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Marco Mattiaci tiene un enorme trabajo por delante

El nuevo director de Ferrari empieza a descubrir cadáveres bajo la alfombra

Junio 15, 2014

El pasado lunes tras la carrera de Canadá hubo una reunión en Maranello de muchos de los responsables del equipo. Los que estuvieron presentes afirman que la tensión y el griterío nunca había llegado a semejante nivel.


Marco Mattiaci, el nuevo director de Ferrari, empieza a toparse con las razones por las que la mítica Scuderia está empantanada en una crisis sin precedentes. A duras penas incluyen a sus dos pilotos en los puntos -dos Campeones del Mundo- rara vez pisan el pódium, y lo de alcanzar una victoria es algo que les está vedado desde hace más de un año (GP de España, 12 de Mayo de 2013). Su director Stefano Domenicali fue destituido en mitad de la temporada y se trajo al citado Mattiaci a poner orden. Muchos criticaron la jugada puesto que es un hombre procedente de la compañía de automóviles de calle en su sección norteamericana y sin demasiado conocimiento de la competición, pero en similares condiciones estaba Flavio Briatore cuando aterrizó en la categoría y recabó varios mundiales en poco tiempo. La clave no parece ser saber de coches, sino saber de gente, de manejar departamentos, de comprender las jugadas clave y de poner el acento donde es necesario.

El egresado Domenicali, un hombre que contaba con las simpatías de todo el paddock, sabía mucho de coches, de hecho llevaba en Ferrari más de dos décadas, pero su bonhomía ha arrojado pocos resultados contantes y sonantes. Todo apunta a que Mattiaci ha llegado de los Estados Unidos contagiado de su espíritu pragmático, una motosierra bajo el brazo, y ha empezado a toparse con ciertas sorpresas dentro del legado de su predecesor. Departamentos muy desactualizados, tecnologías obsoletas, inversiones sin excesivo sentido, y lo peor de todo: se ha encontrado con la oposición de parte de la plantilla en acatar algunas órdenes. Mattiaci ha solicitado a Luca di Montezemolo más apoyo a la hora de la toma de decisiones y la cesión de poderes, y ha llegado a amenazarle con marcharse si esto no ocurre. 
 

Ingenieros caídos en desgracia

 
El pasado lunes tras la carrera de Canadá hubo una reunión en Maranello de muchos de los responsables del equipo. Los que estuvieron presentes afirman que la tensión y el griterío nunca había llegado a semejante nivel. Al parecer el equipo había desarrollado una serie de mejoras, y Mattiaci ordenó que se montasen todas las actualizaciones posibles en el Ferrari F14T de sus dos pilotos; no había nada que perder y si funcionarían o no, no sería de una enorme importancia, era más bien una apuesta a la desesperada. El resultado fue que sus coches acabaron la carrera sexto y décimo gracias a dos abandonos en la última vuelta. Sin el accidente de Checo Pérez y Felipe Massa, hubieran sido octavo y decimosegundos. 
 

Al parecer Pat Fry, ingeniero jefe hizo caso omiso de la orden e hizo lo que le pareció mejor que no iba en línea con un plan que le era ajeno. De ahí parte de la trifulca y que el técnico británico, y Nikolas Tombazis, un clásico en la escudería encargado del plano aerodinámico, hayan caído en desgracia para el nuevo rector; el primero por no aceptar órdenes concretas y el segundo por seguir la estela del primero y fallar de manera crónica en su materia. Es muy posible que haya cambios con respecto a estos dos hombres. Por otra parte hay rumores encontrados con el posible destino del responsable de motores, Luca Marmorini. Otro clásico en el equipo no ha dado con la tecla este año con los motores híbridos. La parte térmica del conjunto funciona más o menos correctamente pero la eléctrica no rinde como sería deseable. Se calcula que el déficit con respecto al propulsor de Mercedes, el más potente de la parrilla, ronda los 40-50 caballos, y de momento el único cambio que se ha realizado al respecto es que el proveedor de la electrónica Magnetti-Marelli (filial de Fiat) esté más integrada en el seno del equipo y deje de ser un mero proveedor, para probablemente tener personal permanente dentro del propio Maranello, lugar donde se construye el bloque motor. 

 
El papel de los pilotos
 
En cuanto a los pilotos, Alonso ha entablado una cierta simpatía con Mattiaci porque desea ver solucionados los problemas cuanto antes mejor. El asturiano gozaba de una verdadera amistad con el anterior responsable, pero entiende que sin cambios de orden mayor, su situación en Ferrari no va a mejorar. Muchos en Maranello ven más fuera que dentro al bicampeón español. En cuanto a Kimi Raikkonen, hay un rumor muy extendido que el año próximo podría ser desplazado debido a su bajo rendimiento. En la agenda roja están Rosberg y Hamilton como posibles adquisiciones futuras, aunque Toto Wolff le dijo a este reportero la semana pasada en Brackley, sede de Mercedes, que no se contemplaba la salida de ninguno de en los próximos dos años. Por su parte el piloto finlandés acumula un sonrojante 5 a 2 los sábados y un 7 a 0 los domingos con respecto a su compañero ovetense. No se puede decir que su retorno al equipo rojo haya sido un éxito. No es que no esté parejo a su compañero, sino que está muy lejos de estarlo. 
 
Cuando Jean Todt llegó en los 90 a Ferrari la situación era similar. No hizo amigos, pero aquello acabó funcionando. Mattiaci tendrá que tomar decisiones muy dolorosas, y sólo así acortarán esa brecha tecnológica y de desarrollo que tiene el equipo transalpino con el resto. Durante los dos o tres próximos años tendrán que dedicarse a reducir ese espacio. Lo de estar en una posición dominante sólo puede ser un deseo a varios años vista, dos, tres, puede que más. Es posible que la llegada de Mattiaci sea el principio de algo realmente bueno. Ahora necesitarán paciencia. Mucha. 
 

José M. Zapico

@VirutasF1