferrari necesitarán una garrocha más poderosa, porque se hizo con ella un mondadientes.
Domenicali: un desarrollo técnico pobre y exento de liderazgo
 
Por otra parte, una de las noticias del fin de semana ha sido la primera aparición pública de Marco Mattiacci, el nuevo director de Ferrari. El que ha sido hasta ahora director comercial de la marca en Norteamérica se hace con las riendas de una formación con serios problemas internos en un momento clave. Tan solo las actuaciones de Alonso enjugan unas actividades de equipo correctas, buenas paradas en boxes, acertadas estrategias, pero un desarrollo técnico pobre y exento de liderazgo. Los seis años que Stefano Domenicali ha llevado la batuta del equipo arrojan un sólo título de constructores, considerado de menor calado que el de pilotos, y deja un legado repleto de amabilidad y buena imagen, pero sin un norte marcado.
 
Mattiacci llegó poco menos que directamente desde Nueva York y se mostró más bien seco y algo esquivo ante los medios. Apenas se quitó sus gafas Persol de la cara incluso en el interior del box, tomaba nota de todo y mostraba a las claras que mal sabía moverse por las instalaciones rodeado de la frenética actividad de un Gran Premio; apenas se le ha visto alguna tímida sonrisa. El italiano recuerda con su pose al legendario Enzo Ferrari, y asume que de carreras y Formula 1 sabe más bien poco, aunque en similares condiciones llegó Flavio Briatore y acabó convirtiéndose en una referencia. Los dos llegaron desde EEUU, y manejando con cierto éxito empresas de gran calado. Puede que el secreto de manejar una escudería puntera de F1 no esté en saber de carreras, sino de empresas, de personas, y saber discriminar correctamente lo importante de lo verdaderamente imprescindible. De hecho Domenicali llevaba más de dos décadas en Maranello y fracasó. Lo que si parece claro es que el mandato de Mattiacci, ya sea corto o largo, no va a ser divertido en el seno de la mítica escudería. La sensación general es que ha venido con un hacha en la maleta y ha venido a cortar cabezas. La primera ya ha rodado. Y habrá otras.
 
Jose M. Zapico
@VirutasF1